Publicado: julio 14, 2026, 3:00 pm

Después de que la casa de su abuela en Caracas sobreviviera por poco a los devastadores terremotos consecutivos del mes pasado, Alessandra Izaguirre estaba desesperada por ayudar a Venezuela.
Por AP
“Ver a mi abuela y a toda esta gente afectada me hizo sentir que tenía que hacer algo, aunque fuera desde Estados Unidos”, declaró Izaguirre, de 18 años. Ha pasado las últimas dos semanas preparando comida para voluntarios en la sede de la organización Global Empowerment Mission en Doral, Florida.
Izaguirre es una de las miles de personas que han participado en un esfuerzo humanitario excepcionalmente grande basado en GEM, respaldado por donaciones de todo Estados Unidos y de otros lugares, y que sigue con fuerza casi tres semanas después de la catástrofe.
Cientos de voluntarios todavía se presentan cada día en los almacenes de GEM en Doral, donde cerca de la mitad de la población es de ascendencia venezolana. Clasifican los suministros donados —seleccionados para atender las necesidades más recientes— y los preparan para su transporte a Caracas en vuelos diarios.
El sistema de GEM, facilitado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, ha dado a integrantes de la diáspora venezolana y a otras personas una vía para apoyar la crisis en curso, y un mecanismo confiable para enviar ayuda en medio de la preocupación generalizada por el robo y la corrupción por parte de funcionarios venezolanos.
“Lo que podamos hacer llegar al pueblo venezolano, eso es lo que cuenta”, indicó Izaguirre.
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