Publicado: mayo 12, 2026, 5:30 pm
El Parlamento Europeo ha acogido este martes un homenaje al que fuese presidente del PP de Aragón en 2001, Manuel Giménez Abad, asesinado por ETA en Zaragoza hace ahora 25 años. En el evento se ha recordado a un «hombre bueno, servidor público y gran jurista» que fue «la antítesis de quienes le robaron la vida».
El eurodiputado del PP Borja Giménez Larraz, hijo menor del político aragonés y que acudía a La Romareda con él cuando ETA le asesinó un 6 de mayo de 2001, ha abierto este martes el evento. Al mismo han acudido la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola; el presidente de Aragón, Jorge Azcón; la portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo; y la plana mayor del PP en Bruselas.
Giménez Larraz, que ha asegurado que se trataba del día más especial y a la vez más duro de sus 12 años en la Eurocámara -los dos últimos como eurodiputado-, ha reivindicado a su padre como «un hombre bueno, servidor publico y gran jurista» que «fue asesinado por representar los principios y valores de la democracia».
Metsola ha transmitido al eurodiputado y a su hermano Manuel, también presente en el acto, que mantener viva la memoria de su padre es «el mayor acto de amor» y se ha mostrado convencida de que Giménez Abad «le hubiera caído bien» de haberle conocido. «Todo lo que he aprendido de él me dice que era el tipo de político que todos admiramos, un hombre de consenso y de diálogo cuando la división era más tentadora, de tolerancia cuando la intolerancia ganaba terreno. Era la antítesis de los que cobardemente le robaron la vida», ha dicho Metsola.
El jefe de la delegación popular en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, ha recordado por su parte el momento en el que llegó a la casa de su amigo Manuel Giménez y encontró a «dos niños rotos» la tarde del asesinato. «Sé que la rata que disparó no ganó, porque hoy esos dos niños son dos hombres hechos y derechos, con las mismas virtudes que tuvo el padre. A quien disparó las balas le fallaron los tiros. Mató a un hombre, porque a los hombres se les puede matar, pero no a un padre, porque a los padres no se les puede matar», ha afirmado.
Y Cayetana Álvarez de Toledo ha advertido de que «todo lo que se ha conseguido» al derrotar a ETA «se puede perder» con, ha denunciado, una «estrategia que lleva a salidas anticipadas de terroristas para satisfacer un pacto de poder con el Gobierno». «Pasamos de la ilegalización de Batasuna a una legalización de Bildu sin condena, de la derrota moral de ETA que hace que las victimas se vean reivindicadas y hacen que ETA pase a la marginación (…) a la rehabilitación de su mundo, (como) socios del gobierno», dijo la portavoz popular en el Congreso.
Manuel Giménez hijo, que preside la fundación a la que da nombre su padre, ha compartido que, 25 años después, el entonces presidente del PP aragonés tiene hoy cuatro nietas a las que nunca llegó a conocer y a las que sus dos hijos tratan de transmitirles todo lo que su padre les enseñó antes del asesinato. «Que aprendan de la forma más natural posible aquellos valores que mi padre siempre quiso transmitir a la política y sobre todo a nosotros», ha señalado.
Ha cerrado el acto el presidente aragonés, Jorge Azcón, que ha reconocido la «capacidad de diálogo, solidez intelectual y lealtad a principios constitucionales» de Giménez Abad. Además, ha urgido a «no pasar página y enterrar el legado, memoria y recuerdo» de todos los que perdieron la vida por el «sinsentido» de ETA.
«Ni la violencia ni el odio lograron borrar su ejemplo, sus convicciones y la huella que dejó en la política y sociedad aragonesa. Quienes recurrieron a las armas para imponer sus ideas fracasaron«, ha asegurado Azcón, que ha advertido de que en una democracia consolidada «no puede haber espacio para la legitimación ni política ni social del terrorismo» o «para un gobierno que acepte por interés político depender de quien sigue sin romper con su pasado terrorista».
Durante el acto se han proyectado fragmentos de Por la espalda, el documental sobre el atentado de Giménez Abad, dirigido por la periodista y criminóloga Silvia Ladrero, que reconstruye los hechos y analiza la compleja investigación que permitió reabrir el caso 17 años después y dar con el autor material.
