Publicado: abril 4, 2025, 12:30 pm
La histórica ofensiva arancelaria de Donald Trump podría salirle muy cara a los usuarios de Apple. Este miércoles, el presidente estadounidense elevó hasta el 54% los aranceles a las importaciones chinas, una medida que podría hacer que el precio del iPhone supere por primera vez la barrera de los 2.000 dólares. La razón es sencilla. Casi todos los iPhones —más de 200 millones al año— se ensamblan en el gigante asiático. Con los nuevos aranceles, Apple debería decidir entre comerse el sobrecoste o trasladarlo al cliente. Según estimaciones de Wedbush Securities, si la compañía de la manzana se decanta por la segunda opción, el precio de la última versión de su dispositivo estrella podría elevarse hasta 2.300 dólares. La versión más asequible —el iPhone 16e— pasaría de 600 a 858 dólares, un salto del 43% en plena crisis inflacionaria. Apple, por ahora, guarda silencio. La compañía no ha respondido a las peticiones de comentarios, pero el impacto ya se nota en los mercados. Sus acciones cayeron un 9% en bolsa el jueves , y en el momento de publicar este artículo acumulaban otro 5% de caída. Es, sin duda, el mayor desplome desde septiembre de 2020. Para Angelo Zino, analista de CFRA Research, la empresa «tendría muy difícil» repercutir más de un 10% del coste al consumidor. No solo por una cuestión de precio, sino de percepción. Con los salarios estancados y el consumo retraído, subir el precio de un producto icónico como el iPhone podría suponer un tiro en el pie. «Creo que Apple esperará al lanzamiento del iPhone 17 este otoño para decidir cualquier cambio relevante en precios», apunta Zino. Durante su primer mandato, Trump ya impuso aranceles a miles de productos chinos, pero excluyó expresamente a Apple. Esta vez no ha habido excepciones. Y eso ha pillado por sorpresa a Wall Street. «Todo este asunto de los aranceles a China está yendo completamente en contra de nuestras expectativas de que Apple sería tratada con guante de seda, como la vez anterior», reconoce en un comunicado Barton Crockett, de Rosenblatt Securities. El castigo fiscal podría costarle a Apple hasta 40.000 millones de dólares, según estimaciones internas. A pesar de ello, la firma todavía confía en que la Casa Blanca pueda dar marcha atrás. «Si alguien puede lograr una exención, es Apple», escribe Zino en un comunicado aunque añade: «Los inversores no deberían hacerse ilusiones , porque este Trump 2.0 se parece muy poco al de 2017». Para Trump, la lógica de fondo de esta guerra comercial es el ‘America First’ que lleva años pregonando. El presidente busca encarecer tanto la producción en Asia que las grandes tecnológicas se vean forzadas a trasladar sus fábricas a suelo estadounidense. Sin embargo, no está tan claro que eso se viable. Neil Shah, vicepresidente de Counterpoint, lo resume con contundencia en un comunicado: «Nunca sucederá sin subvenciones masivas y mano de obra barata y cualificada. No hay ninguna ventaja de costes en fabricar en EE.UU.». Incluso mover solo un 10% de la cadena de producción de Asia a Estados Unidos costaría a Apple, según un informe de Wedbush, unos 30.000 millones de dólares, y tardaría tres años. Un proceso largo, caro y probablemente inviable. «Fabricar productos Apple en EE.UU. suena muy bien delante de los micrófonos en Washington, pero en la práctica es un cuento de hadas», añade el informe.