Publicado: septiembre 11, 2026, 8:01 pm
El Sol, nuestro Sol, podría haberse tragado en su infancia un planeta rocoso varias veces más masivo que la Tierra. Sabemos bien que hace unos 4.500 millones de años, nuestro Sistema Solar no era el vecindario ordenado y tranquilo que hoy conocemos, sino un disco caótico de gas y polvo , un violento torbellino de materia donde los mundos en formación luchaban por su supervivencia. En ese entorno hostil, un gigantesco planeta rocoso, empujado por las fuerzas gravitatorias de ese disco protoplanetario, comenzó una espiral mortal hacia el interior. Cruzó la órbita de lo que hoy es Mercurio, resistió el infierno abrasador de las capas externas de nuestra estrella joven y, finalmente, se hundió en sus oscuras profundidades, donde fue… Ver Más
