Publicado: diciembre 28, 2025, 12:30 pm
‘Dios creó a la mujer… pero el diablo inventó a BB’. Brigitte Bardot, icono sexual en su juventud y activista animalista y seguidora de la lÃder de la extrema derecha Marine Le Pen en su madurez, estarÃa siempre marcada por ese eslogan de promoción de la pelÃcula que la lanzó al estrellato en 1956: Y Dios creó a la mujer.
Fallecida a los 91 años, Bardot ha sido considerada por muchos la mujer más sensual del siglo XX, con permiso de la estadounidense Marilyn Monroe, otra célebre rubia de rotundas formas.
Actriz, cantante, sÃmbolo de la emancipación sexual femenina, la musa francesa fue un personaje omnipresente a la que la controversia siempre acompañó.
Asà lo demostró desde que irrumpiera a mediados del siglo XX en Y Dios creó a la mujer, bajo la dirección del primero de sus cuatro maridos, Roger Vadim, hasta bien entrado este siglo, cuando, ya retirada del cine desde hace décadas, hizo de la causa animal su principal credo.
En sus últimos años de vida, siguió alimentando los titulares de la prensa, apoyando a la ultraderecha francesa, negándose a vacunarse contra el covid o relativizando las denuncias de acoso sexual en el mundo del cine.
Con casi 50 pelÃculas y 24 vinilos en su haber, Bardot abandonarÃa todo por la causa animal en 1973. Las fotografÃas hechas en 1977 en las tierras heladas de Terranova, en Canadá, abrazando un bebé foca dieron la vuelta al mundo y contribuyeron a que los gobiernos fuesen prohibiendo su caza.
En paralelo a su lucha en favor de los animales, los pocos comentarios que hacÃa públicos levantaban polvareda, tanto que le valieron cinco condenas por incitación al odio. Su segundo marido, el actor Jacques Charrier, y su único hijo, Nicolas, la denunciaron en 1996 por haber sido tachado en una autobiografÃa de «violento, machista, impresentable y borracho», el primero; y de indeseado «tumor que se nutrÃa de ella» durante su embarazo, el segundo.
En las últimas décadas, su militancia a ultranza y una colección de comentarios homófobos, xenófobos y racistas, hicieron, en cierta forma, sombra a su legendaria carrera en el celuloide y a sus logros en defensa de los animales.
Llegó a etiquetar a la lÃder de la ultraderecha francesa y tres veces candidata presidencial Marine Le Pen como la «Juana de Arco del siglo XXI».
Durante la pandemia de covid (2020-2022), ya octogenaria avanzada, se negó a vacunarse, alegando que era «alérgica a todos los productos quÃmicos».
Tampoco se libró el movimiento Me too, nacido en 2018 por varias denuncias de acoso sexual contra mujeres por parte de hombres poderosos del mundo del cine. Para Bardot, varias de esas acusaciones eran «hipócritas», pues muchas artistas «calientan a los productores para conseguir un papel».
Después de haber sobrevivido a varios intentos de suicidio y abortado voluntariamente dos veces -en una de ellas estuvo al borde de la muerte-, Bardot mantenÃa dos luchas animalistas muy vivas: prohibir que se coma carne de caballo en Francia y que se sacrifique sedados a los animales en los mataderos del paÃs.
Su último combate -que data de 2025 y para el que usó a BFMTV para una entrevista, la primera que daba en 11 años a un canal de televisión- gravitó en torno a la prohibición de la caza de monterÃa en Francia, que consideraba extremadamente cruel contra los animales.
Retirada de la vida pública repartida entre sus dos mansiones de Saint-Tropez (Costa Azul), su inusual vida podrÃa explicarse en una sola frase, según Marie-Dominique Lelièvre, una de sus biógrafas: «Bardot siempre ha sido y será una niña».
