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El misterioso regreso de Ferrero: con Sinner, Jódar, Shelton…

Publicado: octubre 4, 2026, 10:30 pm

Seis Grand Slams, ocho Masters 1.000, el número 1 más joven de la historia, y de repente, la dupla Carlos Alcaraz- Juan Carlos Ferrero separa sus caminos. Sin explicaciones en público y mensajes cifrados en privado. De eso ha pasado casi un año, y el valenciano ha tenido tiempo para asimilar el divorcio, reflexionar, oxigenarse con otros proyectos, cargarse de energías y afrontar la vuelta a los banquillos. Así se expresaba el valenciano hace unos días, con el anuncio en modo enigma de que regresará al circuito no tardando mucho. «Creo que volveré al circuito, pero todavía no puedo decir con quién», dejaba caer en los micrófonos de Movistar el pasado 15 de septiembre. Tras la ruptura con el murciano, Ferrero pidió tiempo y distancia, y fue dando pistas de su estado de ánimo aquí y allá. « A mí se me ha partido el corazón . ¿Me estoy recuperando? Sí, poco a poco, pero el corazón está dolido», se expresaba en Cope a finales de enero, mientras veía en la distancia cómo su expupilo ganaba su primer Abierto de Australia. Por aquel entonces, quiso separarse un poco hasta del tenis, y anunció su vinculación con el golfista Ángel Ayora, a quien asesoró como entrenador mental. Entre tanto, trabajo en la academia supervisando a los alumnos, vida tranquila y familiar, que había sido mucho tiempo viajando por el planeta de torneo en torneo para guiar a Alcaraz porque Ferrero entiende el compromiso como dar el máximo en lo que eliges y crees. Pero la adrenalina del tenis seguía ahí, latente. Porque no la perdió cuando se retiró como jugador y se fue incrementando conforme crecía también como entrenador. A mitad de año, en junio, un primer aviso de que se estaba recuperando y empezaba a sentir las ganas de volver a la pista. «¿Entrenar a Jannik Sinner? Hace apenas unos meses habría dicho que no; la ruptura con Carlos era reciente y no estaba preparado. Pero ahora que me siento más fuerte, digo ‘¿por qué no? A Sinner le encanta trabajar duro y está dispuesto a hacer lo que sea para seguir siendo el número uno: me gusta su actitud. Sería maravilloso entrenarlo», concedía a un medio italiano. Una frase que empieza a cobrar más y más fuerza tras esas declaraciones en la previa del Elche-Real Madrid, cuando deslizó un ilusionante y misterioso plan de futuro próximo. «Creo que volveré al circuito, pero todavía no puedo decir con quién», anunciaba con media sonrisa. Y las especulaciones sobre el nombre del elegido se han disparado. Incluso, quién sabe, si podría haber un reencuentro con Alcaraz, toda vez que Ferrero nunca cerró esa puerta: «Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero hay algunas películas que sí lo son. En el fondo de mi corazón no podría decirle que no a Carlos», llegó a decir en estos meses. Son estas semanas las últimas de la temporada, y de reflexión también para los tenistas, que miran ya a 2027 con nuevos objetivos y planifican sus cambios y sus mejoras para el próximo curso. Con el cartel de «Se busca entrenador» aparecen en el circuito masculino, entre otros, Ben Shelton, Daniil Medvedev, Alexander Zverev, Arthur Fils y hasta Jannik Sinner, después de que esta vez sí, Darren Cahill decida retirarse a finales de temporada. También Rafa Jódar podría estar buscando si bien no un sustituto de su padre, quizá una mano en la que apoyarse. Y qué duda cabe de que Juan Carlos Ferrero lo tiene todo para llevar a cualquiera de ellos a otra dimensión. El valenciano fue número 1 del mundo, ganó Roland Garros y mantuvo siempre una disciplina especial con el deporte, con el descanso, con la rectitud en la pista y el compromiso fuera. Algo que exigía en Alcaraz y que pudo tener que ver con la separación. «Hay que ser profesional todo el tiempo tanto dentro como fuera de la pista; entrenar cuando toca, pasárselo bien cuando toca y descansar cuando toca», le espetaba en las ATP Finals de 2025, apenas unas semanas antes de la disolución. De ahí que haya candidatos que estén más en consonancia con Ferrero que otros. Sobresale, claro, Sinner. El número 1, fuera del circuito desde Wimbledon por un problema en la rodilla, se despedirá de Darren Cahill a final de año, esa mano amiga y firme que lo ayudó a superar trabas mentales y físicas para alcanzar su cénit: 24 títulos, cinco Grand Slams, diez Masters 1.000, y convertirse en un portento técnico y ahora también físico que se ha desmarcado por el trabajo constante, la superación permanente, el esfuerzo diario, la disciplina y la imperturbabilidad en la pista. En este control emocional, casi la antítesis de Alcaraz, aunque el italiano ha arañado algunas de las cualidades del murciano para ser mejor. Pero un estilo de juego y de entender el deporte que se alinea de maravilla con la visión a la que está acostumbrado el valenciano desde siempre: metódico, disciplinado, trabajador. Sería, sin duda, un enlace bomba toda vez que Sinner y Alcaraz circulan en caminos paralelos en cuanto a ambición y tenacidad, que se disputan los mismos trofeos, que protagonizan todas las finales de los torneos en los que se presentan, que se han hecho mejores el uno al otro de tanto que se han retado. Y con el morbo añadido de que Ferrero conoce al detalle todas las virtudes y defectos del murciano, pues fue el valenciano quien se encargó de pulirlos durante siete años de trayectoria conjunta. El de El Palmar, diplomático ante el micrófono, respondía así estos días ante los rumores de la vuelta de su exentrenador: «Estoy encantado de que vuelva al circuito. No importa el jugador al que vaya a entrenar». Con mucha distancia en cuanto a repercusión, pasó algo semejante en 2022, con un Toni Nadal que se ausentó del banquillo del jugador al que asesoraba, Felix Auger-Aliassime, cuando este se enfrentó contra su sobrino Rafa en Roland Garros. Un reencuentro entre Alcaraz y Ferrero en banquillos enfrentados supondría mucho más dada la estrecha vinculación entre ambos, pero no deja de ser un lance más de este deporte, en el que los jugadores viven en una constante búsqueda de la mejora sea por técnica, por físico o por entrenador. Hay otros candidatos que podrían congeniar con las ideas de Ferrero, aunque también sabe que deberá adaptarse a las condiciones físicas, mentales, incluso familiares de cada pupilo. Siempre con el tira y afloja con su padre, ahí está este Zverev campeón de dos Grand Slams y consolidado como tercero en discordia en la dupla Alcaraz-Sinner. No es aquel con el que trabajó el valenciano durante 7 meses entre 2017 y 2018 , cuando el alemán tenía 20 años. Fue fructífera aquella etapa: dos Masters 1.000, un ATP 500 y número 3 del mundo, aunque buscaran al final métodos y objetivos diferentes. Ahora, con 29 años, ha alcanzado esa madurez, mezclada de humildad para entender que no puede estancarse que podría ajustarse a la profesionalidad que exige Ferrero. También podrían buscar esa disciplina jugadores veteranos como Daniil Medvedev, a quien los arrebatos de rabia han impedido en ocasiones alcanzar el siguiente nivel. O Taylor Fritz, para dar ese paso de seguridad y convicción que le falta en las grandes ocasiones. En etapas un poco más tempranas, Ferrero podría decantarse por Ben Shelton, 23 años, a quien una mano firme ajena a su padre lo haría crecer algunos enteros más, o Arthur Fils, 22 años, para pasar de promesa talentosa a candidato real. Dado el currículo de Ferrero como entrenador hay otro nombre que destaca: Rafa Jódar. El joven tenista madrileño ha protagonizado un primer año magnífico como profesional, con saltos en lugar de pasos: un primer título en Marrakech y una final en Washington, 13 del mundo con 20 años. A la sorpresa de sus precoces resultados se une el de ver su palco con un único integrante: Rafael Jódar padre. No obstante, el madrileño sabe que para crecer deportiva y profesionalmente deberá contar con un profesional del circuito que lo ayude a entenderlo del todo, y Ferrero conoce todos los recovecos porque por todos ha pasado. El valenciano sabe también cómo son los tenistas a esta edad, con sus ilusiones, impulsos, motivaciones y deficiencias. Moldeó a Alcaraz desde los 15 años, y conoce cómo se mueve Jódar, con una filosofía firme del trabajo y los pies en la tierra, sin una palabra más alta que otra, humildad en cada declaración y la frase «sigo aprendiendo» como mantra. Eso sí, Jódar reivindica su casa de Leganés y el Club de Tenis Chamartín como su refugio para entrenarse, pero no está tan lejos de Villena, donde Ferrero vive, trabaja y prefiere ver crecer a sus alumnos, como hizo con Alcaraz. Sea el nombre que sea, si el «creo que volveré» se hace realidad, el tenis recuperará a una figura capital, por su media vida dedicada a ganar todos los títulos posibles, y su otra media dedicada a que otros ganen todos los títulos posibles. Si hay entendimiento y se comparte la filosofía y la ética del trabajo, Ferrero tiene todas las cualidades para hacer de cualquiera un tenista aún mejor.

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