Publicado: octubre 22, 2026, 11:30 pm
La Corte Penal Internacional y sus trabajadores han ganado este año el premio Sajarov a la libertad de conciencia que otorga el Parlamento Europeo. Se han impuesto en la votación final al líder opositor de Tanzania, Tundu Lissu, y a las activistas iraníes perseguidas por el régimen ayatolá, Taraneh y Romina Rahimi y recogen el testigo de los periodistas encarcelados Andrzej Poczobut (Bielorrusia) y Mzia Amaglobeli (Georgia), que se lo llevaron el año pasado. La ceremonia de entrega tendrá lugar en diciembre, en el último pleno del año en la Eurocámara.
«El Premio Sajarov reviste un significado especial, ya que reafirma la importancia de las instituciones judiciales independientes y de quienes trabajan para defender el Derecho internacional. Subraya la importancia de que se mantenga la cooperación y el apoyo internacionales para que la Corte pueda cumplir su mandato de forma independiente e imparcial, al servicio de la justicia y de las víctimas de los delitos más graves», celebró la propia CPI en un comunicado tras conocerse la decisión de la Eurocámara.
Esta decisión tiene especial relevancia porque se da en plenos ataques y sanciones de la Administración Trump contra los jueces de la Corte Penal Internacional. En febrero de 2025, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva para imponer sanciones a la CPI, en respuesta a las órdenes de detención emitidas contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Gaza. La Administración Trump calificó las actuaciones del tribunal de ilegítimas y abusivas, y estableció sanciones contra los jueces de la institución.
La CPI respondió que las sanciones «amenazan su independencia e imparcialidad y pueden dificultar su labor en favor de las víctimas de crímenes internacionales». El conflicto refleja una disputa más amplia entre la defensa de la soberanía nacional que invoca Washington y la pretensión de la justicia internacional de exigir responsabilidades por crímenes graves. Aunque Estados Unidos e Israel no son países parte del Estatuto de Roma, la CPI sostiene que puede ejercer jurisdicción en determinadas circunstancias, como en territorios de Estados que sí reconocen su competencia. En enero de este mismo año, Trump mantuvo la emergencia nacional vinculada a estas sanciones, prolongando el enfrentamiento con el tribunal.
Tras el anuncio llegaron las reacciones. «Para las víctimas de los crímenes más graves del mundo, la justicia significa una voz. La CPI debe ser libre para llevar a cabo su misión, de manera independiente y sin presiones ni intimidaciones. Europa se encuentra firmemente detrás de la presidenta Tomoko Akane, los jueces y funcionarios del tribunal, y su labor vital por un mundo regido por normas», escribió en redes sociales la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Su mensaje fue muy parecido al del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa: «Este galardón envía un mensaje poderoso al mundo: Europa se mantiene firmemente detrás del derecho internacional, la lucha contra la impunidad y la rendición de cuentas por los delitos internacionales más graves».
Este galardón, concedido por primera vez en 1988 a Nelson Mandela y Anatoli Marchenko, es el máximo homenaje rendido por la Unión Europea a la labor en el ámbito de los derechos humanos. «Es la expresión del reconocimiento a personas, grupos y organizaciones por su contribución extraordinaria a la protección de la libertad de conciencia«, explica la Eurocámara. «Con el premio y a través de la red vinculada a él, la Unión Europea apoya a los galardonados, reforzando e impulsando sus esfuerzos en la defensa de su causa».
Hasta ahora, el premio ha sido concedido a disidentes, dirigentes políticos, periodistas, abogados, activistas de la sociedad civil, escritores, madres, esposas, líderes de minorías, un grupo antiterrorista, activistas por la paz, un activista en contra de la tortura, un humorista gráfico, personas encarceladas durante un largo período por motivos de conciencia, un director de cine, las Naciones Unidas como organismo e incluso a una niña que lucha por el derecho a la educación. Promueve, en particular, «la libertad de expresión, los derechos de las minorías, el respeto del Derecho internacional, el desarrollo de la democracia y la aplicación del Estado de Derecho», añaden. De hecho, han sido varios los galardonados con el Sajarov posteriormente reconocidos con el Premio Nobel de la Paz: ha sido el caso del propio Mandela, Malala Yousafzai, Denis Mukwege o Nadia Murad.
El premio tiene una dotación de 50.000 euros, y se entrega en un pleno oficial que se celebra a finales de año en Estrasburgo. Cada uno de los grupos políticos del Parlamento puede proponer candidatos, al igual que los diputados, a título personal (se requiere el apoyo de cuarenta diputados como mínimo por candidato propuesto). Los candidatos propuestos son presentados en una reunión conjunta de la Comisión de Asuntos Exteriores, la Comisión de Desarrollo y la Subcomisión de Derechos Humanos, en la que todos sus miembros votan sobre la base de una lista de tres finalistas.
El galardonado o los galardonados finales son elegidos cada año por la Conferencia de Presidentes, el órgano del Parlamento Europeo coordinado por el presidente y compuesto por los presidentes de todos los grupos políticos representados en el Parlamento, «lo que hace de la elección del galardonado una decisión auténticamente europea», terminan desde la Eurocámara.
