Publicado: noviembre 1, 2026, 1:30 pm
La polémica sobre la pena de muerte en Estados Unidos se ha visto agudizada en los últimos tiempos por el caso de Christa Pike, la mujer de Tenneesse que sobrevivió a un doble intento de ejecución por inyección letal. Ahora, es el médico que supervisó los hechos el que ha roto su silencio.
El doctor Mark Fowler ha concedido una entrevista a Intelligencer en la que da su versión de los hechos. Según cuenta, el alcaide le informó de que Pike no había muerto tras las inyecciones. «Pensé: ‘Bueno, en los seres humanos existe un abanico de respuestas a los medicamentos, así que le daremos unos minutos más».
Pero cuando vio que no murió, pensó: «Va a quedar en estado vegetativo permanente con un cuarto de millón de dólares en gastos médicos».
Una investigación determinó que el equipo de ejecución no colocó correctamente las vías intravenosas, lo que provocó que las dosis letales de pentobarbital entraran en el tejido subcutáneo de sus brazos, en lugar de circular directamente por su torrente sanguíneo.
Por eso, Fowler cree que el protocolo de inyección letal debe modificarse y dice que, en su opinión, quienes colocan las vías intravenosas deberían permanecer en la habitación después de hacerlo, para observar cómo reacciona el paciente al recibir el medicamento.
Fowler afirma que aún espera que Pike sea ejecutada, en parte para brindar «una sensación de justicia» a la madre de la víctima de la condenada, quien estuvo presente durante la ejecución fallida.
«La gente me dirá: ‘¿Por qué no te retiras de esto?’. Y la respuesta es que eso es precisamente lo que quieren los defensores de la pena de muerte», dice. «Pensaron que si lograban humillarme, me retiraría —porque les aseguro que nadie más en Tennessee se apuntará ahora— y la respuesta es que no me pueden apartar de un camino que considero correcto. Me niego a ceder», prosigue Fowler.
El médico también defiende su reputación: «No soy una persona malvada ni cruel. No soy inescrupuloso. No soy indiferente ni incompetente«, dice.
La propia Christa Pike ha roto su silencio esta semana. «Desde aquella noche, no ha habido un solo momento en que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar», dijo.
«No había pensado en la vida más allá de aquella noche y me duele profundamente la incompetencia que ha puesto a tantas personas en esta terrible situación», agregó la condenada a muerte.
