Publicado: mayo 25, 2026, 2:00 pm
«La confianza es uno de los conceptos más incomprendidos en psicología», explica el psicólogo Mark Travers. Si viajamos a la definición exacta, el diccionario de la lengua española la define como «esperanza firme que se tiene de alguien o algo» o la «seguridad que alguien tiene en sí mismo». Sin embargo, cada día se ve en las consultas de psicología muchas personas que dicen no sentir esa seguridad, llenas de miedos, con problemas para actuar, con ganas de sentirse por una vez preparadas para algo. Parece una cuestión difícil, pero lo cierto es que Travers reduce la seguridad en sí mismo a un solo hábito.
El hábito que distingue a las personas seguras de sí misma
«Piensa en la última vez que te contuviste de levantar la mano en una reunión, enviar ese correo electrónico de presentación o hablar en una sala llena de personas a las que respetabas. Lo más probable es que estuvieras esperando a sentirte preparado o seguro. En otras palabras, estabas esperando, como la mayoría, a sentirte confiado. Esa espera, según décadas de investigación psicológica, podría ser precisamente lo que te impide tener confianza«, explica Travers.
A lo que quiere llegar el psicólogo es al mito de esperar a sentirse seguro de sí mismo para actuar. Para ello, habla del método de las serpientes de Albert Bandura. En un estudio, el psicólogo hizo que personas con miedo a estos reptiles se enfrentaran a ellos, primero con cercanía y luego incluso con tocarlas. Para el especialista esto era una forma de que estas personas se obligaran a actuar y por ende, aumentar su confianza.
Esta línea psicológica habla por tanto de la confianza como un modelo de actuación y no como un sentimiento o una acción que venga dada. La conclusión sería, por tanto, que la confianza se trabaja y ese trabajo se realiza mediante la actuación. En este sentido, el psicólogo Mark Travers ha explicado así cuál es el hábito que distingue a las personas verdaderamente seguras de sí mismas del resto: aquellas que actúan ante la incomodidad. Las personas que son capaces de actuar pese al miedo o las dudas, son verdaderamente aquellas que tienen la seguridad en sí mismas.
La investigación demuestra que las personas seguras de sí mismas tienen una relación fundamentalmente diferente con la incertidumbre. Es decir, han aprendido, mediante la práctica, a convivir con la duda en lugar de esperar a que se resuelva. El antídoto no es la eliminación de la incertidumbre, sino la exposición repetida y practicada a situaciones inciertas hasta que la incomodidad se vuelva manejable. Desde esta perspectiva, la confianza es esencialmente el acto de practicar la tolerancia a la incertidumbre», concluye así Travers.
