Publicado: abril 20, 2026, 7:30 am
La ballena jorobada Timmy, que llevaba tres semanas encallada en la costa alemana del mar Báltico, en la bahía de Wismar, en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, volvió a nadar este lunes después de liberarse aparentemente por sus propios medios tras subir el nivel del agua unos 70 centímetros.
No obstante, el cetáceo, de 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho, 1,60 metros de alto y con un peso de unas 12 toneladas, cambia constantemente de dirección y necesita hacer pausas frecuentes, según informan los medios.
El jueves de la semana pasada comenzó una nueva tentativa de salvar al animal, una iniciativa privada de dos empresarios consistente en elevar a la ballena del lecho marino con ayuda de colchonetas de aire, que todavía no había llegado a producirse, para transportarla después sobre una lona, entre dos pontones, y siempre escoltado, con un remolcador hasta el mar del Norte, o incluso el Atlántico.
«Ahora se trata de acompañar al animal y de que tenga su oportunidad. La esperanza es lo último que se pierde y, como dije (…) a veces las cosas se resuelven solas. (…) «Quizás ya ni necesitemos la lona», dijo en declaraciones a la cadena NTV el ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Antepomeranioa, Till Backhaus, quien dio la gracias a los dos impulsores de esta iniciativa privada.
Agregó que «estos son, por ahora, momentos de alegría», pero «aún nos queda mucho para llegar a la meta«, advirtió. Recordó que según los informes, la ballena está enferma, incluso grave y su estado de salud continúa siendo crítico, aunque «sigue mostrando una y otra vez nuevos movimientos y actividad».
El primer día, los rescatistas, entre ellos el escritor y ambientalista peruano Sergio Bambarén, autor entre otras obras de «El delfín. Historia de un soñador» y que reside en Tenerife, en las Islas Canarias, se limitaron a mantener contacto con la ballena y a tomar medidas para protegerla del sol y mantenerla húmeda.
La abogada Constanze von der Meden, de la iniciativa privada de rescate, había explicado el fin de semana que si la ballena conseguía liberarse por sí misma, se pondría en marcha un plan B, consistente en que embarcaciones de la Sociedad Alemana de Salvamento Acuático (DLRG), que se encontraban a la espera, guíen al cetáceo en caso de que se aleje nadando, de manera que pueda ser conducido al mar del Norte y desde allí, al Atlántico.
La ballena logró liberarse por primera vez por sus propios medios a finales de marzo, después de que equipos de rescate excavaran con una draga un canal en el banco de arena en el que llevaba atrapada unos días en la bahía de la ciudad alemana de Lübeck, en el estado federado de Schleswig-Holstein.
No obstante, el cetáceo volvió a quedar varado en la bahía de Wismar, donde a pesar de lograr liberarse, nunca llegó a abandonar la costa hacia aguas profundas y finalmente acabó encallada frente a la isla de Poel.
El pasado 1 de abril autoridades y expertos anunciaron que abandonaban la lucha por el cetáceo, que veían infructuosa, para dejarle morir en paz, hasta que surgió esta iniciativa privada.
