Publicado: abril 24, 2026, 2:30 am
Aunque se suele decir aquello de que no hay que juzgar un libro por su portada, lo cierto es que muchas veces tendemos a juzgar y a categorizar a los demás antes siquiera de conocerlos, basándonos únicamente en su apariencia o en las primeras impresiones que nos ha causado esa persona tan pronto comenzamos a interactuar con ella.
Bajo esta premisa, Ibai Llanos se lanzó hace unas semanas a demostrar cuán acertados serían estos prejuicios, llevando a cabo un reto de lo más controvertido desde su canal de YouTube en el que, precisamente, el objetivo consistiría en observar a un grupo de desconocidos para tratar de adivinar aspectos de su identidad o de su forma de vida, como su edad, su altura o su nivel de ingresos.
«Nos van a cancelar», admitía el streamer vasco en el primero de su serie de vídeos, consciente del posible revuelo que pudiera suscitar algunas de las hipótesis u opiniones vertidas durante su deliberación. No obstante, esto no le impidió ir un paso más allá en la segunda entrega, atreviéndose a evaluar la posible orientación sexual u ideología política de un grupo de desconocidos con base únicamente a su aspecto físico.
«Ha subido la dificultad», comentó Antonio Pino (o ‘Reven), uno de los miembros del jurado junto a Misho y el propio Ibai, al descubrir que la primera de las cinco rondas consistía en adivinar cuáles de los seis desconocidos no habían mantenido nunca relaciones íntimas. «Vamos a ir con la lógica y luego ya en la segunda cambiamos», comentaba el bilbaíno, en tono de humor.
A medida que avanzaba el vídeo, la aparente lógico fue dando paso a conjeturas y especulaciones cada vez más surrealistas, especialmente cuando llegó el momento de adivinar quiénes de los desconocidos eran heterosexuales y quiénes homosexuales. «Es muy feo prejuzgar a alguien», comentó Ibai. «O sea, ¿eres homosexual porque vas vestido de rosa? Es un pensamiento muy antiguo», señaló él.
A pesar de sus dudas iniciales, el creador de contenido no tardó en sumarse al aluvión de prejuicios en torno a la orientación sexual, evitando eso sí encasillar a la gente de acuerdo a razones únicas como su forma de vestir —»Una camiseta no te hace gay»—. «Aunque suene feo, da la sensación de que el heterosexual es más sucio. Yo veo a un tío con el pelo sucio y sin cuidar y digo ‘lolero’ y le gustan las tías», apuntó.
Sin embargo, sus sospechas infundadas no fueron tan efectivas, ya que, pese a que deliberaban en equipo, acabaron juzgando erróneamente a la mitad de los participantes. Del mismo modo, tampoco lograron acertar quiénes de los desconocidos allí presentes eran españoles y quienes, en cambio, extranjeros.
Como cabría esperar, este vídeo, que ya acumula millones de visitas, no tardó en generar reacciones divididas entre los usuarios. Así, mientras algunos se sumaban al carácter desenfadado del vídeo e ironizaban sobre las dotes «prejuzdadoras» de los influencers, otros alzaron la voz contra la problemática detrás de este tipo de vídeos que, según, reforzaría prejuicios y fomentaría estereotipos ya existentes en torno a deteminados sectores de la sociedad.
