Publicado: abril 30, 2026, 10:10 pm

Delcy Rodríguez anunció este jueves 30 de abril un incremento del ingreso mínimo integral a 240 dólares, sin detallar la porción correspondiente al sueldo base con incidencia directa en las prestaciones sociales de los trabajadores.
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La sucesora de Nicolás Maduro utilizó las transmisiones del canal complaciente del régimen para justificar la medida salarial. Delcy aseguró que aprobaron «el aumento más importante en los últimos años» para intentar maquillar la severa crisis económica nacional.
En este sentido, el aparato de propaganda omitió deliberadamente el desglose de los montos que conforman esta remuneración. La estrategia gubernamental impuesta por Maduro mantiene congelado el sueldo formal a 130 bolívares desde marzo del año 2022 para liquidar los pasivos laborales de la clase obrera.
Por otra parte, el cálculo matemático revela la extrema dependencia a los subsidios estatales sin impacto salarial. Si el paquete anterior sumaba 190 dólares, el salto a la nueva cifra representa un aumento aproximado del 26 por ciento, estructurado exclusivamente bajo la figura de bonos indexados.
Así mismo, Rodríguez escudó la imposición de este esquema bajo un supuesto pacto sectorial. La dirigente chavista indicó que el Ejecutivo suscribió «un muy importante acuerdo en la mesa para los consensos laborales y sociales» para evadir las discusiones sobre las contrataciones colectivas.
De igual manera, la cúpula roja trasladó la responsabilidad de igualar estas cuotas a los empleadores independientes. En tal sentido, precisó que «este ingreso mínimo integral está exhortado el sector privado también a aplicarlo en aquellos casos donde sea inferior al equivalente de los 240 dólares» sin ofrecer ningún tipo de incentivo tributario.
Por consiguiente, el empresariado nacional enfrenta la presión de ajustar sus nóminas a este tabulador dictado desde Miraflores. La directriz del régimen ignora por completo la asfixia fiscal y operativa que padecen las compañías venezolanas en la actualidad.
El pronunciamiento oficial abarcó una modificación en las asignaciones de supervivencia para el sector de los adultos mayores. Las pensiones y jubilaciones continúan sumergidas en la precariedad absoluta, a pesar de los discursos triunfalistas del rodriguismo.
Delcy afirmó que «nuestros abuelos, los más golpeados, tendrán una pensión equivalente a los 70 dólares» para intentar sobrevivir a la inflación.
En consecuencia, el monto asignado a los pensionados confirma la inmensa brecha frente a los requerimientos mínimos de alimentación. La vocera aseveró que esta cuota «significa un incremento del 40 %» en comparación con la base previa de 50 dólares recibida por los abuelos venezolanos.
Mientras tanto, el mutismo oficial sobre la verdadera naturaleza del salario mínimo formal perpetúa el descontento social en las calles. El modelo económico de la revolución castiga el esfuerzo de los empleados públicos con dádivas que no generan antigüedad ni seguridad financiera a futuro.


