Publicado: enero 7, 2026, 3:00 am
Una infusión funcional es una bebida caliente (o fría) que se prepara con plantas, hierbas, especias, frutas secas y otros ingredientes naturales seleccionados específicamente por sus propiedades bioactivas que buscan promover un beneficio concreto para la salud. Poseen una mayor potencia por la combinación de activos que trabajan juntos y funcionan como apoyo terapéutico.
¿Y cuál es su misión? Según nos explica Alejandro Crespo, director de desarrollo y calidad de Azaconsa, «sirven para apoyar el funcionamiento normal del organismo y para ayudar a prevenir o aliviar ciertos malestares. Entre sus propósitos más destacados están favorecer la digestión, reducir el estrés, reforzar las defensas o aumentar la energía y la concentración».
Diferencias entre una infusión ‘normal’ y una funcional
Mientras que una infusión tradicional (como la manzanilla simple, o el té negro común) a menudo busca principalmente el sabor, el confort o un efecto simple (como la relajación ligera), «la infusión funcional está diseñada con una combinación sinérgica de ingredientes para lograr un objetivo de salud más específico y potente, como la digestión, la detoxificación, el aumento de energía o la mejora del sueño«.
Si preparamos una infusión funcional para favorecer nuestra digestión, «conseguiremos reducir la hinchazón estomacal, el exceso de gases, y facilitar de una manera natural el tránsito intestinal correcto. Si el objetivo es detoxificar el organismo, estaremos ayudando a la función hepática y renal para eliminar toxinas».
Aunque una infusión tradicional produce cierta sensación de relax, por sus aromas y porque la tomamos caliente, Crespo asegura que una infusión funcional añade el plus de «calmar el sistema nervioso mejorando la calidad del sueño. En otros casos, una bebida de este tipo va a aportarnos antioxidantes y vitaminas que refuercen el sistema inmunológico, además de ser capaz de sustituir otros estimulantes ‘naturales’ más agresivos para el organismo».
¿Puede realmente una infusión ayudar a regular el organismo?
El experto expone que una infusión puede ayudar a regular el organismo: «Sí, aunque hay que ser realistas en cuanto a las expectativas. Las infusiones funcionales, especialmente aquellas con altas concentraciones de principios activos (como el anetol en el hinojo, los flavonoides en el cardo mariano, o los gingeroles en el jengibre), tienen un efecto farmacológico suave en el cuerpo».
Partiendo de esta premisa, «en las afecciones relacionadas con la regulación digestiva es donde mayor efecto se nota. Por ejemplo, el jengibre estimula la motilidad gástrica y la liberación de bilis; la menta, por su parte, relaja los espasmos del intestino». Por otra parte, Crespo habla de la regulación de líquidos: «Los diuréticos suaves como la cola de caballo o el diente de león ayudan a los riñones a aumentar la producción de orina, lo cual es útil contra la hinchazón».
¿Y qué pueden hacer las infusiones funcionales para aliviar el estrés? «Los sedantes suaves como la tila, la valeriana y la pasiflora actúan sobre el sistema nervioso central, ayudando a conciliar el sueño y a reducir la ansiedad. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que las infusiones funcionales no son medicamentos, nunca van a curar una enfermedad grave. Lo que sí son es un excelente apoyo diario para el mantenimiento del organismo, actuando como complemento de una dieta equilibrada».
Estas son las infusiones más recomendables para compensar los excesos
La primera infusión funcional que recomienda el experto se prepara a base de «manzanilla, menta, hinojo, verbena, regaliz, tila y anís estrellado, y es una mezcla carminativa y antiespasmódica diseñada para un sistema digestivo relajado y sin gases. Este preparado ayuda a aliviar las digestiones pesadas, reduce los cólicos y la formación de gases. Se toma después de comer».
Otra opción de regulador intestinal es «la hoja de Sen, corteza de Frángela, semilla de coreando y aroma natural de menta, una infusión para promover la regularidad y el buen funcionamiento del tránsito intestinal en casos de estreñimiento leve y ocasional. Estos componentes actúan como laxante suave, aunque debe usarse de forma ocasional, no es apto para un uso prolongado».
En cuanto a la irritación de garganta y nariz, «la infusión balsámica y expectorante a base de eucalipto, tomillo, menta, regaliz, hinojo y corteza de naranja ayuda a despejar las vías respiratorias y facilita la respiración en casos de congestión y catarro». Si queremos un efecto detox, Crespo menciona la infusión de «diente de león, bolso, bardana o cardo mariano, una mezcla de plantas con propiedades que estimulan la función deportiva del hígado y los riñones, contribuyen a eliminar toxinas y a controlar el peso».
¿Cuál es el mejor momento del día para tomar una infusión funcional?
Ante la duda de cuándo es el mejor momento para tomar una infusión funcional, Crespo señala que «una bebida de función digestiva (menta, hinojo, manzanilla, jengibre) debe tomarse justo después de las comidas, o bien media hora después de haber finalizado. Las depurativas o detox (diente de león, té verde, cardo mariano) es mejor ingerirlas por la mañana o bien a media tarde«.
Si lo que queremos es relax y mejorar la calidad del sueño (tila, valeriana, pasiflora, rooibos), «el momento indicado es unos 30-60 minutos antes de acostarnos. Si la intención es ganar en energía (té matcha, té negro, yerba mate), es preferible que la tomemos sustituyendo al café por la mañana. A media mañana también es un buen momento. ¿Y las infusiones antioxidantes? Estas, a cualquier hora del día funcionan de maravilla», concluye Crespo.
