Publicado: junio 19, 2026, 4:30 am
Si hay un escaparate que sea imprescindible en la alta sociedad británica para mantener el estatus y la presencia pública es Ascot: las carreras de caballos más famosas del mundo donde lucir el sombrero más vistoso es señal de distinción y de estar en el centro social, donde todo se mueve.
Por ello, es relevante que las hijas de Andrés de Inglaterra, Beatriz y Eugenia de York, no vayan aparecer en la edición de este año que bendijo hace unos días la gran deseada, Kate Middleton, acompañada de su marido, Guillermo.
El caso Epstein, que ha desvelado la gran implicación que su padre tuvo con el pederasta americano, las ha salpicado a ellas de una manera clara. La casa real británica intenta desvincularse de la imagen del expríncipe y ello pasa por no convocar a sus hijas a actos públicos de gran relevancia, como este.
Las dos princesas acudieron con sus maridos el pasado día 6 a la boda de su primo Peter Phillips, pero porque se trataba de un acto privado. No estuvieron, sin embargo, en la tradicional misa de Pascua que reúne a todos los miembros de la familia, encabezada por el rey Carlos y su mujer, Camila. Allí se vio que el monarca quiere desvincularse en público de todo lo que se relacione con su hermano.
Este año, el papel que solía desempeñar Beatriz lo ha llevado a cabo su prima Zara Tindall. Esta, hija de la princesa Ana, ha ocupado un lugar que el pasado año correspondió a la princesa Beatriz, en la tercera carroza de la Royal Procession, acompañando a la princesa Zahra Aga Khan.
Beatriz, además, está continuamente en el debate por su matrimonio con Eduardo Mapelli, con el que le atribuyen numerosas diferencias y Eugenia espera su tercer hijo.
