Publicado: abril 17, 2026, 12:00 am
«¿Y si te da un infarto y estás solo? No hay nadie contigo y no hay tiempo para esperar». Con esta advertencia, el doctor Alan pone el foco en una situación más común de lo que parece: sufrir un infarto de miocardio sin compañía.
«La mayoría de infartos ocurren cuando estás solo en casa o en la calle. Y si te desmayas, puede ser demasiado tarde», alerta el experto. Por eso, saber cómo actuar en los primeros minutos puede marcar la diferencia.
Reconocer los síntomas a tiempo
El primer paso es identificar lo que está ocurriendo. Es importante recordar que no siempre se presenta como un dolor intenso. A veces es una sensación de opresión o malestar persistente. Los síntomas más habituales suelen ser:
– Dolor o presión en el pecho.
– Molestias que se extienden al brazo, cuello o mandíbula.
– Dificultad para respirar.
– Sudor frío, náuseas o mareo.
Mantener la calma
Resulta imposible un consejo así en esta situación, pero mantener la calma es indispensable. Ante la sospecha de infarto, no hay margen para dudar. Llegado tal momento, hay que llamar inmediatamente al 112 o a alguien de confianza y no esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar aguantar. El tiempo es un factor clave, y recibir atención médica cuanto antes aumenta significativamente las probabilidades de supervivencia.
Si se está solo, intentar dejar el teléfono en altavoz para poder comunicarte sin esfuerzo es importante. En los primeros momentos, el doctor Alan insiste en un punto fundamental: «No entres en pánico. Respira y mantén la mente fría«, recuerda el doctor Alan a través de sus redes sociales. El miedo puede aumentar la frecuencia cardiaca y empeorar la situación. Por eso, es importante intentar controlar la respiración y mantener la calma, sin olvidar que lo prioritario es haber pedido ayuda.
Toser y golpearse el pecho
«Inhala profundo y tose fuerte cada dos segundos. Tose con fuerza, como si quisieras expulsar algo del pecho. También «golpéate el pecho con el puño, justo en el centro», dice el Doctor Alan. Sin embargo, es importante aclarar que estas técnicas no forman parte de las recomendaciones médicas habituales para personas sin supervisión sanitaria. Además, no deben sustituir ni retrasar la llamada a emergencias, que es siempre la medida más eficaz.
Mientras llega la ayuda, una vez realizada la llamada:
– Siéntate o túmbate con el torso ligeramente elevado.
– Evita moverte o hacer esfuerzos.
– Afloja la ropa si te resulta incómoda.
El objetivo es reducir al mínimo la carga sobre el corazón. El doctor Alan alerta de que se cuentan con aproximadamente 10 minutos desde que se tiene el infarto: «El cuerpo puede resistir, pero tú necesitas ganar tiempo hasta que llegue la ayuda o puedas pedirla». Y esa es la idea fundamental: ante un infarto, actuar rápido es vital. No se trata de enfrentarlo en solitario, sino de activar cuanto antes la atención médica.
