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Calculando los aranceles de Trump: la extraña y criticada fórmula con símbolos griegos que EEUU emplea para fijarlos

Publicado: abril 4, 2025, 8:30 am

La receta de Donald Trump para aplicar en la economía su America first ha provocado un terremoto en la economía de todo el mundo. La lista de aranceles anunciada por el presidente de Estado Unidos en el que llamó «día de la liberación» puede encadenar al comercio mundial, perjudicando a las naciones, las empresas y finalmente a los consumidores, también a los estadounidenses.

Para Trump es una cuestión de justicia o eso dice. Medio mundo les estaba engañando, especialmente los europeos, y ahora han despertado del sortilegio, según su versión. Desde este momento, asegura, de la mano de esta descarga de aranceles las fábricas volverán a trasladar la producción a EEUU, castigando a las empresas que producen sus productos en el extranjero.

En su teatral presentación de este jueves, el mandatario explicó que muchas naciones sostienen aranceles «injustos» contra Estado Unidos. Sin embargo, los porcentajes que mostró no se ajustaban a las tarifas reales de la relación comercial actual. Lejos de basarse en criterios tradicionales como la reciprocidad o las barreras regulatorias impuestas por otros países, los aranceles se establecieron a partir de un cálculo centrado exclusivamente en el déficit comercial de bienes que EEUU mantiene con cada nación.

Ni reciprocidad ni barreras comerciales, los aranceles impuestos por Trump se basan en una fórmula simple derivada del déficit bilateral de bienes. Aunque la Casa Blanca no lo reconozca abiertamente y en su lugar exponga un supuesto cálculo complejo, los aranceles se han determinado teniendo en cuenta las importaciones y el déficit comercial de EEUU con cada país.

La fórmula magistral

Horas más tarde de la soflama del presidente estadounidense, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) reveló la metodología en un documento que pretendía ser «sofisticado» (hasta incluye «referencias» cual papel científico).

La fórmula es esta:

Y la USTR la explica así:

«Consideremos un entorno en el que Estados Unidos impone un arancel de tipo τ_i al país i y ∆τ_i refleja la variación del tipo arancelario. Supongamos que ε<0 representa la elasticidad de las importaciones con respecto a los precios de importación, que φ>0 representa la transmisión de los aranceles a los precios de importación, que m_i>0 representa las importaciones totales del país i y que x_i>0 representa las exportaciones totales. Entonces la disminución de las importaciones debida a un cambio en los aranceles es igual a ∆τ_i*ε*φ*m_i<0. Suponiendo que los efectos compensatorios del tipo de cambio y del equilibrio general son lo suficientemente pequeños como para ser ignorados, el arancel recíproco que resulta en una balanza comercial bilateral de cero satisface».

Complejo, ¿verdad? Lo parece. Sin embargo, los economistas han analizado el producto final ofrecido por Trump, ese listado de países y porcentajes, y la matemática real de los gravámenes es más sencilla.

Se toma el déficit comercial bilateral en bienes entre EEUU y un país determinado; se divide por el valor total de las importaciones desde ese país; se multiplica por 100 para obtener un porcentaje; luego se divide ese resultado entre dos; finalmente, el número se redondea al entero más cercano.

Calculamos las barreras arancelarias y no arancelarias», dice la Casa Blanca

Lo sofisticado viene de la mano de las dos letras griegas. Según los responsables de USTR, corresponden a una supuesta elasticidad. La ε se calcula en 0,25 y φ en 4. Se multiplican y sale 1, que a la postre es como nada porque no afecta al resultado. Es decir, la flexibilidad no se aplica.

Ni compleja ni recíproca

Preguntado en la CNBC sobre cómo la administración Trump llegó a la fórmula, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, no la explicó directamente, pero dijo que los economistas del USTR habían trabajado durante años en una métrica que reflejara todas las barreras comerciales establecidas por un país determinado. «Calculamos las barreras arancelarias y no arancelarias», ha dicho, el vicesecretario de prensa de la Casa Blanca, Kush Desai, pero no, la aplicación de la fórmula no se entiende.

Es como descubrir que tienes cáncer y que la medicación se basa en tu peso dividido por tu edad»

Economistas de todo el mundo han señalado que los términos se anulaban entre sí de tal forma que podía reducirse a un simple cociente del déficit comercial de bienes sobre las exportaciones comerciales de bienes. «Es como descubrir que tienes cáncer y que la medicación se basa en tu peso dividido por tu edad. La palabra ‘recíproco’ es profundamente engañosa», dijo Mary Lovely, Senior Fellow del Peterson Institute.

En cambio, el vicesecretario de prensa de la Casa Blanca, Kush Desai, publicó en X que «literalmente calculamos las barreras arancelarias y no arancelarias» e incluyó una captura de pantalla de un documento de la Casa Blanca en el que se expone el álgebra en la que se basa la fórmula.

Maltrato a los países pobres que no compran a EEUU

El procedimiento es tóxico. Tanto como que va a golpear a algunas de las naciones más pobres del mundo. Son los casos, por ejemplo, de Lesoto (país al que Trump pone un arancel del 50%), Camboya (49%) o Madagascar (47%). «Presumiblemente nadie está comprando Teslas allí», dijo a Reuters John Denton, jefe de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), en una referencia irónica a la improbabilidad de que Madagascar pueda aplacar a Trump comprando productos estadounidenses de alta gama.

Se corre el riesgo de dañar aún más las perspectivas de desarrollo de países que ya se enfrentan a un empeoramiento de la relación de intercambio»

Según Denton, los principales perdedores son África y el Sudeste Asiático. En su opinión, la medida «corre el riesgo de dañar aún más las perspectivas de desarrollo de países que ya se enfrentan a un empeoramiento de la relación de intercambio».

La ecuación deja por fuera la palabra «recíproco». Se trata de un cálculo arreglado por los asesores económicos de Trump para tratar de exigir un trato «más justo» de muchos países y no de un arancel «ojo por ojo» como inicialmente había prometido el presidente, asegura France24.

Para la Unión Europea ha supuesto un arancel del 20%, cuatro veces más que el 5% que la Organización Mundial del Comercio calcula como tipo arancelario medio de la UE. Y eso es lo que se esperaba, que si un país determinado tenía una tarifa del 5%, la respuesta de EEUU fuera como un espejo, también del 5%.

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