Publicado: abril 12, 2026, 4:30 am
Cruzó la meta y desató la euforia en el Olympic Park de Sídney. Gout Gout, apodado ‘el hijo de Bolt’ por su parecido atlético con la leyenda jamaicana de la velocidad, protagonizó una de esas carreras que hacen historia en la final de los 200 metros de los Campeonatos de Australia. Su progresión en la recta final, superando uno a uno a todos los rivales que se le habían adelantado en la curva, culminó con un crono que hizo gritar al público. 19.67. El marcador no sólo mostraba un nuevo récord mundial junior, una nueva plusmarca australiana y la mejor marca mundial de 2026. El cronómetro confirmaba lo que el mundo del atletismo lleva meses susurrando. El chaval de 18 años nacido en Ipswich, hijo de inmigrantes de Sudán del Sur, ya no es una promesa. Es ahora mismo el hombre más rápido del planeta en la distancia. Con un viento legal (+1,7 metros por segundo) que rozaba el límite pero sin rebasarlo, Gout pulverizó su propio récord nacional de 20.02 establecido en Ostrava el año pasado. Derribaba así por vez primera el muro de los 20 segundos y superaba a su gran referencia, la que es siempre decisiva para él. A los 18 años, Usain Bolt corría la distancia en 19.99. Y a los 20 años la mejor marca del jamaicano era aún de 19.75. Gout Gout, el diamante en bruto australiano, la joya de Adidas, ya lo ha superado con creces. En atletismo las comparaciones no son odiosas. Son imprescindibles. El estilo de Gout Gout ya es inconfundible. Su salida no es explosiva (los velocistas altos nunca muestran una gran arrancada) pero carece de la rigidez de muchos velocistas puros. Su curva suele ser fluida, suave, elegante, conservadora, transmitiendo siempre la sensación de que va a superar a sus rivales en la recta. Y entonces llega su momento, despliega toda su zancada, mantiene su frecuencia y vuela sobre los últimos metros cuando sus adversarios reciben la herida muscular de la caída de la velocidad. Aunque en esta ocasión Aidan Murphy (segundo clasificado con 19.88) aguantó bien, su superioridad en la meta fue de dos metros de ventaja. El ‘hijo de Bolt’ tiene unos metros finales de dibujos animados. Nacido el 29 de diciembre de 2007, el joven de la región de Queensland (que acogerá los Juegos Olímpicos de 2028) acumula una progresión que roza lo obsceno. De los 20.87 que registró a los 15 años a los 20.02 del año pasado en su debut europeo, y ahora estos 19.67 que ya huelen a medalla olímpica en Los Ángeles 2028. Siempre entrenado por la veterana Diane Sheppard, el físico de Gout (1,85 y 69 kilos) todavía parece mostrar un buen margen de mejora. El nuevo plusmarquista combina la soltura sudanesa con una técnica pulida en los institutos australianos. La genética y el hambre están ahí. En Perth 2025 Gout, con apenas de 17 años, ya había ganado el título australiano absoluto de los 200 metros. En Sídney, lo ha revalidado con un crono mejor. Dos campeonatos australianos consecutivos en los 200 metros, la distancia que él mismo define como «la mejor con diferencia». No es una prueba de potencia pura como los 100, dice; aquí cuenta la velocidad de mantenimiento, el timing, y la capacidad de sufrir cuando las piernas gritan. Y Gout, a su edad, parece no sufrir. El atletismo australiano, huérfano de estrellas de velocidad desde la plata de Peter Norman en México’68, ha encontrado en este chico de origen sudanés el heredero que necesitaba. No sólo por los tiempos: por la naturalidad con la que afronta la presión, por las sonrisas después de cada carrera y por esa humildad que contrasta con el ruido que genera a su alrededor. Adidas ya lo fichó hace tiempo por seis millones de dólares. La comparación con Bolt es permanente. Gout Gout, de momento, solo quiere correr más rápido. En la reluciente pista azul de Sídney, ‘el hijo de Bolt’ no ha corrido contra sus rivales. Corrió contra el reloj y contra su propio techo. Y el techo, una vez más, se rompió en pedazos. 19.67. Un crono que lo catapulta a lo más alto. Este número, y el nombre que lo acompaña, va a sonar mucho en los próximos meses. Los mejores velocistas de todo el mundo, encabezados por Noah Lyles ya tienen un nuevo problema: se llama Gout Gout. Y no espera a nadie.
