Publicado: octubre 22, 2026, 10:00 am
No todas las depresiones son iguales y quizá tampoco deberían tratarse siempre de la misma manera. Investigadores de la Universidad de Sídney (Australia) han identificado lo que denominan «depresión circadiana», un subtipo asociado a alteraciones del reloj biológico que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia. El hallazgo podría ayudar a explicar por qué determinados pacientes responden peor a algunos de los antidepresivos utilizados habitualmente.
El trabajo, publicado en The British Journal of Psychiatry, analizó datos clínicos y genéticos de más de 10.000 australianos con depresión grave, recurrente o persistente. Los investigadores identificaron características de este subtipo circadiano en 2.604 participantes, cerca de una cuarta parte de las personas estudiadas. Es importante el matiz: esto no significa que una de cada cuatro personas con depresión de la población general tenga este subtipo, ya que la investigación se realizó sobre un grupo concreto de pacientes.
Pero ¿qué tiene que ver nuestro reloj interno con la salud mental? Los ritmos circadianos son ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que ayudan a organizar funciones como el sueño y la vigilia. En las personas clasificadas dentro del nuevo subtipo aparecían características como ser más nocturnas, dormir durante más tiempo cuando estaban deprimidas, levantarse sintiéndose muy cansadas o experimentar un componente estacional en la enfermedad.
Enfermedad a edad más temprana
«La depresión no es una enfermedad uniforme», explica Emiliana Tonini, primera autora del estudio e investigadora del Brain and Mind Centre de la Universidad de Sídney. Para la especialista, conocer las características de los diferentes subtipos podría facilitar que los pacientes accedan antes a los tratamientos que tienen más posibilidades de resultar efectivos.
La investigación encontró además diferencias importantes en este grupo. Las personas con depresión circadiana tendían a desarrollar la enfermedad a una edad más temprana y presentaban cuadros más graves, con mayor frecuencia de pensamientos suicidas y síntomas de manía. Los análisis también detectaron una mayor predisposición genética a determinados problemas inflamatorios y cardiovasculares y a trastornos del neurodesarrollo como el TDAH. Se trata de asociaciones genéticas observadas en el estudio, no de que la depresión circadiana provoque necesariamente esas enfermedades.
Tratamientos «más relevantes»
Una de las cuestiones más interesantes afecta al tratamiento. Los investigadores observaron que los antidepresivos habituales que actúan sobre la serotonina, como los ISRS, y los que actúan sobre serotonina y noradrenalina, los IRSN, resultaban menos eficaces y se asociaban con más efectos secundarios entre las personas clasificadas dentro de este subtipo. El hallazgo abre la puerta a prestar mayor atención al reloj biológico a la hora de decidir cómo abordar determinados casos.
«Dado que la depresión circadiana está vinculada al reloj biológico interno de las personas, los tratamientos dirigidos al ritmo circadiano, como la fototerapia y la melatonina, pueden ser mucho más relevantes», señala Jacob Crouse, coautor principal del trabajo. Los investigadores plantean que este tipo de intervenciones podría considerarse antes en pacientes con estas características, aunque eso no significa que una persona con depresión deba comenzar por su cuenta a tomar melatonina o abandonar la medicación prescrita.
El hallazgo podría ser especialmente relevante entre los jóvenes. Ian Hickie, profesor de Psiquiatría y codirector del Brain and Mind Centre, señala que muchos reciben inicialmente un ISRS y considera importante reconocer cuanto antes a quienes presentan un perfil circadiano. El objetivo es evitar sucesivos tratamientos que no funcionen suficientemente bien y avanzar hacia una psiquiatría en la que las características concretas de cada paciente ayuden a escoger la terapia.
