Publicado: abril 22, 2026, 6:30 am
¿Quién no ha fantaseado alguna vez con una vida imaginaria en la que un golpe de suerte o el fruto de años de aciertos dispara sus cuentas bancarias? Pero todo lleva letra pequeña: amasar ciertas cantidades cambia a las personas, las vuelve imprevisibles. Y si ese torbellino llega, además, a edades tempranas y en un mundo ostentoso y excesivo como el del deporte , la seguridad financiera a largo plazo de cualquiera quedaría claramente comprometida. Keko Martínez (Barcelona, 1973), exfutbolista profesional —200 goles y 500 partidos entre Segunda División y Primera Federación—, entendió el riesgo de no haber planificado su futuro cuando, desencantado, decidió dejar el fútbol a los 24 años. Cuando se habla de estrellas del deporte que terminaron arruinadas todo el mundo piensa en George Best («gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y coches rápidos. El resto simplemente lo desperdicié»). Pero la bancarrota es más común que lo que uno pueda imaginar, y, sobre todo, es un temor generalizado en el sector. La labor a la que se entrega Martínez es aportar sentido a las fortunas de 200 deportistas de élite que confían en su empresa, Ariete. Entre ellos, Joan García, Jorge Martín o Marcel Granollers. «Lo mío no fue una quiebra económica, vengo de una familia trabajadora y jugaba en Segunda. Pero cuando tienes unos ingresos normales, que era lo que tenía entonces, los ahorros se acaban», explica a ABC. Por eso, una vez colgadas las botas tuvo claro su camino: «Quería ayudar a mis compañeros a que ese éxito deportivo, que también es económico, se transforme en un éxito vital». Ahora bien, ¿es Martínez un gurú? ¿Bajo qué premisas aconseja? «A través de mi visión del sistema creé un método: el Capital Trascendente», título precisamente del libro que ha lanzado (Plataforma Editorial), donde desentraña su procedimiento, basado en tres valores: conciencia, libertad y trascendencia. Estos rigen tres fases que llevan a un fin último: la trascendencia personal, económica y social (normalmente traducida en fundaciones) conducen al sentido vital . A Martínez no le gusta describir su trabajo como un diseño de planes B por si aquel futbolista que parecía tan bueno en la cantera termina en una liga menor: «Se trata de que todo, no solo el patrimonio, esté ordenado por si hay alguna piedra en el camino», explica. En un momento en que se habla tanto de las nuevas y diversas maneras (criptomendas, blockchain…) de sacar partido al dinero, el sistema de planificación de Martínez da la vuelta al pensamiento actual: «No es qué inversión, qué rentabilidad… Es: ‘Y todo esto, ¿para qué?’», añade. Armar un futuro lleno de significado fuera de los vítores y los micrófonos para el día en que se abandone «el personaje para pasar a ser la persona definitiva»: «La carrera de atesorar cosas por atesorar no tiene fin», señala. Este seguimiento meticuloso no significa que los jugadores reciban llamadas en las tardes de agosto tras ostentosas publicaciones en Instagram alardeando de yates en Baleares o de fiestas caribeñas: «La libertad de la persona es absoluta. Somos consejeros , pero desviaciones siempre va a haber porque todo está en movimiento. No es lo mismo llegar a final de la Champions que quedarte en dieciseisavos. Pero para ajustar siempre hay tiempo, lo que no se puede caminar es a ciegas. Podemos consumir pero que sea con conciencia y por decisión propia, no porque lo veamos en nuestro alrededor», relata. Su dedicación es necesaria en el mundo del deporte, pues los requerimientos de una carrera en la élite absorben el tiempo de los deportistas, y pese a que, explica, cada vez disponen de más recursos para acabar o ampliar sus estudios académicos, «aquí la gran lucha es la educación financiera»: «Si estamos en un sistema capitalista, ¿por qué no hay educación financiera en la formación académica para todo el mundo? El sistema no está alrededor de las personas, sino de los resultados y del crecimiento. Por eso mucha gente que ha tenido un ingreso súbito no ha sabido traducirlo en mejoras en su vida y más bien han contribuido a empeorarla», resume. La efectividad de su asesoría exige un ejercicio preciso de empatía de Martínez, pero más importante aún es la sinceridad del atleta, de ahí que lo primero que les pregunte sea: «¿Cómo te ves el día que se acabe tu carrera? ¿A qué te gustaría dedicar tiempo? ¿Cómo ves a tu familia?». Martínez las plantea a sabiendas de que su clientela tiene «una personalidad especial»: «Hemos estudiado que la probabilidad de ser futbolista profesional está por debajo del 0,5%. Es decir, han pasado muchos retos, son gente de gran resiliencia y exigencia, y por tanto hay un sesgo del héroe», advierte. Lo siguiente es «marcar sueños», para luego hacer «una visión integral de su patrimonio, analizarlo y plasmarlo en un informe». Al principio, apunta, suelen mantener reuniones mensuales y luego ya más espaciadas, aunque la disponibilidad de Martínez es 24 horas cada día de la semana. Su trabajo no termina: es una relación de por vida y siempre que el deportista le necesite, con especial acento en las ventanas de fichajes.
