Infantino y Trump: la historia de una relación de amistad y favores que subyace tras el 'lío Mundial' por la retirada de una tarjeta roja - Venezuela
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Infantino y Trump: la historia de una relación de amistad y favores que subyace tras el 'lío Mundial' por la retirada de una tarjeta roja

Publicado: julio 6, 2026, 9:30 am

Lo de que los partidos puedan arbitrarse aún después de acabados siempre ha sido zona de polémica en el fútbol. El resultado suele ser sagrado, pero sí nos hemos acostumbrado a que las decisiones del equipo arbitral (VAR incluido) sean retocadas horas después. Cuando el error es grosero o las imágenes muy evidentes, una tarjeta roja pueda acabar en amarilla y una de éstas en nada.

Es lo que acaba de ocurrir en la Copa Mundial de fútbol de México, Estados Unidos y Canadá, tras el partido de dieciseisavos que enfrentó a EEUU con Bosnia-Herzegovina. Folarín Balogun vio tarjeta roja y fue expulsado, después de que el árbitro, avisado por el VAR, considerase una acción imprudente el pisotón del delantero estadounidense al bosnio Tarik Muharemovic.

Pero finalmente, Balogun, delantero del Monaco, podrá jugar el partido de octavos de final. Este domingo, mientras nos preparábamos para ver cómo Haland ajusticiaba a la Brasil de Vinicius con dos goles, la FIFA anunció que levantaba la sanción del jugador estadounidense. Es a todas luces una decisión extremadamente extraña y polémica, porque ha favorecido a uno de los equipos anfitriones.

El artículo 27 del Código Disciplinario habilita a la FIFA «a suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria». Otro artículo, el 25, establece que los órganos judiciales «determinan el tipo y la extensión de las medidas disciplinarias que proceda imponer, en función de los elementos objetivos y subjetivos de la infracción, teniendo para ello en cuenta las circunstancias agravantes y atenuantes».

Trump llamó a Infantino

El seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, está encantado: podrá contar con uno de sus mejores jugadores para el partido contra Bélgica. «Fuimos castigados suficiente contra Bosnia, jugando con diez por una decisión totalmente injusta. No solo porque soy el seleccionador de Estados Unidos. El 99,9% está de acuerdo con que fue una roja injusta«, dijo en rueda de prensa.

Más contento que Pochettino está Donald Trump. «¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!», publicó el presidente el domingo en su propia red social, celebrando la victoria. Todo indica que la breve existencia de la tarjeta roja a Balogun ha sido otra exhibición de poder del presidente de EEUU.

Antes de que se «rearbitrara» el partido, se sabe que Trump llamó por teléfono al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Es decir, el inquilino de la Casa Blanca llamó a su amigo italiano… y la FIFA dio gusto al presidente estadounidense. «La decisión final convirtió una controversia sobre el arbitraje de fútbol en un incidente internacional en torno al evento deportivo más popular del mundo», subraya CNN News.

Amigos para siempre

Se veía venir. «Por qué la estrecha relación entre Trump y Gianni Infantino pone en cuestión la neutralidad política de la FIFA antes del Mundial 2026«. Es un titular de prensa del 5 de diciembre de 2025. La BBC estuvo profética al titular así un artículo sobre la amistad entre el presidente de la nación más poderosa del mundo y el presidente de la organización deportiva más importante del planeta.

Trump e Infantino han aparecido varias veces juntos en los últimos años, y no sólo en eventos deportivos. Desde su primera visita a la Casa Blanca en 2018, durante el primer mandato de Trump, Infantino ha sido visto con el presidente en el Foro Económico de Davos, en la firma en Washington de los Acuerdos de Abraham (un pacto entre Israel y algunos países árabes del Medio Oriente en 2020), e incluso como invitado en la segunda investidura de Trump en enero de 2025.

En diciembre de 2025 tuvo lugar el sorteo para el Mundial de Fútbol de la FIFA 2026. Fue a solo 15 minutos de la residencia del presidente de EEUU. Durante la gala, Trump recibió el premio por la paz de la FIFA, un galardón que la organización del fútbol mundial inventó cuando el republicano se quedó sin el Premio Nobel de la Paz que tanto ansiaba.

Un mes antes, Infantino afirmó que el presidente de EEUU merecía ganar ese premio Nobel por su contribución al alto el fuego entre Israel y Gaza. Dijo eso después de haberse metido en política (se supone que la FIFA sólo habla de fútbol) porque elogió con entusiasmo las decisiones adoptadas por Trump desde el despacho oval.

Amigos para siempre. Durante la presentación del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial de 2026, Trump describió al presidente de la FIFA como «mi gran amigo» y «una especie de rey del fútbol… supongo… en cierto modo».

Pero Infantino no se limita a tener un mejor amigo en el hombre del pelo naranja. Tras reemplazar a Blatter hace casi una década, el de la FIFA también ha aparecido cerca de Vladimir Putin. En 2019, el presidente ruso le otorgó una medalla de la Orden de la Amistad de Rusia, junto con los gobernantes de otros dos anfitriones de la Copa del Mundo en Qatar y Arabia Saudita.

Un proveedor de felicidad que no deja de hacer caja

De Trump lo sabemos casi todo (siguen faltando detalles de su relación con Jeffrey Epstein), pero no de Infantino. Este abogado hijo de inmigrantes italianos en Suiza fue elegido por primera vez en 2016, en plena crisis de la FIFA, tras una exhaustiva investigación federal estadounidense sobre corrupción que destituyó a numerosos dirigentes del fútbol en América. Como consecuencia, el veterano presidente de la FIFA, Sepp Blatter, también tuvo que dimitir a los pocos meses de ser reelegido.

Con Infantino al frente, la FIFA ha extendido su negocio y su concepto de empresa por encima de todo. Es lo que se vio cuando Catar fue elegido anfitrión del Mundial de 2022. Muestra del apoyo de la FIFA es que Infantino se mudó a vivir al emirato en 2021. Todo ello, sumado a sus estrechos vínculos con el fútbol saudí, generaron inquietud entre activistas de derechos humanos y algunas federaciones miembro europeas.

El propio Infantino ha llegado a describir a la FIFA como «un proveedor oficial de felicidad para la humanidad». Y guiado por ese deseo impulsó una Copa Mundial de Clubes de 32 equipos, una Copa Mundial de 48 equipos y, lo dicho, un Mundial en un lugar tan «adecuado» como Catar. Más equipos, más partidos, más negocio, más dinero a repartir. Cuando en 2016 llegó al mando del fútbol mundial, Infantino prometió que restauraría la reputación y las finanzas de la FIFA. De lo primero, hay dudas; de lo segundo, certezas.

«Es como alguien que se despertó en la mañana de Navidad cuando era niño y vio esos juguetes debajo del árbol. Y ese entusiasmo juega muy bien, tengo que decir». La frase sobre Infantino es de su amigo Trump. Como relataba The New York Times antes de empezar el Mundial, «para bien o para mal, ya sea relacionándose con futbolistas o con jefes de Estado, ese vigor infantil nunca lo ha abandonado. Infantino de nombre, infantino de corazón».

Tan entusiasta y tan protagonista que muchos que le conocieron cuando empezaba en la gestión del fútbol hoy no le reconocen. A Infantino (¿también a Trump?) habría que recordarle la frase que hace años pronunció Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA desde 2016: «Ningún administrador del fútbol, sin importar el tamaño de su ego, debería pensar que somos las estrellas del juego, porque no lo somos».

Por eso, no debe sorprender que el organismo presidido por Ceferin haya calificado como «inaudita, incomprensible e injustificable» la decisión de la FIFA de suspender la roja a Balogun. «La decisión de ayer de suspender, durante un periodo de prueba de un año, la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun ha traspasado una línea roja», señala este lunes un comunicado de la UEFA.

Related Articles