Publicado: junio 23, 2026, 3:00 am
El precio que pagan los hogares mexicanos por los servicios de agua potable y saneamiento no responde a un esquema nacional uniforme, sino a una compleja combinación de factores políticos, institucionales, económicos y sociales que generan profundas diferencias entre ciudades y regiones del país, reveló la nota técnica ¿Cuánto pagan los hogares por los servicios de agua potable y saneamiento en México? Análisis del sistema tarifario mexicano a partir de los datos de 67 ciudades, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El documento advirtió que la descentralización del servicio, la ausencia de un regulador nacional, las deficiencias operativas y las diferencias en la disponibilidad del recurso hídrico han provocado que las tarifas varíen significativamente entre municipios.
Por otro lado, se señaló que el principal factor que explica la heterogeneidad tarifaria es el marco constitucional mexicano. Según el artículo 115 de la Constitución, los municipios son responsables de prestar los servicios de agua potable y saneamiento, así como de proponer los esquemas tarifarios.
Esta situación ha dado lugar a la existencia de cerca de 2,300 organismos operadores y prestadores de servicios con criterios distintos para fijar precios.
También que a diferencia de sectores como el energético, el agua carece de una autoridad reguladora nacional que establezca metodologías homogéneas para calcular tarifas o supervise la eficiencia de los organismos operadores.
Además, en el estudio se indicó que un factor crítico es el «agua no contabilizada». En México, se estima que el 58% del agua producida no se factura debido a fugas en la red, conexiones clandestinas o errores de medición
Esta ineficiencia obliga a los organismos operadores a intentar cubrir sus costos mediante aumentos tarifarios o subsidios públicos, en lugar de mejorar su gestión comercial y física.
Lugares con mayor costo
También, se indicó que el costo de abrir el grifo en México varía drásticamente dependiendo de la geografía. Según un análisis realizado en 67 ciudades, Los Cabos (Baja California Sur) encabeza la lista nacional con la tarifa más alta, alcanzando los 51.75 pesos por metro cúbico (MXN/m³).
Le sigue de cerca la ciudad de Querétaro, con un costo de 48.34 MXN/m3, y Xalapa (Veracruz), donde los hogares pagan 40.05 MXN/m3 por el servicio integral que incluye agua, alcantarillado y tratamiento.
Estas cifras superan con el promedio nacional de las tarifas más altas, que se sitúa en los 22.88 pesos. Dicha disparidad de precios responde, en gran medida, a las marcadas asimetrías hídricas del país. Mientras que el 77% de la población se concentra en el centro y norte de México, estas regiones solo disponen del 32% de los recursos hídricos renovables, lo que eleva significativamente los costos de extracción y conducción del recurso.
Problemas en las finanzas
Falta de actualización de las tarifas de agua potable por motivos políticos, aplicación de subsidios sin mecanismos de compensación financiera, problemas de medición del consumo y crecimiento del mercado ilegal de distribución mediante pipas son algunos de los factores que han profundizado la crisis financiera de los sistemas de agua potable en México, según advirtieron especialistas consultados por El Economista.
Hugo Rojas, exdirector de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS), detalló que el incremento de costos como la energía eléctrica, los salarios y el mantenimiento de infraestructura no siempre se refleja en las tarifas que cobran los organismos encargados del suministro de agua, lo que deteriora su situación financiera.
«Ya dimos subsidio y los organismos preguntan: ‘¿y esta parte que no voy a recibir y con la que tengo que pagar la energía eléctrica, me la vas a dar?’ Y la respuesta es no. Entonces es donde comienza la bancarrota de los organismos operadores», sostuvo.
Rojas consideró que la discusión sobre las tarifas del agua debe equilibrar dos objetivos: garantizar el acceso al recurso y fomentar un uso responsable.
Para ello, planteó que las estructuras tarifarias no deben basarse únicamente en el volumen consumido, sino también en la capacidad económica de los usuarios.
Francisco Núñez, responsable del Sector Agua en la Secretaría de Economía, aseguró que “tan malo es que las tarifas no sean suficientes para mantener los organismos como que existan cobros exagerados que traigan como consecuencia un desfalco para los ciudadanos».
El especialista subrayó que el cobro del agua no corresponde al valor del recurso en sí mismo, sino a los costos asociados a su captación, potabilización, conducción, distribución y saneamiento.
No obstante, señaló que existe una enorme disparidad entre municipios.
Mientras ciudades como Aguascalientes, Tijuana, Tlalnepantla y algunos segmentos tarifarios de la Ciudad de México presentan cobros por encima de estándares internacionales, la mayoría de los municipios mantiene cuotas que ni siquiera cubren los costos operativos básicos.
Para Núñez, una de las medidas más urgentes es transparentar los costos reales de operación de cada organismo y hacer pública esa información para que la ciudadanía pueda evaluar si paga una tarifa adecuada o si existen distorsiones en los cobros.
