Publicado: marzo 30, 2025, 8:30 pm
En una ola de indignación que no se había visto desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza, cientos de gazatíes han salido a la calle esta semana. Y lo han hecho con pancartas y consignas destinadas no solo a pedir el fin de los bombardeos israelíes y el regreso del alto el fuego, sino también contra la propia Hamás, la organización islamista que gobierna la Franja, y sus milicias aliadas. Las protestas, que según algunas estimaciones han congregado a miles de personas en varias zonas del enclave palestino, han sido aprovechadas por actores regionales y del conflicto que quieren acabar con el grupo. Sin embargo, está todavía por ver si este hecho presionará a Hamás para que ceda ante el cambio de posición israelí sobre el alto el fuego y su violación de la tregua.
«¡Fuera, fuera, Hamás fuera!» o «Hamás es un movimiento terrorista» son algunas de las frases que se han podido leer en las pancartas de las movilizaciones de esta semana, según pudo presenciar EFE en Beit Lahia. A estos lemas le acompañaban otros como «¡Parad la guerra!», «¡Queremos recuperar nuestras vidas!» o «¡Queremos nuestra libertad!». Pese a ello, la organización islamista ha recalcado que el objetivo de las críticas vertidas en las recientes protestas en el norte de la Franja de Gaza es Israel y ha criticado los «intentos de desviar» las manifestaciones para cargar contra el grupo.
El miembro del buró político de Hamás, Basem Naim, aseguró en un comunicado que si bien cualquier persona tiene derecho a protestar, es «inaceptable y reprensible explotar estas trágicas condiciones humanitarias para promover agendas políticas sospechosas o absolver de responsabilidad al agresor», en referencia no solo a los intentos de Israel de azuzar las marchas, sino también al propio Fatah, el partido secular palestino que controla la Autoridad Nacional Palestina, o países del Golfo que ven con buenos ojos cualquier disidencia contra Hamás de cara a un futuro en el que se disputará la influencia de esta región palestina.
¿Unas protestas que marcan un punto de inflexión?
En marzo de 2019, y en menor mediad en el verano de 2023, los gazatíes ya protestaron contra Hamás por la difícil situación económica, el desempleo, los cortes de electricidad y el bloqueo israelí. Algo que, según los expertos consultados por 20minutos, es un hecho normal en la sociedad palestina y en la propia Franja, donde la quejas se trasladan en muchas ocasiones a la calle.
Según Isaías Barrañeda, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, en el territorio palestino «siempre ha habido diversidad política», así como «pugnas y tensiones» con sus gobernantes, por lo que estas manifestaciones, pese a la particularidad del momento, no son algo extraordinario. Barrañeda apunta que Hamas no es solo una organización militar, sino que también ha gobernado la Franja desde el año 2007, tiempo en el que «ha mostrado sus limitaciones». «(Hamás) Ha tenido problemas de gestión, porque no era una gobernanza democrática. Las organizaciones de derechos humanos hablan de represión, prisioneros de conciencia y prosecución de opositores. Eso no quiere decir tampoco que fuese un régimen dictatorial, pero sí autoritario», apunta.
El profesor de la UCM y autor del libro Palestina: de los acuerdos de Oslo al apartheid reconoce que sí hay un descontento y cansancio, por lo que «mucha gente puede criticar a Hamás por haber abierto la caja de los truenos«. En el mismo sentido se manifiesta Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, que reconoce a este medio que «en cualquier conflicto, y más aún en uno en el que se ataca a civiles, la población llega un punto en el que se cansa». «Al principio hubo un apoyo tácito de parte de la población, pero con el tiempo las consecuencias de las políticas y actos de Hamás se han vuelto insostenibles. Sobre todo al ver que Israel seguirá teniendo manos libres para actuar de manera bestial con el beneplácito de Estados Unidos», añade.
Mertenes agrega que los lemas que se han leído en estas manifestaciones «son el síntoma de que Hamas podría estar perdiendo cierta legitimidad interna», pero reconoce que es complicado que suponga un germen que acabe con la organización. Sobre ello, Barrañeda recuerda que desde que comenzó la ofensiva militar de Israel que ha dejado más 50.000 muertos y 114.000 heridos, es «sorprendente lo que recogen los sondeos» sobre el apoyo a Hamás. Este profesor reconoce lo complejo de estos datos en un momento como el actual, donde recoger información es complicado, pero señala que según el Palestinian Center for Policy and Survey Research, que es el que cuenta con una series de sondeos de opinión pública, Hamas no ha perdido sustancialmente base social y que dos terceras partes de los palestinos, tanto de Gaza como de Cisjordania, apoyan los actos de Hamás, que califican de resistencia.
Las críticas a Hamás por lo ocurrido tras sus atentado de octubre de 2023 chocan con otras cuestiones relacionadas con este conflicto que parte de la sociedad palestina sí ve como una victoria de la organización islamista. El intercambio de rehenes (sobre todo el de militares israelíes, que parte de la población palestina no considera como rehenes sino como prisioneros de guerra) por cientos de encarcelados palestinos es visto como un acto legítimo en un contexto que entienden de resistencia contra una ocupación. Un hecho que sí da «apoyo y legitimidad» a la organización frente a su población, reconoce Barrañeda.
Una pugna por el control de Gaza
A los 15 días del inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza ya se empezó a hablar sobre lo que se ha llamado ‘el debate del día después’, que trata de aclarar quién se hará cargo del enclave palestino cuando acabe el conflicto. Este complejo debate tiene varios puntos de fricción. El primero es que Israel quiera retirarse del todo, algo que en este momento el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu niega que vaya a ocurrir, alegando cuestiones de seguridad. La segunda es sí en algún momento ese apoyo a Hamás dejará de existir como para que otro actor (ya sea Estados Unidos, como ha dejado caer Donald Trump, o la Autoridad Nacional Palestina) tome el control de ese territorio.
En este momento el Estado hebrero dice estar centrado en «acabar con Hamás» y las manifestaciones de esta semana han permitido a Israel dirigirse a la población de Gaza para ponerla en contra de la organización palestina. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, animó este miércoles a los gazatíes a seguir con las protestas, que calificó como «la única manera de detener la guerra». «Aprendamos del pueblo de Beit Lahia y exijamos, como ellos, que Hamás abandone Gaza y la liberación inmediata de todos los israelíes secuestrados», dijo.
Israel ha hecho circular por los teléfonos móviles palestinos mensajes que alentaban a la población a sumarse y les decía que la solución estaba en sus manos. «Esto es un error», afirma el profesor de la UCM, que reconoce que, pese a la criticas a Hamás, «si algo tiene claro la población palestina es que el responsable último es Israel. Por lo tanto, cualquier mensaje de ellos o de un actor palestino que tenga el apoyo de Israel será deslegitimado», agrega. En este sentido, añade que «hay muchos actores que se están colocando» en estos días para ganar influencia.
El movimiento secular Fatah pidió esta semana a Hamás que «responda a la llamada del pueblo palestino en la Franja de Gaza», que considera «el resultado inevitable de años y décadas de explotación del enclave por Hamás«. En un comunicado publicado en la agencia oficial palestina Wafa, el portavoz de Fatah, Maher al-Namoura, instó a Hamás a permitir que la ANP «desempeñe su papel en la curación de las heridas del pueblo, la reconstrucción de la Franja y la confrontación de los proyectos de desplazamiento y deportación». Según el portavoz de Fatah, el pueblo de Gaza «no aceptará que su destino esté ligado a una agenda regional» y las protestas son producto «de la persecución, represión y abuso de cualquier movimiento y demandas populares desde su golpe militar (de Hamás) contra la legitimidad palestina en 2007″.
La división entre Fatah y Hamás se remonta a 2007, cuando el grupo islamista se proclamó ganador de las elecciones y expulsó a las fuerzas de la ANP de Gaza tras querer este repetir los comicios. No obstante,el mensaje de Fatah choca con el proceso de reconciliación que se estaba produciendo desde hace meses entre ambas facciones y que parecía tener avances tras años de bloqueo. La comunidad internacional aboga por la vuelta de la ANP a Gaza, pese al descredito de este grupo dentro del enclave. Pese a ello, Hamás había afirmado durante estas reuniones estar dispuesto a ceder el control de Gaza una vez que concluya la ofensiva de Israel y ha dado su visto bueno a la propuesta de reconstrucción planteada por Egipto, que contiene la creación de un comité tecnocrático para administrar el territorio.