Publicado: octubre 7, 2026, 11:00 am
El crédito se ha consolidado como una herramienta relevante para financiar el consumo, administrar la liquidez y hacer frente a diversos gastos o necesidades. Sin embargo, su costo real no depende únicamente de la tasa de interés contratada, sino también, de la manera en la que cada usuario administra el saldo. Pagar sólo el mínimo puede mantener una cuenta al corriente, pero prolonga el financiamiento y puede convertir una compra originalmente manejable en una deuda de mayor duración y costo. De acuerdo con la CONDUSEF, cubrir únicamente el pago mínimo implica que una mayor proporción del desembolso se destine al pago de intereses y otros cargos, mientras una parte menor va al capital.
El impacto adquiere mayor relevancia cuando esta práctica se vuelve recurrente. Si el usuario mantiene un saldo revolvente durante varios meses, continúa utilizando una parte de su línea de crédito disponible y se acumulan nuevos cargos financieros. Esto reduce el margen para enfrentar otros compromisos y podría generar una dinámica en la que una parte importante de sus ingresos futuros se destine a obligaciones adquiridas con anticipación. El problema no está en utilizar el crédito revolvente como tal, sino en convertir el pago mínimo en la forma habitual de administrar una línea de financiamiento.
Desde la perspectiva del mercado, el comportamiento de pago también genera información relevante. El historial crediticio no sólo permite identificar si una persona cumple o incumple con sus obligaciones; registra el comportamiento de sus cuentas y proporciona elementos para conocer cómo utiliza el crédito. Los otorgantes pueden analizar esta información junto con otros factores para evaluar el riesgo y determinar las condiciones bajo las cuales ofrecen nuevos créditos. En un ecosistema conformado por bancos, fintech, Sofomes y otros intermediarios, disponer de información confiable resulta fundamental para ampliar el acceso al crédito sin perder de vista la gestión del riesgo.
Por ello, existe una diferencia importante entre mantener una cuenta vigente y reducir de manera efectiva una deuda. El pago mínimo cumple con la primera función, pero no necesariamente con la segunda. La distancia entre pagar el mínimo, cubrir una cantidad mayor o liquidar el saldo para evitar intereses puede representar una diferencia considerable en el plazo y el costo final crédito. Además, una línea constantemente utilizada limita la capacidad de respuesta ante nuevas necesidades de liquidez.
El mercado crediticio busca incorporar a más personas y empresas al sistema financiero formal y entender estas diferencias es relevante para todos los participantes. Para los usuarios, significa conocer el costo de las decisiones de financiamiento; para los otorgantes, contar con información que permita evaluar adecuadamente el riesgo; y para el sistema, favorecer relaciones de crédito sostenibles. Por lo tanto, el crédito puede ser una herramienta financiera importante, pero cuando el pago mínimo se convierte en una práctica permanente, también puede convertirse en una fuente de financiamiento mucho más costosa de lo que se había planeado desde un principio.



