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De París a Pristina: la escuela laica como norma europea

Publicado: octubre 23, 2026, 6:30 am

En septiembre de este año, Austria se convirtió en otro país europeo más en restringir el uso de prendas religiosas en las escuelas. Otro más, porque Francia, Bélgica y Kosovo ya lo habían hecho antes y, a juzgar por los debates en curso, otros seguirán el mismo camino. La escuela laica es una norma europea con múltiples versiones nacionales.

La versión austriaca es la siguiente: las niñas menores de catorce años no pueden llevar el velo islámico en ninguna escuela del país, ya sea pública o privada. El límite de edad no es casual: los catorce años es la edad a partir de la cual la legislación austriaca reconoce a los adolescentes el derecho a decidir por sí mismos qué religión profesar. Hasta entonces, la decisión corresponde a los padres, y la ley les pide que no trasladen esa decisión al ámbito escolar. La medida se justifica por la necesidad de proteger a las niñas de las presiones que, según el Ministerio de Educación, sufren tanto por parte de sus familias como de sus compañeros.

La escuela laica es una norma europea con múltiples versiones nacionales»

La versión francesa es más antigua y más amplia. Desde 2004, la ley prohíbe los «símbolos religiosos ostensibles» —el velo, la cruz de grandes dimensiones, la kipá o el turbante— en los centros educativos públicos. La prohibición abarca la enseñanza primaria, el collège y el lycée, y no se aplica a los centros privados ni a las universidades, donde cada estudiante decide por sí mismo. La ley fue aprobada por una abrumadora mayoría de la Asamblea Nacional, con el apoyo tanto de la derecha como de la izquierda. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha considerado reiteradamente que es compatible con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, al señalar que el Estado tiene derecho a garantizar la neutralidad de la escuela. Desde 2023, la misma norma se aplica también a la abaya, una prenda larga que las autoridades educativas clasificaron como vestimenta religiosa, decisión avalada por el Consejo de Estado.

En Bélgica, la red de escuelas públicas de Flandes prohíbe los símbolos religiosos desde 2009 y, en 2024, el tribunal de Estrasburgo respaldó esta disposición. Los Países Bajos prohíben las prendas que cubren el rostro en los centros educativos; Dinamarca, donde ya existe una prohibición general de cubrirse el rostro en espacios públicos, debate su ampliación a los centros educativos, incluidas las universidades. Suiza, Bulgaria y Portugal —este último mediante una ley aprobada en agosto de este año— han restringido las prendas que cubren el rostro en espacios públicos. Fuera de Europa, Estados laicos de mayoría musulmana siguen el mismo camino: en Kazajistán, los requisitos obligatorios del uniforme escolar, que excluyen elementos religiosos, se aprobaron en 2016; en Uzbekistán, se introdujo un uniforme escolar común en 2018.

Los Países Bajos prohíben las prendas que cubren el rostro en los centros educativos; Dinamarca, donde ya existe una prohibición general de cubrirse el rostro en espacios públicos, debate su ampliación a los centros educativos, incluidas las universidades

Kosovo, donde los musulmanes representan nueve décimas partes de la población, constituye un caso especial. Una instrucción administrativa de su Ministerio de Educación prohíbe desde 2010 el «uniforme religioso», incluido el velo, en las escuelas públicas. La normativa se actualizó en 2014 y continúa vigente hasta hoy. La prohibición ha sobrevivido a varios gobiernos de distintas orientaciones políticas, incluido el actual, y ninguno de ellos ha considerado oportuno derogarla. La explicación de Pristina se basa en la tradición de la escuela laica, la igualdad de todos los niños ante el Estado y el objetivo de construir instituciones conforme al modelo europeo.

Kosovo aspira a ingresar en el Consejo de Europa y en la Unión Europea, y allí la neutralidad de la escuela pública se considera parte de ese camino. Kosovo sigue siendo, no obstante, un país de mayoría musulmana, y nadie en Europa piensa lo contrario: la escuela laica y una sociedad musulmana no son incompatibles. En este contexto, la Resolución n.º 309 de Azerbaiyán, del 21 de septiembre, aparece como otra versión nacional de esa misma norma. El Consejo de Ministros aprobó requisitos comunes para el uniforme escolar y complementó las reglas vigentes desde 2022 con una cláusula según la cual las prendas de vestir que «no se ajusten al principio del carácter laico de la educación general» no forman parte del uniforme escolar. El velo no figura entre los elementos del uniforme escolar. La decisión afecta únicamente a las escuelas: en las universidades, en el trabajo y en la calle no ha cambiado nada. Azerbaiyán es un Estado laico según su Constitución: el artículo 7 declara el carácter laico de la república, mientras que el artículo 18 establece la separación entre religión y Estado y el carácter laico de la enseñanza pública.

En julio de 2026, se modificó la Ley de Educación General para incorporar la «identidad nacional y el laicismo» entre sus principios. La resolución de septiembre remite directamente a esas modificaciones y completa la reforma iniciada durante el verano. La lógica es la misma que en Francia o Austria. Una familia tiene derecho a educar a sus hijos en su propia fe, ya sea en casa, en su comunidad religiosa o en un centro educativo religioso. La escuela pública es el lugar donde niños de distintas familias se encuentran en condiciones de igualdad, y un uniforme común hace visible esa igualdad. Cuando una niña crezca, la decisión de llevar o no el velo será exclusivamente suya: en las universidades de Azerbaiyán, el velo se utiliza libremente.

«La escuela pública es el lugar donde niños de distintas familias se encuentran en condiciones de igualdad, y un uniforme común hace visible esa igualdad»

Las primeras semanas de aplicación de las nuevas normas provocaron reacciones en la sociedad azerbaiyana y, poco después, el debate se extendió a Turquía. Las críticas se han hecho notar allí y proceden principalmente de sectores religioso-conservadores: algunos políticos del partido gobernante y diversas figuras públicas han instado a Bakú a reconsiderar la decisión, mientras que ciertos medios de comunicación comparan lo que está ocurriendo con las prohibiciones del velo que existieron en Turquía durante décadas anteriores.

Sin embargo, en Turquía también se escuchan otras voces, respaldadas por la tradición sobre la que se fundó la república. Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía y su primer presidente, consagró el laicismo en la Constitución en 1937 como uno de los principios del Estado. Durante setenta años, este principio definió la imagen de las escuelas, las universidades y la función pública turcas: sin símbolos religiosos, con un uniforme común y con una prohibición del velo que se mantuvo en las universidades hasta 2010 y en las instituciones del Estado hasta 2013.

Esa Turquía está representada hoy no solo por la oposición kemalista, sino también por sectores de la comunidad académica y de especialistas, incluidas figuras próximas al Gobierno. Ya el 3 de octubre, el teólogo turco Cemil Kılıç instó a Azerbaiyán a «preservar cuidadosamente su identidad laica» y a no ceder ante los islamistas políticos. El columnista turco Ardan Zentürk subraya que los jóvenes «deben ser laicos» y no quedar bajo el control de comunidades religiosas. La profesora Aygün Attar, miembro del Consejo Presidencial de Seguridad y Política Exterior de Turquía, considera deshonestos los intentos de presentar la decisión de Bakú como un «28 de febrero azerbaiyano» —en referencia al 28 de febrero de 1997, cuando los militares turcos forzaron la salida del poder de un gobierno islamista— y sostiene que Azerbaiyán no debe ser juzgado «únicamente desde el prisma de Turquía».

El académico turco Ömer Faruk Kocatepe, profesor asociado de la Universidad de Defensa Nacional, plantea la cuestiónen términos con los que ambas partes podrían estar de acuerdo: «Azerbaiyán es un Estado independiente, con su propia historia y sus propias particularidades políticas y sociales. Nuestra hermandad está por encima de los desacuerdos actuales». Por su parte, Oğuzhan Bilgin, columnista del diario turco Akşam, escribe que los intentos de utilizar la cuestión del velo para avivar las tensiones entre Ankara y Bakú están condenados al fracaso. La respuesta de Bakú, expresada el 13 de octubre por el partido gobernante, Nuevo Azerbaiyán, fue mesurada: los estrechos vínculos entre ambos países no significan que un Estado deba determinar las decisiones internas del otro. En Turquía coexisten dos tradiciones: la laica y kemalista, y la religioso-conservadora, que ha cobrado fuerza durante las dos últimas décadas. Al decidir sobre sus escuelas, Azerbaiyán toma como referencia la primera. En este sentido, su elección no supone un alejamiento de la experiencia turca, sino una continuación de aquella parte de esa experiencia que está más próxima a París, Viena y Pristina que a los críticos de Ankara.

En definitiva, Azerbaiyán también ha tomado una decisión que otros Estados laicos de Europa y Asia Central ya habían adoptado anteriormente, y lo ha hecho al amparo de un derecho consagrado en su propia Constitución.

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