Publicado: abril 1, 2025, 2:30 pm
Más que el dolor físico, casi, es el dolor mental. La angustia de no saber si la espalda se levantará bien o no y con ella, el ánimo de Paula Badosa , otra vez en horas bajas después de que la lesión en la vértebra L4 la obligara a retirarse antes de jugar los cuartos de final de México y saltarse Indian Wells. En Miami ha sido una pequeña hernia lo que la apartó del torneo. «Me asustaba más de la cuenta porque siempre he tenido molestias en la zona derecha y ahora es en la izquierda y pensé que era otra fractura de estrés, pero afortunadamente no lo es». No obstante, suma un nuevo paso a un calvario demasiado largo que, además, tiene una solución compleja, pues ella misma dice que no es operable. Espera llegar al Mutua Madrid Open (desde el 21 de abril) pero la espalda lo dirá. Arrastra la fractura por estrés desde primavera de 2023. Una lesión compleja que se debe a «la carga mecánica continuada» a la que se somete en este caso a los huesos de la columna. «Esta zona se inflama y se desestructura y se puede llegar a partir algún hueso sin golpe alguno. Se llama una espondilolisis», especifica a ABC el doctor Ricardo Casal Grau , especialista de columna de Ripoll y De Prado. La española intentó superarla con reposo, pero fue obligándola a parar de golpe y a empezar de cero cada poco tiempo. En 2024, muchos oscuros y pocos claros y bajada al puesto 140 del ranking, aunque la caída fue más mental que física. «Hubo un momento que estuve muy cerca de retirarme. La fractura por estrés no se curaba bien; cada vez que empezaba a hacer ejercicios tenía que parar, las medicaciones no ayudaban», relataba de aquellos momentos oscuros. Pero en 2025 pareció recuperar la sonrisa, mejora en los resultados, en el ánimo y semifinalista de Australia, dentro de las diez mejores de nuevo. Sin embargo, la racha no ha continuado en esta primavera, otra vez parada en la enfermería con una lesión que marca su día a día. Y que «no es operable», comentó Badosa. Aun así, su pasión por el tenis puede más que el dolor. «Me estoy intentando tomar las cosas de forma positiva, relativizar. El dolor mental es lo que se hace más duro. Hay días que lo llevo mejor, pero otros se me hacen duros. Pero yo por el tenis ahora mismo mato», decía en ‘El Larguero’, de ahí que haya optado por 6 o 7 infiltraciones en los últimos cursos, el único remedio que le permite seguir. «Sé que habrá médicos escuchándome y llevándose las manos a la cabeza, pero no tengo otra opción si quiero jugar al tenis», admitía en la entrevista. «Es una lesión a la que hay que dar tiempo a que se consolide. Si haces un tratamiento más serio y te paras, pueden ser tres o cuatro meses para que consolide por completo; si no, es más impredecible. Si damos la lesión por no quirúrgica, se puede intentar paliar un poco el dolor con infiltraciones. Pero no ayuda a que se consolide el hueso», explica Casal, que admite que, por ese manejo complicado y que se puede cronificar, puede costar anímicamente, como le ocurre a Badosa. Además, juega la catalana a un deporte que el especialista de columna señala como más problemático que otros para las lesiones de este tipo localizadas en esta zona. «El tenis tiene el inconveniente fundamental para el segmento lumbar que es asimétrico, se practica más con un brazo que con otro, incluye muchas torsiones, muchos cambios de ritmo y desplazamientos laterales que todavía generan más presión en esta zona. E incluye muchos movimientos no imprevistos: una estirada o un deslizamiento o golpear a una bola muy baja o muy alta que están fuera de lo previsto y que no controlas porque lo único que te importa es llegar». No obstante, Badosa confía en la fuerza que le han dado estos dos años para volver una vez más.