Publicado: julio 10, 2026, 6:00 am
Los neumólogos advierten de que el humo de los incendios forestales puede empeorar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, incluso en personas que se encuentran lejos del foco del fuego, ya que las partículas contaminantes pueden desplazarse a grandes distancias.
El humo contiene partículas finas PM2.5, además de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Estas sustancias pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo, provocando inflamación de las vías respiratorias y aumentando el riesgo de complicaciones respiratorias y cardiovasculares.
Entre los síntomas que puede causar la inhalación del humo figuran irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión en el pecho, sibilancias y dificultad para respirar. Además, puede agravar enfermedades respiratorias previas, desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Los especialistas señalan que las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otras enfermedades respiratorias crónicas son especialmente vulnerables. También deben extremar las precauciones los niños, las personas mayores, las embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiovasculares.
Como medidas de protección, recomiendan evitar la exposición al humo, permanecer en interiores cuando la calidad del aire sea mala, mantener el tratamiento habitual en pacientes con enfermedades respiratorias y consultar con un profesional sanitario si los síntomas aparecen o empeoran.
