Publicado: abril 29, 2026, 6:30 am
Una de las noticias de esta semana ha sido el anuncio por parte de la familia real sobre el futuro inmediato de la princesa Leonor, que tras acabar su instrucción militar y obviamente dejando un tiempo para las vacaciones veraniegas, comenzará a cursar una carrera universitaria. En concreto, la princesa de Asturias se ha decantado por el grado en Ciencias Políticas en la universidad Carlos III de Madrid, en su campus de Getafe. Y esto, como no podía ser de otra manera, ha recordado aquella época en la que fue su padre, el actual rey Felipe VI, quien hubo de dar aquel paso.
El entonces príncipe de Asturias ya estaba llamado a hacer historia, pues se convertiría en el primer rey de España con estudios universitarios. Antes, había estudiado en el colegio Santa María de los Rosales y había completado los estudios preuniversitarios en la Lakefield College School de Ontario, en Canadá). Sin embargo, antes de comenzar su carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, algo que tuvo lugar en 1988, hubo de completar una importante instrucción militar, primero en la Academia General Militar de Zaragoza, luego la Escuela Naval Militar de Marín y por último en la Academia General del Aire de San Javier.
Ahora, rememoramos cómo fue el paso del actual monarca por las aulas de centro universitario público de la capital, en la que también cursó «diversas asignaturas de Ciencias Económicas y Empresariales con el fin de completar su formación», con una licenciatura que finalizaría en 1993 y a la que seguiría un máster de dos años en Relaciones Internacionales en la Edmund Walsh School of Foreign Service, asociada e la Universidad de Georgetown, en Washington D. C.
El primer día que acudió, tal y como siguen explicando desde la web de la propia universidad, Elías Díaz, catedrático de Filosofía del Derecho y profesor del futuro soberano, permitió la entrada a los medios de comunicación para que hubiese imágenes de aquel momento, ya que su mera presencia como estudiante supuso «un espaldarazo a esa apuesta de país por el modelo de universidad pública, generalista, intensiva en investigación» que tanto había «contribuido al desarrollo y prosperidad económica de los países y de las regiones».
El entonces príncipe era «un alumno inteligente, equilibrado, serio y responsable», en palabras de Díaz, tal y como apuntan desde la revista Diez Minutos. Precisamente profesores y excompañeros del hijo de Juan Carlos I y Doña Sofía han hablado públicamente sobre cómo era aquel joven alto en la universidad, destacando que actuaba con total normalidad, así como que su asistencia a clase era permanente y que apenas se diferenciaba de la del resto de los alumnos del centro.
«Solo faltaba ocasionalmente», ha revelado una excompañera, que añade que aquellas ausencias coincidían «por ejemplo, con los premios Príncipe de Asturias». «También creo recordar que faltó cuando falleció su abuelo. Y en clase teníamos un trato normal con él. No le llamábamos ‘Alteza’ ni nada por el estilo», ha añadido, haciendo memoria sobre los cinco años que pasó compartiendo aula con el actual rey de España. Asimismo, ha recordado que, aunque se mostraba abierto a la hora de relacionarse, era palpable que había una diferencia.
«Él hablaba de forma normal si entablabas una conversación con él, pero sí que se notaba que actuaba siendo consciente de que todo el mundo le observaba, y eso le hacía ser cauteloso y algo tímido», ha añadido sobre la autoconsciencia del entonces príncipe de que acabaría siendo monarca. Esta excompañera, además, ha rememorado una anécdota: «Recuerdo una vez que, estando sentada a su lado, se me cayó un libro al suelo, entre los dos. En el aula había bancos y mesas corridas, así que durante un momento me quedé mirando el libro pensando cómo podía cogerlo del suelo sin poner mi cabeza en su regazo… Por suerte, él mismo se dio cuenta y, al ser tan alto, casi sin esfuerzo alargó el brazo y me dio el libro».
Por lo que pudo comprobar, además, esta excompañera no cree que Felipe VI recibiese entonces un trato de favor en la universidad. «No es cierto que, como se ha dicho, Felipe estuviera prácticamente aislado ‘sin cruzarse’ con los demás alumnos porque fuera a una clase sólo para él. Durante los cinco años de carrera, Felipe asistió a clase a diario dentro del grupo en el que también estaba yo», ha asegurado, puntualizando, eso sí, lo que diferenciaba al príncipe del resto de la clase.
«Sí que tenía un programa de asignaturas especial, dado que se consideró que había dos de Derecho, Penal y Procesal, que él no iba a necesitar en el futuro [porque no iba a ejercer]. Y no las cursó, pero a cambio se le añadieron una de Historia y otra de Economía», ha rememorado, así como que la mayor singularidad de su paso por el campus era, como por otra parte se puede considerar lógico, la seguridad.
«Solía venir a clase en su propio coche y, en el aparcamiento, solía haber dos guardaespaldas con un pastor alemán. Y otros dos más, que todos conocíamos, que se quedaban siempre fuera del aula», ha declarado, añadiendo que él hacía todo lo posible por parecer un alumno más y que lo llevaba con naturalidad. Pero al acabar la carrera descubrieron un dato increíble. «Hasta finalizada la carrera no supimos que, dentro de la propia clase, había otro guardaespaldas de incógnito que, de hecho, hizo la carrera al mismo tiempo que nosotros», ha finalizado.
