Publicado: julio 4, 2026, 5:00 pm

A seis meses de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se enfrenta a una crisis política a dos bandas: por un lado, la deficiente respuesta del régimen para atender el doble terremoto que azotó al norte del país la semana pasada, y por otro, la inconstitucionalidad del interinato de Delcy Rodríguez.
Por El Tiempo
Para una nación que acumulaba décadas de desgaste bajo el modelo represivo del chavismo, la catástrofe -cuyo último parte oficial es de 2.954 muertos-, se convirtió en la prueba definitiva de un cuerpo social e institucional en fase terminal.
Mientras Rodríguez decretó una semana de luto nacional, en un intento por proyectar control territorial, las costuras del régimen quedaron totalmente expuestas. Y, por eso, el dilema en los despachos internacionales ya no es si el chavismo puede sostenerse sin uno de sus históricos líderes, sino quién va a financiar la supervivencia de los millones de venezolanos atrapados en el fuego cruzado de la geopolítica.
En especial, porque el eje sobre el que gira el futuro inmediato del país se debate con crudeza en los pasillos de Washington. Recientes filtraciones publicadas por el medio estadounidense Axios revelan que la administración de Donald Trump mantiene una postura de pragmatismo y desconfianza hacia los actores locales, pero tampoco considera oportuno el momento para respaldar a la oposición.
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