Publicado: julio 13, 2026, 3:00 am
Uno de los puntos centrales en el diseño e instrumentación de la polÃtica económica es que cada instrumento tiene que ser utilizado para aquel fin en el cual tenga ventaja. AsÃ, por ejemplo, los impuestos deben tener una sola función, que es recaudar ingresos para el gobierno; utilizarlos para otro fin, digamos, redistribuir la riqueza, además de que no lo consigue, merma su potencial recaudatorio.
Lo anterior viene a colación porque en la Suprema Corte de Justicia de la Nación se discutió y rechazó la propuesta de gravar con el ISR los recursos de las afores entregados a los beneficiarios del trabajador fallecido. En la discusión, la ministra Lenia Batres argumentó que es injusto no gravar herencias porque quienes las reciben obtienen un recurso sin haberlo generado con su propio esfuerzo, lo cual, según ella, perpetúa la desigualdad.
Inmediatamente, a pesar del rechazo, surgieron los acelerados morenistas en el Congreso para que se legisle tal impuesto. Esta propuesta es una verdadera barbaridad; es injusto y, además, también serÃa un robo. Algunos ejemplos.
Supongamos a un individuo que labora en una empresa formalmente constituida, por lo que a él le descuentan por concepto del ISR una parte de su ingreso bruto. Supongamos que de su ingreso neto decide ahorrar una fracción de este, por lo que también paga el ISR por los intereses reales recibidos. Logra, después de cierto tiempo, juntar lo suficiente para pagar el enganche de una vivienda y contrata por el faltante un crédito hipotecario. A lo largo de los siguientes 10 años paga puntualmente el servicio de su deuda (amortización más intereses), por lo que al final es ya el propietario Ãntegro del bien raÃz. Supongamos que la noche de la liberación del crédito el individuo fallece, por lo que ahora su esposa(o) y/o hijos son los herederos legÃtimos de la vivienda. Además de tener que pagar un derecho por la adjudicación del inmueble, lo cual de por sà ya es un robo, imagÃnense que también tendrÃan que pagar como impuesto una parte del valor de la vivienda. ¿Justo? Además de que serÃa un robo, también serÃa, para efectos prácticos, una doble tributación.
Segundo ejemplo. Un individuo es dueño de una empresa formal y cumple Ãntegra y puntualmente con sus obligaciones tributarias, asà como las contribuciones a la seguridad social de sus empleados. Un dÃa el empresario fallece y ahora sus hijos son los propietarios de la empresa. ¿Es justo gravar el valor de la empresa solo porque los hijos, que nombraron a un administrador para que la siguiera operando, recibirán un flujo de ingresos neto de impuestos sin haber hecho algo? Además, volverÃa a ser otro caso de doble tributación.
Un tercer ejemplo. Un individuo tiene su cuenta de ahorro para el retiro administrada por una Afore y estima que al momento de su jubilación, por el monto acumulado, recibirÃa una pensión que le permitirÃa sufragar el 50% de sus gastos. Para complementar su pensión y llevarla al 70% de sus gastos, el individuo decidió ahorrar mensualmente una fracción de su ingreso neto, pagando el ISR sobre los intereses reales generados. Suponga que el último dÃa laboral el individuo fallece, por lo que el monto acumulado en la cuenta de ahorro para el retiro y lo que haya ahorrado adicionalmente se le transfieren a su viuda(o). ¿Le parece justo que todo este ahorro sea gravado, tal que la viuda(o) obtenga un monto que la obligue a reducir significativamente su gasto y nivel de vida?
Y asà podrÃamos dar más ejemplos. Un impuesto a las herencias desincentiva la generación y acumulación de capital y, por lo mismo, el crecimiento económico. Además, generarÃa el incentivo para ahorrar en paÃses en los cuales este impuesto no exista, es decir, incentiva la salida de capitales, lo cual reduce todavÃa más el crecimiento económico.
México es un paÃs con una alta desigualdad en la distribución del ingreso y de la riqueza porque no hemos tenido (y menos aún ahora con la cuatroté) un arreglo institucional que genere los incentivos para lograr altas y sostenidas tasas de crecimiento económico y que garantice la igualdad de oportunidades de acceso a todos los mercados, empezando por una educación de alta calidad. Por el contrario, lo que hemos tenido es un sistema caracterizado por el capitalismo de compadrazgo y por la búsqueda y apropiación de rentas.
Queremos que el bienestar de las familias sea cada vez mayor y la única manera de lograrlo es con crecimiento alto y sostenido. Si además queremos una menor inequidad, junto con ese mayor crecimiento, lo que hay que atender es el diseño y efectividad de los programas sociales de gasto público, en particular lo correspondiente a los sectores educativo y de salud, ya que una educación de alta calidad y el capital humano que permite acumular es la principal fuerza detrás de la movilidad social y de una mayor equidad.
Queremos un paÃs caracterizado por la equidad en la prosperidad. Un impuesto a las herencias contribuirÃa a tener lo opuesto: un paÃs caracterizado por la igualdad en la miseria, que al parecer es lo que quiere Batres.
