Publicado: junio 19, 2026, 8:30 am
Las redes sociales son un arma de doble filo. Pueden ser una buena utilidad para generar contenido y crear una comunidad con la que interaccionar y con la que descubrir mundo. O incluso información que después nos pueda ser útil para aportar también nosotros nuestro propio ‘feedback’. Sin embargo, las redes sociales también pueden ser un espacio malicioso y tóxico en el que se crean envidias y competencias insanas. Y es precisamente esto lo que termina generando un odio que devora la tranquilidad que debería haber en estos espacios de libre tránsito. A nadie se le obliga a estar en una red social. Y tampoco se obliga a participar de las mismas de forma activa. Sin embargo, se pueden convertir en un espacio que termina siendo reflejo de todo lo malo que puede haber en la sociedad: competitividad negativa, envidia, falsedad y mentiras. Una toxicidad galopante por ver quién expone la mejor vida, las mejores vacaciones, las mejores excursiones, los regalos más caros y por intentar demostrar a los demás que nuestra vida es mejor que la suya. Una lacra que puede atacar a cualquier usuario anónimo o a la persona más rica del mundo. Y es que hasta Elon Musk, quien se ha convertido en noticia en los últimos días por convertirse en el primer billonario de la historia (el primero en alcanzar un millón de millones de fortuna potencial) también pasó por esta etapa de sentirse atrapado en una espiral de constante exposición hacia el exterior. Tanto que terminó cayendo en una especie de depresión al sentirse vacío y no encontrar explicación a lo que estaba haciendo. Musk confesaba en una entrevista en el canal de YouTube ‘JRE Prime’, con Joe Rogan, que se cerró Instagram cuando se dio cuenta de que producía para competir con los demás, sin seguir un criterio propio. «Llevaba un tiempo sin usar Instagram… Hubo una época en la que publicaba cosas en Instagram, pero… Me di cuenta de que me estaba haciendo selfies y pensé: ‘¿Qué demonios me pasa? ¿Por qué estoy posando para hacerme selfies solo para conseguir ‘me gusta’? Esto es una locura, es muy raro’». Llegado a ese punto, decidió cortar por lo sano. De hecho, ahora, a pesar de contar con miles de seguidores en su cuenta, no solo no sigue a nadie, si no que ha borrado todas sus publicaciones y su cuenta es un completo desierto. No obstante, lo que no ha dejado de hacer es criticar el uso que se da de esta red social respecto a X, el muro de su propiedad en el que sí se expresa con asiduidad, sobre todo cuando su figura era casi inseparable de la de Donald Trump. «Me gusta leer los comentarios de quienes anunciaban que se marchaban y se pasaban a otros foros…», decía en referencia a las personas que iban a abandonar el antiguo Twitter tras su compra para intentar sabotearlo. «Es muy difícil poner en marcha una plataforma de redes sociales completamente nueva». Y comparando X con Instagram, critica que Mark Zuckerberg, propietario de busque insignia de Meta, no se implique tanto en su espacio como él hace: «Incluso uno que al principio tuvo una cantidad alucinante de gente que se registró, pero que se desinfló en un par de semanas y ahora es una jodida ciudad fantasma». «El propio ‘zck’ no publica nada, así que eso es lo más alucinante: tienes que usar tu propio producto. Aunque es interesante, porque ahora los están colando en Instagram». Siguiendo con su ataque, Musk decía que X está mucho más criticado y perseguido que Instagram, donde todavía se hace una labor de exposición por pura imagen. «Si publicas selfies en Twitter, la gente se te echaría encima… Por alguna extraña razón, en Instagram la gente es mucho más indulgente». Para Elon, X es mucho más real que Instagram, donde casi todo el contenido sigue siendo algo ficticio e idílico: «Me preocupa que, por ejemplo, Instagram acabe provocando más infelicidad, en lugar de menos… Es que da la impresión de que todo el mundo se lo está pasando genial y tiene un aspecto mucho mejor». Esto es lo que afecta a muchas personas tal y como considera el histórico magnate: «Te comparas un poco con eso y piensas: ‘Joder, no soy tan guapo y no… parece que estoy triste la mayor parte del tiempo…’. Creo que eso podría hacerte sentir un poco deprimido». Y por último, sentencia que debería haber ciertos límites para Instagram con el fin de proteger a la sociedad: «Creo que tienen que decir si Instagram es o no una fuente de felicidad en la red; no estoy seguro de que lo sea».
