Publicado: septiembre 22, 2026, 9:30 pm
Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia han firmado este martes el nuevo acuerdo para la seguridad de la isla más grande del mundo. El pacto se ha confirmado en los márgenes de la Asamblea General de la ONU con la presencia de los tres líderes: Donald Trump, Mette Frederiksen y Jens Frederik Nielsen. «Es un día importante, somos aliados confiables», sostuvo la primera ministra danesa. Además, Washington empezará a construir «de inmediato», según Trump, dos nuevas bases militares en el territorio ártico. De hecho, la Casa Blanca ha confirmado que es «una actualización» del pacto ya vigente, que data de 1951.
«Hemos logrado el acuerdo, es tremendo para Europa, EEUU y Groenlandia. Va a ser una relación larga fantástica. Vamos a trabajar muy duro de la mano«, ha expresado Trump en la rúbrica sobre un pacto que, como anticiparon algunos expertos, no dista mucho del que ya estaba en vigor, que data de hace más de medio y que ya daba, entre otras cosas, preferencia a las fuerzas estadounidenses para moverse por la isla y para abrir bases militares en tanto en cuanto se trata de un aliado de la OTAN.
Recogió el guante la propia Frederiksen como reacción a la firma. «Hace 75 años llegamos a un acuerdo sobre la seguridad de Groenlandia, y este acuerdo es bueno para EEUU, OTAN, Dinamarca, Groenlandia y Europa: estamos reforzando nuestra seguridad, mostrar a nuestros adversarios quienes somos. Has sido muy claro: no quieres adversarios que se acerquen demasiado, y estamos de acuerdo. Nos aseguramos de que no habrá control o influencia en Groenlandia y que más aliados estén presentes. Es importante para la OTAN», le respondió al líder estadounidense después de meses de tiras y afloja sobre el control de Groenlandia, una isla que Trump incluso amenazó con anexionarse.
La primera ministra danesa ve clave el acuerdo como una muestra de unidad frente a Rusia y China, aunque no les mencionó directamente. «Vivimos en momentos difíciles, si nos dividimos, entonces hacemos un favor a los enemigos. Queremos evitar que eso pase. Entiendo que tenemos que pagar nuestra parte, y lo hemos hecho. Gracias por este acuerdo, es bueno para todos», sentenció ante la mirada de Trump.
Nielsen por su parte también celebró el pacto. «No es un acuerdo sobre nosotros, sino con nosotros. Nos toma en cuenta, y el desarrollo de nuestra tierra», sostuvo el primer ministro groenlandés, para el que la clave estaba en todo momento en que el pacto preservara «la soberanía y la integridad territorial» de la isla.
En realidad, el texto recoge que se trata de una actualización de la alianza de 1951. El acuerdo contempla la modernización y expansión de las operaciones estadounidenses en la base espacial de Pituffik, la posible creación «de una nueva Área de Defensa en Narsarsuaq y Mestersvig, y el establecimiento de bases adicionales tras procesos de consulta mutua» para hacer frente «al incremento de la actividad militar de adversarios en la región». Eso sí, a la hora de hablar de inversiones militares se prioriza, dice el texto, a empresas locales.
Al mismo tiempo, dice el pacto, las fuerzas armadas estadounidenses obtienen libertad de acceso y tránsito terrestre, aéreo y marítimo a través del territorio y las aguas territoriales groenlandesas, incluyendo derechos de sobrevuelo, aterrizaje y desplazamiento submarino, así como procedimientos acelerados para autorizar instalaciones militares no tripuladas. El texto indica expresamente que el ejercicio de estas facultades «se realice de manera respetuosa con el medio ambiente y la sociedad local, salvaguardando el estilo de vida tradicional y las actividades de caza y pesca de la población de Groenlandia». Esas ideas ya estaban recogidas, no obstante, en el acuerdo vigente desde hace más de medio siglo.
La clave está, eso sí, en que el acuerdo prohíbe formalmente a estados no miembros de la OTAN establecer bases militares o mantener tropas en la isla. De igual modo, se restringe la inversión de entidades o estados ajenos a la OTAN, la Unión Europea o sus socios en sectores considerados particularmente sensibles, tales como las infraestructuras críticas o la extracción de recursos. Por último, el documento fija un carácter permanente sin fecha de caducidad y estipula que, en caso de que Groenlandia ejerza en el futuro su derecho a la independencia, la nueva nación permanecerá en la OTAN y «asumirá íntegramente las obligaciones y derechos pactados».
Sin dar más detalles, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha recalcado que el acuerdo «es permanente, no tiene fecha de vencimiento» porque es «de vital importancia» para la seguridad. Además, huyó de comparaciones con el pacto vigente. «Teníamos un acuerdo pero era necesario modernizarlo y ponerlo al día. Ahora tenemos uno nuevo, que es bueno para Groenlandia y Dinamarca, porque también aporta seguridad a los dos y es para siempre». Ahora, dijo Rubio, EEUU podrá construir «tantas bases militares como sean necesarias» en la zona.
«Creo que esto es algo que nos facilita las cosas y que está relacionado con la OTAN, porque ahora cualquier país que no sea de la OTAN que quiera invertir allí tiene que pasar por un proceso del que ya formamos parte y del que tendremos el control, junto con Dinamarca y Groenlandia», sentenció el jefe de la diplomacia estadounidense.
