Publicado: abril 4, 2025, 8:30 pm
Inabordable en su guarida de San Pablo, donde se ha amurallado, el Real Betis Baloncesto se resiste a entregar las llaves del fortín. Jugando en casa, el conjunto de García de Vitoria siempre tiene una vida extra y encuentra el antídoto para cualquier sortilegio, una vía escapatoria que actúa de salvoconducto y lo redirige a la reconfortante playa de la victoria. Tiene tanta calidad en el perímetro que raro es el día en el que alguno de sus ases no acude al rescate. Esta vez fue Benite , desapercibido en 36 minutos de metraje y decisivo en el money time , cuando cada canasta vale oro. El Betis Baloncesto, que llegó a perder de ocho puntos en la apertura del último cuarto, se encomendó al imperecedero talento del brasileño para deshacer el nudo de un partido granítico y nivel físico propio de la ACB. Benite entró a falta de cuatro minutos con apenas cinco puntos en el casillero y se marchó como el héroe del partido, con 16, aunque la máxima anotación (18 puntos) correspondiera a Radoncic . El paulista, cuando más quemaba la pelota, encadenó tres triples, una canasta más y una asistencia al montenegrino para desnivelar un partido con mucha miga, alternativas y defensas excelentes entre dos plantillas de ropaje ACB. El pulso se lo llevó, aunque sin la guinda del ‘average’ particular, el Betis Baloncesto, que sigue con su pleno de triunfos en San Pablo esta temporada: 14 de 14, 21 en total contando los partidos de la pasada campaña. Se batieron el cobre dos equipos con el mismo plan trazado: el cinco contra cinco como prioridad y, como consigna, la paciencia en la circulación para castigar a las defensas, no precisamente laxas sino todo lo contrario: puro hormigón. El primer contratiempo del Betis llegó a los cuatro minutos con la segunda falta de DeBisschop . Atrás era marmóreo el Estudiantes. No dejaba rendijas y las que hallaba el Betis, oro molido, no las aprovechaba. Se mascaba la tensión, era partido de alto voltaje. Benite hacía caja de tres y Tunde, de tremendo impacto su puesta en escena, le colocaba dos tapones seguidos a Barro y luego agarraba un rechace ofensivo que favorecía el triple de Hughes. Desde la defensa y el rebote, el Betis entraba en calor y enardecía al pabellón. Un dos más uno de Jelinek, qué delicadeza en el tiro en suspensión, apremió el tiempo muerto colegial culminando un 9-0 (14-9) pero contrarrestado en seguida por Francis Alonso (14-12). Con una ‘bombita’ de Cvetkovic y un rebote salvaje de Dallo , imponiendo su físico en la pintura, se le echaba el lazo a un primer cuarto de escasos puntos (18-12), defensas galvanizadas y un nivel físico propio de un escalón superior a la Primera FEB. Tunde seguía enchufadísimo: tapón, robo y asistencia. Muchas veces no hace falta anotar para convertirse en decisivo. El sierraleonés amurallaba la defensa verdiblanca (20-12). Radoncic subía la apuesta desde el triple y luego al poste bajo (25-17) en unos muy buenos minutos del balcánico sin Renfroe, Benite ni Hughes en la cancha. Esos ocho de ventaja, una lástima, se le escaparían al Betis Baloncesto irremisiblemente como arena entre los dedos. No le perdería el Estudiantes la pista a su rival y le endilgó un 0-5 (25-22) que justificó el tiempo muerto de García de Vitoria. No sirvió de mucho porque su equipo perdió de nuevo la pelota evidenciando que las rotaciones no le habían sentado nada bien. Francis Alonso , triplista letal, lo igualaba (27-27) con el Betis Baloncesto sufriendo interferencias, sin la chispa adecuada, muy maniatado, casi desnaturalizado en ataque. Desde el 25-17, parcial 2-14 (27-31). Renfroe aliviaba las penurias verdiblancas desde el perímetro (4/11) y luego leía bien la ventaja de Kasibabu con Joaquín Rodríguez en el poste bajo. Toma y daca, toma y daca en un partido con aires de final en plena temporada regular. Rubio metía un triplazo, Lezcano ponía a Sola como zapa de Renfroe y, de otra pérdida de Benite, el Estudiantes castigaba de nuevo en la transición (34-38) para abrochar un segundo cuarto dominado por los invitados (16-26). La defensa colegial había anulado al tridente Renfroe-Benite-Hughes . Y sin estos tres a pleno rendimiento, la ofensiva verdiblanca se queda a dieta, muy disminuida. Las ocho pérdidas y los ocho rebotes en ataque concedidos al Estudiantes también penalizaban al anfitrión. Juan Rubio, factor inesperado, ampliaba a siete a la vuelta del intermedio (36-43). Replicaba Hughes con la misma medicina, el triple, y además por duplicado (42-43). A Joaquín lo tenía colgado del hombro, qué gran defensa del uruguayo, pero tiene tanta calidad el estadounidense que buscó y buscó la manera de sumar. Curiosamente, el Betis acertaba los tiros más complicados y erraba lo más sencillo: dos bandejas sin oposición fallaron DeBisschop y Radoncic . De esas canastas que no pueden perdonarse en un partido así, tan matemático, tan milimétrico. El duelo era durísimo, tan exigente en el plano físico como en el mental. Hughes era mucho más influyente con Joaquín en el banco, pero García de Vitoria lo cambió tras comerse los árbitros una falta muy clara de Christian Díaz sobre el escolta. Sin la luz de Hughes, la posibilidad de quedarse a ciegas amenazaba al Betis, con sus afluentes secados. Se apretó las clavijas en defensa, cerrando el rebote con una labor coral y Radoncic lo igualaba con un dos más uno (47-47). Una falta en ataque de Renfroe aumentaba la disconformidad del público con la labor arbitral. Renfroe no podía más: erró dos libres, el segundo sin tocar el aro. Una posesión mal gestionada y peor finalizada por el Betis Baloncesto le dio a su rival un último ataque de nueve segundos que aprovechó Barro tras asistencia de Granger (49-52). Con un triple errado y un ataque agotado por la defensa colegial arrancó el último periodo el Betis, al que se le puso muy mala cara tras dos maniobras de Andric (49-57). No había entrado en ebullición el ataque verdiblanco en toda la noche y eso era mérito del Estudiantes , pétreo, un muro. No se arredró el Betis y aceptó el desafío, mayúsculo. La repuesta se tradujo en un 7-0 redondeado por otra descarga perimetral de Hughes (56-57), que repetía con 56-61 cuando Granger ya asumía todo el protagonismo estudiantil aliándose en las continuaciones con Kravic (59-63). Benite atizaba, pero Granger ya estaba en ignición, desatado (62-66). A tres minutos, nadie demarraba, pero el Betis Baloncesto tiene a Benite, que se ajustó la capa de superhéroe para guiar a su equipo hacia un nuevo triunfo en San Pablo. El brasileño , cual viejo rockero, punteaba de nuevo las cuerdas de su guitarra (67-66); luego, con una natural elegancia, qué swing, dejaba una bombita con la derecha; y el show lo completaba con un triple más y una asistencia sobre Radoncic (74-68) que aseguraba la victoria y el duelo particular. Sin embargo, con 74-68, Hughes se dejaba un tiro libre, ay, y Renfroe se equivocaba haciendo falta de tiro a media pista sobre Granger, que encestaba los tres e igualaba el duelo particular. Así minimizó daños el Estu. Hubo tiempo muerto, pero restaban apenas 1,3 segundos y el Betis ya no pudo ponerle la guinda a una victoria importantísima que lo deja en el retrovisor del conjunto madrileño. Otro equipo más que salió tocado de San Pablo.