Publicado: octubre 24, 2026, 7:45 am

“No, no estoy dando entrevistas, no estoy interesado, yo vine fue a trabajar”. Manuel Iribarren respondió así cuando, al término de un conversatorio sobre inversiones arriesgadas en el Startup Venezuela Summit, en Caracas, se le preguntó por Primavera Infinita, la empresa que cofundó y que acaba de entrar en el negocio petrolero venezolano.
Por Raylí Luján | Bloomberg Línea
La pregunta apuntaba a cómo un emprendedor procedente del ecosistema tecnológico pretende desarrollar activos petroleros en un país donde recuperar la producción exige inversiones, infraestructura y conocimiento especializado. Iribarren prefirió no profundizar.
Durante el encuentro, sin embargo, había expresado una visión ambiciosa sobre el potencial de Venezuela. Según su intervención, considera que el país, que produce alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, podría llegar a 10 millones.
La cifra no constituye una meta contractual conocida de Primavera Infinita ni estuvo acompañada de un plan de desarrollo que permitiera evaluar cómo se alcanzaría.
La compañía tiene una dimensión mucho más concreta por delante: desarrollar el bloque Budare-Elotes, después de firmar un Contrato de Participación Productiva (CPP) con Petróleos de Venezuela (PDVSA) el 2 de septiembre, durante un acto en el Palacio de Miraflores.
La adjudicación destacó por el perfin de sus promotores. Primavera Infinita fue constituida en 2026 y está vinculada a Iribarren, un emprendedor venezolano de 28 años criado en Reino Unido y residente de Silicon Valley, y a Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, la plataforma de intercambio de criptomonedas, y de Paradigm, una firma de inversión especializada en criptoactivos.
El tercer socio identificado públicamente es Dheeraj Verma, antiguo presidente de Quantum Energy Partners, una firma de inversión en petróleo y gas.
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