Publicado: abril 26, 2026, 2:30 am
La oscuridad de la celda en la prisión de El Rodeo no era lo que más aterraba a Moisés David Guerra Araujo . A sus quince años, lo que le helaba la sangre era el silencio que seguía a los gritos. Lo habían llevado hasta allí encapuchado, tras separarlo de su abuela. Lo despojaron de su ropa y lo pusieron en un patio bajo el sol inclemente, rodeado por treinta funcionarios con los rostros cubiertos. Formaban una rueda a su alrededor. Le hacían preguntas que él no sabía responder. Cuando uno de ellos vio el tatuaje de una corona en su piel, le cruzó la espalda de una patada, acusándolo de pertenecer al Tren de Aragua, la megabanda criminal más… Ver Más
