Publicado: septiembre 23, 2026, 12:30 pm
Los robots son el futuro. Si los planes de un buen puñado de gurús y tecnológicas se cumplen, en unos pocos años estos dispositivos igual se ocuparán de mantener nuestras casas en estado de revista que serán los grandes deportistas del futuro. Sin embargo, por el camino todavía deben superar algunos problemas. Y quizá el más importante sea el de la autonomía que, todavía, sigue estando muy limitada en este tipo de dispositivos. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) ha explicado cómo logró solucionar este problema. En un reciente artículo publicado en ‘ Nature ‘, los científicos presentan un análisis exhaustivo del funcionamiento de RAIBO2, el primer robot cuadrúpedo capaz de completar una maratón con una única carga de batería. El hito tuvo lugar el 17 de noviembre 2024, cuando la máquina consiguió completar los 42,195 kilómetros de la vigésimo segunda edición del Maratón de Sangju en Corea del Sur en 4 horas, 19 minutos y 52 segundos. «Los robots actuales con patas siguen teniendo limitada su capacidad para operar más allá de un radio de 20 kilómetros. Para aprovechar plenamente su potencial, es fundamental ampliar aún más su autonomía con una sola carga de batería», afirman los investigadores sobre el motivo por el que decidieron desarrollar a RAIBO2. El equipo de KAIST tuvo en cuenta hasta el último detalle para conseguir que el robot tuviera la máxima autonomía posible sin que, por ello, dejase de ser funcional. En la parte mecánica, el robot se aprovechó de cuatro patas especialmente ligeras, de 1,1 kilos, para reducir su inercia y, con ella, las pérdidas que se producen cuando se mueven rápidamente. También incorpora componentes especiales para reducir la fricción de las articulaciones. Los investigadores también desarrollaron motores especiales y diseñaron desde cero un circuito para reducir las pérdidas eléctricas. Además, recurrieron a una rama de la IA denominada como aprendizaje por refuerzo que permitió que el sistema aprendiera a reducir la velocidad de las patas justo antes de tocar el suelo, lo que disminuyó la pérdida de energía. Gracias a estas mejoras, RAIBO2 consiguió recorrer la distancia de la maratón coreana con un consumo de 1.280 Wh. Los investigadores calculan que, teniendo en cuenta su batería de 1.930 Wh, el robot podría haber llegado a recorrer unos 65 kilómetros en total; es decir, cerca de 25 más de los que completó durante la prueba. Además, la distancia recorrida por carga de batería fue aproximadamente tres veces superior a la de otros robots cuadrúpedos de vanguardia desarrollados recientemente. El equipo de KAIST también remarca que «el recorrido de la maratón, con un desnivel acumulado de 286 metros y pendientes de hasta casi 18°, está considerado uno de los circuitos de maratón más exigentes de Corea», lo que hace que el desafío al que se enfrentaba el robot fuera todavía mayor. Ahora, esto no implica que el sistema empleado sea perfecto. Los investigadores reconocen que la autonomía de su RAIBO2 hubiera sufrido más en terrenos como escaleras o zonas montañosas, por lo que no está claro, en absoluto, que el dispositivo hubiera podido recorrer la misma distancia que en la maratón si el terreno hubiera sido más duro. También destaca que las diferentes pendientes, obstáculos y posturas que debe adoptar el robot pueden modificar la forma en la que se producen las pérdidas de energía, por lo que consideran necesario desarrollar estrategias de locomoción capaces de adaptarse al entorno. Hay además otro desafío capital: conseguir que el robot decida por sí mismo cómo desplazarse de la forma más eficiente posible. El experimento de la maratón se realizó con un robot operado por una persona. Para que máquinas de este tipo puedan trabajar de manera autónoma durante largos periodos, que es a lo que aspiran la mayoría de empresas que se dedican actualmente a la fabricación de robots, será necesario desarrollar sistemas de navegación capaces de analizar el terreno y elegir las rutas que tengan el menor gasto energético posible. Y todo sin que haya alguien a los mandos.
