Publicado: octubre 7, 2026, 4:30 am
Durante algún momento de la crisis que atraviesa la selección de Portugal por la abrupta salida de Cristiano Ronaldo las partes transmitieron que todo había vuelto a la normalidad tras el cara a cara que la estrella y el seleccionador mantuvieron después de que el primero abandonara malhumorado el Ullevaal Stadion de Oslo. Pronto los hechos demostraron que no había sido así, con el ‘7’ luso subiendo a su avión privado para bajarse de la concentración. Una espantada que Jorge Jesús trató de forma superficial en sus comparecencias posteriores, pero en la que el futbolista entró de lleno este martes. A través de un extenso comunicado de cinco páginas Cristiano cumplió su palabra de contar la verdad a los portugueses y detalló lo sucedido desde su convocatoria para esta larga ventana internacional a su chocante salida de la selección. Al menos su versión de los hechos. Según el mediático delantero, el seleccionador Jorge Jesús faltó dos veces a su palabra , lo que provocó que acabara haciendo las maletas para dejar Copenhague antes del choque contra Dinamarca en la tercera jornada de la Nations League. La misiva del capitán del equipo de las ‘quinas’, que revela que su intención tras el Mundial era apartarse del equipo nacional pero la Federación le convenció para seguir, es un vaivén de confesiones. Desde la carta que tenía preparada para anunciar su adiós y que todavía conserva, a la consulta que le hizo el mandamás del fútbol luso Pedro Proença a la hora de elegir a Jorge Jesús como nuevo seleccionador tras la salida de Roberto Martínez. «La opción correcta como los resultados están demostrando». Pero más allá de esas revelaciones, lo que más llama la atención del relato de Cristiano Ronaldo es la existencia de un «breve documento» al que el propio futbolista dio el visto bueno, para que el seleccionador lo leyera , o al menos lo siguiera, en la rueda de prensa siguiente a la conversación que mantuvieron después de que Jorge Jesús hubiera «faltado a su palabra» por no sacarle ante Noruega. Según el de Madeira, el cara a cara «fue un momento profundo, muy directo y sin ningún tipo de filtro», y del mismo salió el compromiso de que el técnico repitiese de forma pública lo que había dicho en privado . Y con ese objetivo, tras zanjar el asunto con un abrazo, se redactó «a petición del seleccionador» un texto «que yo mismo validé». Más allá de intentar disculpar al futbolista, las delirantes notas validadas por el propio Cristiano retratan un ego descomunal, pues en las mismas se ponen en boca del seleccionador, a la hora de referirse a él, cuestiones como «el peso que tiene en el mundo», que se equivocó «al poner a calentar a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona para después no hacerlo jugar », o que quiere al delantero en la selección «y no poco, mucho». «Por suerte, él también cree en mí. Confió en mí en el Al Nassr y también aquí», agrega el punto número 7 de la nota. Y para cerrar este peculiar guión , a la hora de analizar su desplante a los aficionados portugueses que presenciaron el choque ante Noruega en Oslo, las palabras recomendadas al seleccionador incluyen que Cristiano «es el jugador que más autógrafos firma, que más selfis se hace y que más cariño muestra a los aficionados». Cristiano saca a la luz esta especia de esquema de comparecencia para justificar su abandono de la concentración, al considerar que el seleccionador le había traicionado, pues « era la segunda vez que faltaba a su palabra ». «Su actitud no tuvo nada que ver con nuestra reunión. Escuché expresiones y una agresividad que considero que no merecía, una actitud de ‘aquí mando yo’ que nunca me había mostrado, ni de lejos, en privado, la víspera». «Decidí abandonar la concentración sin esperar a que volviera a incumplirla. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en las relaciones entre las personas. Por mucho que duela, que me digan la verdad», agregó el atacante, que insistió en que en la misma mañana de la rueda de prensa reiteró al seleccionador y al presidente de la Federación que «si no me querían allí, bastaba con que me lo dijeran. Solo tenían que ser sinceros conmigo. Lo habría aceptado y prometí que prepararíamos algo bonito, como sueño que ocurra, y que nadie acabaría enfadado». Sin embargo, frente a esa intención de hacer pública lo que considera una traición del técnico, lo que ha conseguido Cristiano Ronaldo sin pretenderlo es que, a sus 41 años y en la recta final de su carrera como futbolista, dé la sensación de que su ego finalmente se ha desbordado . Y su problema es que enfrente tiene a otro personaje con un fuerte carácter como Jorge Jesús, que preguntado por el comunicado de su pupilo respondió que no lo leyó porque «estaba viendo el partido de Portugal Sub-21».
