Publicado: mayo 3, 2026, 11:00 am
El gigante de confitería Hershey arrancó 2026 con resultados positivos y una señal que empieza a llamar la atención en la industria: el auge de medicamentos para bajar de peso como Ozempic ya forma parte del análisis del consumo.
En su reporte del primer trimestre, dado a conocer esta semana, la compañía no solo destacó el crecimiento de sus ventas, sino que vinculó la mayor demanda de productos como mentas y chicles con tendencias de “snacking funcional”, entre ellas la adopción de tratamientos GLP-1.
Hershey detecta impulso en mentas y chicles ante auge de GLP-1
Durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2026, Hershey reportó un crecimiento de 10.6% en ventas netas, impulsado por precios, innovación y ejecución comercial.
En su segmento de confitería en Norteamérica, el cual concentra chocolates, dulces, chicles y mentas, la compañía destacó que, pese a un entorno de presión en el consumo, sus marcas mantienen relevancia.
El director ejecutivo, Kirk Tanner, subrayó que la empresa observa un cambio en los hábitos de compra:
“Hemos visto una fuerte demanda de productos de chicle y menta, ya que la categoría se beneficia de tendencias de snacking funcional, incluida la adopción de GLP-1” .
Dentro de ese desempeño, la marca Ice Breakers, enfocada en mentas y chicles, registró un crecimiento de más de 8% en ventas, lo que la posiciona como uno de los segmentos más dinámicos dentro del portafolio.
Hershey señaló que los consumidores están tomando decisiones más cuidadosas sobre su gasto, en un contexto de presiones económicas y cambios en los patrones de consumo.
En ese escenario, productos pequeños, accesibles y con funciones específicas, como refrescar el aliento, comienzan a ganar terreno.
Además, la compañía indicó que seguirá monitoreando tendencias de salud y bienestar, incluyendo el crecimiento del uso de medicamentos GLP-1, como parte de los factores que están moldeando el comportamiento del consumidor .
¿Por qué Ozempic podría influir en el aliento?
El interés en estos productos coincide con un fenómeno que ha comenzado a discutirse en el ámbito médico: los posibles efectos de los medicamentos GLP-1 en la boca y el sistema digestivo.
Aunque el mal aliento no aparece como un efecto secundario oficial en ensayos clínicos, existen indicios que ayudan a explicar por qué algunos pacientes reportan cambios en su aliento.
Uno de ellos es el reporte clínico titulado “Semaglutide-associated hyposalivation: A case report”, que documenta casos de disminución en la producción de saliva (hiposalivación) en pacientes tratados con semaglutida. La saliva cumple un papel clave en el control de bacterias en la boca, por lo que su reducción puede favorecer la halitosis.
A esto se suman otros factores descritos en análisis médicos, como el vaciamiento gástrico más lento, característico de estos fármacos, así como la deshidratación o cambios en la dieta derivados de la pérdida de apetito. Todos estos elementos pueden influir en el olor bucal.
Un cambio en la forma de consumir
Más allá del posible efecto en el aliento, los medicamentos GLP-1 están modificando la relación con la comida. Al reducir el apetito y ralentizar la digestión, promueven un consumo más moderado y decisiones más deliberadas.
En este nuevo contexto, los productos que ofrecen beneficios específicos como frescura, practicidad o control del apetito empiezan a ganar espacio frente a opciones más tradicionales.
La combinación de estos factores sugiere que el impacto de los GLP-1 no se limita al ámbito de la salud. También comienza a reflejarse en las decisiones de compra, abriendo oportunidades para categorías que antes ocupaban un lugar más secundario dentro del consumo cotidiano.



