Publicado: octubre 8, 2026, 10:30 pm
Veinte días después de la derrota en el derbi y 25 del numerito de las camisetas de apoyo a Ceuta en el Elche-Real Madrid, el equipo blanco regresará mañana al Bernabéu y no le espera un partido sencillo. El equipo de Íñigo Pérez es un rival que juega muy bien al fútbol y que tiene nivel para competirle al Madrid, pero es que esto no será el único escollo para los de Mourinho. Hay socios y aficionados del Real Madrid que están esperando este partido como agua de mayo para ajustar cuentas con algunos de sus jugadores, sobre todo con Mbappé y Vinicius. No será un ambiente como el de aquel Madrid-Levante de principios de año , cuando Xabi Alonso fue despedido tras perder la final de la Supercopa de España y luego, ya con Arbeloa en el banquillo, el equipo hizo el ridículo en Albacete y cayó en dieciseisavos de la Copa del Rey, pero se avecina una buena bronca. Hay un sector importante del madridismo que está hastiado de lo que ve en su equipo y en sus dos principales estrellas, y ese enfado ha aumentado con los hechos de las últimas semanas. En el caso de Vinicius, los silbidos del Bernabéu no van a ser nuevos para el brasileño. Ni siquiera esta temporada, en la que apenas se llevan dos meses de competición. Ya desde la jornada 2, en el primer encuentro de los blancos en el Bernabéu, ante la Real Sociedad, el atacante recibió pitos desde la grada hasta cuando intentaba un regate y no le salía. El listón está tan alto para Vinicius , cuyo inicio de campaña en cuanto a rendimiento deportivo está muy lejos del prime que alcanzó entre 2022 y 2024, que no se le piensa pasar ni una. Tampoco en lo que no es fútbol. El brasileño fue uno de los tres jugadores del Madrid que saltó al Martínez Valero con la camiseta de apoyo a Ceuta a medio poner y con el mensaje arrugado a la altura del pecho. Un acto que, de momento, no ha tenido explicación ninguna por parte del jugador y que tiene a la afición blanca de uñas. El madridismo ya mostró en el partido de Champions ante el Inter su inquebrantable apoyo a la ciudad y a los habitantes de Ceuta, en un emotivo homenaje justo antes del inicio del partido contra los italianos, y considera que el gesto de Vinicius (y también de Mbappé y Konaté) es un órdago, uno más del brasileño. Todavía sigue muy caliente su inadmisible show a Xabi en aquel clásico que supuso el principio del fin de Alonso como técnico blanco. Y es que el aficionado del Real Madrid lleva muy mal que los dos futbolistas que más cobran de la plantilla, y que deberían liderar al equipo, sean reincidentes en mirar por sus intereses e inquietudes individuales y se tomen a pitorreo la disciplina de grupo. Justo por ahí es donde Mbappé empieza a acumular un historial que ya se está poniendo a la altura de Vinicius. En el caso de las camisetas de apoyo a Ceuta, a diferencia del brasileño, Kylian sí se ha explicado , asegurando que no quería priorizar sufrimientos, pero su justificación no solo no ha calmado la indignación de un número importante de madridistas, sino que la ha empeorado. Será uno de los motivos por los que Mbappé será pitado este sábado en el Bernabéu, pero no el único. Como ya sucediera a finales de la pasada temporada, la vida privada del francés durante este parón de selecciones, que para él fue tan corto como un solo partido tras sufrir una hiperextensión de la cápsula posterior de la rodilla izquierda en el Turquía-Francia , ha vuelto a calentar al madridismo. Mbappé abandonó la concentración de Francia, fue sometido a más pruebas en Madrid y se le permitió compaginar una semana de días libres junto a su proceso de recuperación. Y esos días libres los pasó el francés la semana pasada a caballo entre París y Suiza. Vida nocturna junto a su pareja en los mejores clubes de la capital gala y relax en el país helvético con paseos en bicicleta. Y un regreso a Madrid el lunes de esta semana, justo cuando sus compañeros se ejercitaban en Valdebebas, algo que él hizo en solitario por la tarde. Una situación parecida a cuando, a finales de la pasada temporada, aterrizó en su avión privado, junto a su novia, pocos minutos antes de un Espanyol-Real Madrid. Llueve sobre mojado para un Mbappé al que la afición le reprocha su poca implicación emocional con el equipo que le paga, y muy bien, y su ego XXL. La gira de entrevistas para hacer campaña por el Balón de Oro también ha sumado para este desapego de la afición con Kylian. En el club no entienden esta auto campaña y la afición, claro, tampoco. El Madrid va a Cibeles a celebrar Champions y Ligas, no balones de oro. Y mucho menos, balones de oro que el propio futbolista sostiene por sus números con su selección, y no tanto con su club. Así que esta mañana le toca a Mourinho dar explicaciones (habla en rueda de prensa a las 10.00), pero mañana las va a pedir el madridismo: el Bernabéu recupera la palabra.
