Publicado: enero 3, 2026, 7:30 am
Hoy por hoy su nombre ya no acapara tantos titulares como antaño, quizá porque, aunque reconoce que la educación que recibió en su casa fue importantísima durante su vida, así como que el sentimiento de apoyo constante fue «un regalo para toda la vida», ella misma se dio cuenta de que necesitaba alejarse de los medios y de la prensa para llevar la vida que buscaba. Al fin y al cabo, conoció lo que significaba ser el centro del foco mediático muy joven, con apenas 15 años, pues fue siendo una adolescente cuando su padre, José María Aznar, se convirtió en 1996 en presidente del Gobierno y se trasladó a la Moncloa.
Además, en septiembre de 2002, ella, Ana Aznar Botella, era la novia en uno de los enlaces que más atención han recibido en la historia de España por la cantidad de personalidades que se dieron cita en el Monasterio de El Escorial. Ese día, la hija de la exalcaldesa de Madrid Ana Botella se daba el «Sí, quiero» con el ahora empresario y entonces político del Partido Popular —fue eurodiputado entre 1999 y 2002— Alejandro Agag, en una ceremonia que ha acabado siendo citada como una «boda maldita» por la cantidad de desgracias que acaparó para muchos de sus más de 1.000 invitados.
Miguel Boyer e Isabel Preysler, Mario Vargas Llosa y Patricia Llosa, los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, los exministros Rodrigo Rato, Ana Mato, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, el expresidente italiano Silvio Berlusconi, el líder de la trama de corrupción del caso Gürtel Francisco Correa, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa o Francisco Camps, entre otros, estuvieron en dicho enlace. Y precisamente de esa cantidad de nombres es de lo que huyó, poco después, el recién formado matrimonio.
Aunque Ana había nacido y se había criado en Madrid, no dudó en trasladarse a Londres para continuar con su formación universitaria a principios de milenio. Se decantó por estudiar la carrera de Psicología en The Open University, a lo que siguió un máster de Psicología Infantil Aplicada. Tras ello, realizó un doctorado en Psicología del Desarrollo en la Universidad de Kingston y con todo ese bagaje consiguió entrar en el mundo académico, ya que la enseñanza, la formación y la investigación eran otras de sus metas.
Sus primeros trabajos, de hecho, fueron en otras universidades británicas como la Universidad de Surrey y la Universidad de Winchester. Pero si algo cambió su vida fue una llamada que recibió después de la pandemia. Porque en 2022 recibe la propuesta de incorporarse como profesora a la John Cabot University de Roma, una institución estadounidense ubicada en pleno barrio del Trastévere. Y la hija del expresidente no dudó en marcharse con toda su familia y establecerse en la capital italiana, en el que está considerado una de las zonas más bonitas de la ciudad.
Fue allí donde decidió asentarse el matrimonio junto a sus cuatro hijos, Alejandro, Rodrigo, Pelayo y Alonso, todos ellos adolescentes. Ana, eso sí, ha conseguido encontrar el equilibrio perfecto entre su vida familiar y su carrera profesional, puesto que allí ejerce, como explciaron desde El Debate, de profesora en el departamento de Ciencias Psicológicas y Sociales, impartiendo asignaturas sobre sus especialidades. En particular, las orientadas a la psicología infantil y al desarrollo socioemocional.
Asimismo, Ana también participa en diversos proyectos centrados en la crianza y el bienestar familiar e incluso en líneas de investigación que vinculan la psicología al cambio climático, un campo de estudio más novedoso que sobre todo está inspirado en los más jóvenes y que ella misma puede observar en casa. Como parte de su labor como investigadora universitaria, también ha publicado en revistas científicas y especializadas, así como ha acompañado a su marido en una nueva aventura empresarial.
Se trata quizá de una de las mayores novedades en su trayectoria, REC Parenting, una plataforma online que proporciona a los padres la oportunidad de acompañar a través de los dispositivos electrónicos la crianza de sus hijos. Desde la misma se puede acceder a masterclasses y talleres prácticos en los que padres y madres aprenden a solucionar retos concretos sobre cómo criar a sus hijos, así como también disponen de pódcast con expertos o videos de testimonios de familias. Por último, también se ofrece asesoramiento personalizado con profesionales cualificados.
A sus 44 años, Ana ha conseguido mantener un perfil discreto, a diferencia de otros miembros de su familia. Sin embargo, recientemente, la familia sufría un varapalo después de que los nombres tanto de su marido como de su hermano, José Aznar, apareciesen entre los documentos desclasificados de Jeffrey Epstein. Su presencia no significa ni prueba, empero, que conociesen o tratasen con el magnate, pero sí que, como parte de una élite mundial, el pedófilo y traficante de mujeres los tenía entre sus contactos.
Ello no ha cortado, eso sí, la última meta de Ana Aznar para este próximo enero de 2026, pues a finales de dicho mes saldrá publicado un libro suyo, Educar también es decir no: Cómo poner límites con amor, en el que a través de 177 páginas propondrá estrategias, basadas en su experiencia profesional pero también personal, para que los padres y madres consigan compaginar afecto y disciplina a la hora de educar a sus hijos sin que ello repercuta en que siga existiendo un ambiente familiar saludable.
