Publicado: diciembre 26, 2025, 1:00 pm
Las fiestas navideñas suelen asociarse a alegría, reuniones familiares y celebraciones varias. Sin embargo, para muchas personas estas fechas pueden convertirse en una etapa especialmente complicada desde el punto de vista emocional. Sentir melancolía o la llamada ‘depresión navideña’ (holiday blues) durante las fiestas es una situación más común de lo que pensamos, y se debe a una combinación de factores emocionales y sociales.
A los mil planes que muchas veces llegan sin buscarlos, se suma una gran presión social que pareciera obligarnos a ‘estar bien’ a cualquier precio, lo que multiplica la ansiedad y la tristeza en aquellas personas que tienen situaciones personales complicadas. En estos casos, cuando la persona entra en una tristeza y melancolía profundas, podemos acompañarlas emocionalmente siguiendo los consejos de Francisco Hidalgo Díaz, psicólogo sanitario y director en Avannza Psicólogos.
¿Por qué algunas personas se sienten desbordadas en Navidad?
Como comienza explicando el experto, entre las principales razones de que haya personas que sientan melancolía en estas fechas, incluso una tristeza profunda, «se encuentra la presión social por ‘estar bien’. Idealizamos estas fiestas porque existe una expectativa cultural muy fuerte de que la Navidad debe ser un momento de felicidad, paz y armonía familiar perfectas».
En palabras del experto, lo cierto es que «no siempre la realidad cumple con este ideal preconcebido e instaurado en la sociedad, y aparecen discusiones familiares y problemas cotidianos, que pueden generar frustración y tristeza. La ausencia de seres queridos y, más aún, los duelos no resueltos, son otros importantes motivos de tristeza ‘navideña’. Sin duda, las fiestas de Navidad y de fin de año resaltan dolorosamente la pérdida de seres queridos».
Otro motivo de esta tristeza asociada a estas fechas, es que «muchas personas hacen un balance vital negativo al cierre del año y, al comprobar que muchas de sus metas propuestas no se han cumplido, se sienten con pocas ganas de festejos. La soledad no deseada es otro punto importante, más aún en las personas mayores que, por distancia geográfica, movilidad física, salud, ruptura de relaciones o pérdida de seres queridos, sienten que su realidad personal no se corresponde con la felicidad que ven a su alrededor o que vivieron en tiempos pasados».
El cansancio emocional se acumula durante todo el año
Tampoco podemos olvidar que estas fechas generan mucho estrés, tanto logístico como económico. Organizar comidas, viajes, comprar regalos, compaginar el trabajo con las vacaciones escolares, etc. pueden generar una ansiedad considerable que reduce cualquier sentimiento festivo.
A ello se suma el cansancio emocional acumulado durante el año y la obligación implícita de participar en encuentros sociales para los que no siempre se tienen ganas ni energía.
«Todas estas razones pueden intensificar emociones que ya estaban presentes y generar una sensación de desajuste respecto a lo que se supone que deberíamos sentir. Es por eso que la Navidad actúa como un amplificador emocional: si una persona arrastra tristeza, soledad o malestar, es fácil que en estas fechas todo se viva con mayor intensidad»
¿Cómo podemos hacerles sentir mejor?
Como explica el psicólogo, «no siempre hay que ‘animar’ ni buscar soluciones rápidas. En muchos casos, lo más útil es permitir que la persona se sienta como se siente, validar sus emociones y respetar su ritmo sin juicios ni minimizaciones». ¿Qué es recomendable hacer y decir?
Escuchar sin interrumpir ni corregir emociones. Hidalgo añade que «hay que validar las emociones de esa persona que no vive las fiestas con alegría, y reconocer que su dolor es real. Frases como ‘entiendo que este año sea difícil para ti’, o ‘es normal no sentirse feliz en estas fechas’, son mucho más útiles que ‘anímate, que es Navidad’, o ‘tienes que animarte'». Algo muy importante en este caso es que «no siempre hay que ofrecer o buscar soluciones; es mejor que simplemente ofrezcas tu presencia y le hagas saber a la otra persona que estás aquí por si le apetece hablar», advierte el experto.
Otra manera de hacer sentir mejor a esa persona que lo está pasando mal en Navidad es «invitarle a que celebre la Navidad contigo, pero sin obligar ni forzar ninguna situación. Dile que respetas su decisión si prefiere quedarse en su casa en calma o soledad. También podemos ofrecer planes alternativos sencillos y flexibles. Hay otras actividades que podéis hacer juntos y que no están directamente relacionadas con las navidades: Una tarde en el cine, un paseo y un café os permitirá disfrutar juntos sin la presión ‘festiva’ d élanes muy enfocados a la Navidad».
Escuchar sin juzgar, y dejando espacio
En definitiva, lo que el experto quiere dejar claro es que «es importante recordar que no todas las personas viven la Navidad de la misma manera, que no es justo obligarles a hacer lo que ‘hacen todos’, y que sentirse triste o desbordado en estas fechas no significa que algo vaya mal en absoluto».
A veces, el mayor apoyo que podemos ofrecer es escuchar sin intentar cambiar lo que el otro siente, respetar su necesidad de espacio o de compañía y normalizar que no siempre apetece celebrar. «La Navidad no debería ser una obligación emocional, sino un periodo que cada persona pueda vivir a su manera, con comprensión y cuidado hacia sí misma y hacia los demás».
