Publicado: julio 9, 2026, 2:30 am
Charles de Ketelaere vivió ante Estados Unidos un día de protagonismo con Bélgica que tanto él como los aficionados llevaban tiempo esperando. Porque al talento belga siempre se le espera. De Ketelaere es un mediapunta belga de 24 años que desde que llegó al Brujas estaba llamado a ser un referente del fútbol de su país, pero al que un paso para olvidar por el Milan le obligó a reiniciar su camino en Bérgamo, donde trabaja para ser lo que se espera de él. De Ketelaere nació en Brujas en 2001, en una familia de médicos. Desde pequeño le interesó el deporte, aunque puso sus esperanzas en el tenis, donde era un gran talento aunque, como reconoció, no sabía gestionar sus errores y eso le llevaba a perder la concentración. Así que tras compaginar ambos deportes optó por el fútbol, para disgusto de sus padres. Su progresión fue rapidísima y en 2019 debutó con el primer equipo del Brujas en la Champions ante el PSG. Tres campañas en el Brujas, en las que ganó tres títulos de liga, bastaron a De Ketelaere para verse preparado para dar el salto a una gran liga. La opción del Milan fue la que más le sedujo. Pocos jugadores fichados por el Milan en los últimos años levantaron tantas expectativas como Charles de Ketelaere, por el que pagó 35 millones de euros. Pero la adaptación de De Ketelaere al Calcio nunca se produjo. Perdió su puesto en las alineaciones y tuvo que conformarse con ser un revulsivo habitual. Tras cuarenta partidos, trece como titular, y ni un solo gol, el belga era una sombra del futbolista que había generado tantas ilusiones con el Brujas y la selección de su país. De Ketelaere era consciente de que no podía seguir en Milan, pero debía decidir si volver a su hogar o insistir en su aventura italiana. Surgió entonces la opción del Atalanta, que también se había interesado por su fichaje el curso anterior. En realidad, su caché seguía siendo importante y el belga tenía una larga lista de pretendientes, pero era el momento de acertar en la decisión. No podía permitirse un nuevo error que frenara aún más su carrera. Tras una dura negociación, el mediapunta belga aterrizó en Bérgamo cedido con opción de compra. Rápidamente, se hizo un hueco en el esquema de Gasperini. En Milan se vio obligado a actuar mucho en la banda, una posición en la que Charles no se siente cómodo, pero en la Dea encontró acomodo en el carril central, como mediapunta o segundo delantero, donde podía desarrollar todo su potencial. «Gasperini me pide mucho más, tanto en el aspecto táctico como técnico, ser protagonista en ataque. Lo intento, siento que estoy creciendo. Me ayudan varias cosas, sobre todo el hecho de que me siento bien en este estilo de juego y en la posición», explicó el belga tras su primera temporada en Bérgamo. El Atalanta ejecutó la opción de compra de 23 millones de euros y Charles de Ketelaere recuperó las sensaciones de ese futbolista que fue catalogado como la gran esperanza del fútbol belga. En las dos primeras temporadas jugó 50 partidos, la primera con un balance de 14 goles y 11 asistencias y la segunda con 13 y 12, respectivamente. En la última ha vuelto a tener malos momentos, tuvo más problemas para brillar, especialmente con Juric en el banquillo, pero tras la llegada de Palladino fue recobrando de nuevo la sonrisa y ese dominio en la segunda línea de ataque que le permite tanto asistir a sus compañeros como llegar desde atrás, aunque con 5 goles y 7 asistencias, sus cifras quedaron lejos de cursos anteriores. Dotado de un enorme talento, de visión de juego y de gol, le falta tener más continuidad en su rendimiento y en los partidos, pero De Ketelaere tenía entre ceja y ceja ser protagonista en el Mundial y al menos frente a Estados Unidos pudo vivir ese día de gloria que tanto esperaba.
