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Así es la Lista de Estudiantes, el partido que podría acabar con Vučić en Serbia: médicos, actores… y una leyenda del baloncesto

Publicado: octubre 25, 2026, 5:30 am

Profesores universitarios, médicos, actores, economistas y hasta una leyenda del baloncesto. Estos son algunos de los perfiles que integran la Lista de Estudiantes, la candidatura que aspira a acabar con los 14 años de poder del Partido Progresista Serbio (SNS) de Aleksandar Vučić. Nacida de las protestas contra la corrupción que sacuden Serbia desde finales de 2024, esta formación busca trasladar a las urnas el descontento que ha llenado las calles del país durante casi dos años. Para ello, se presenta a las elecciones parlamentarias del próximo domingo con 250 candidatos, un programa de apenas once puntos y una particularidad: ninguno de sus integrantes es estudiante.

Sin un líder definido y alejada de la estructura de los partidos tradicionales, la Lista de Estudiantes se ha convertido en uno de los principales desafíos políticos para Vučić, que dimitió como presidente el pasado 27 de septiembre para concurrir a las elecciones y tratar de regresar al poder como primer ministro. Su primera gran prueba llegará este domingo, cuando unos 6,45 millones de serbios están llamados a las urnas en unas elecciones anticipadas que se presentan muy reñidas. Los sondeos reflejan una ajustada disputa entre la candidatura estudiantil y el SNS, aunque algunos incluso dan ventaja a los universitarios. Su último gran acto de campaña se celebró este jueves en Belgrado, donde 150.000 personas se concentraron bajo el lema La victoria te llama y corearon consignas como «¡Serbia o la mafia!» y «¡Vučić se va!».

Detrás de esta candidatura hay un movimiento que ha pasado de organizar bloqueos universitarios y marchas multitudinarias a disputar el poder en las urnas. Pero ¿quiénes son sus candidatos, cómo han sido elegidos y qué proponen para Serbia?

Aunque su nombre pueda llevar a pensar lo contrario, ninguno de los 250 candidatos de la Lista de Estudiantes es estudiante en activo. Fue una condición impuesta por los propios universitarios para demostrar que no buscan acceder a cargos públicos ni aprovechar las movilizaciones para impulsar sus carreras políticas, sino transformar las instituciones del país.

La mayoría de los integrantes de la candidatura son profesores universitarios sin experiencia política previa, pero entre ellos también hay médicos, ingenieros, economistas, sociólogos, actores, deportistas y activistas medioambientales. Según el portal especializado Serbia Elects, el 55% de los candidatos son hombres y el 45% mujeres, mientras que buena parte de los nombres eran prácticamente desconocidos para la opinión pública antes de incorporarse a la lista.

El candidato que encabeza la lista es Ilija Srdanović, un cardiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de Novi Sad. Sin embargo, su posición no lo convierte en el líder del movimiento ni en aspirante oficial a primer ministro. Los estudiantes no han designado a ninguna persona para ocupar ese cargo en caso de llegar al Gobierno, una decisión que responde a su voluntad de evitar que toda la organización gire alrededor de una sola figura.

Entre los nombres más reconocibles destaca el de Dejan Bodiroga, una de las grandes figuras del baloncesto europeo, que jugó en el Real Madrid y el Barça y ocupa el puesto 24 de la candidatura. También figuran el actor Tihomir Stanić, el sociólogo y comentarista político Jovo Bakić y Dejan Šoškić, antiguo gobernador del Banco Nacional de Serbia, entre otros profesionales de ámbitos como la cultura, la educación y el activismo medioambiental.

Más allá de su particular estructura sin líderes, la Lista de Estudiantes también se aleja de los partidos tradicionales en la forma de elegir a sus candidatos. Aunque las reglas no se han confirmado oficialmente, según medios independientes serbios, los 250 integrantes fueron seleccionados mediante asambleas universitarias, conocidas como plenums. Cada facultad pudo proponer nombres, que después pasaron por varias rondas de evaluación y votación hasta configurar la lista definitiva.

Las normas de selección también establecieron restricciones para evitar la entrada de antiguos miembros de los partidos gobernantes y de dirigentes de la oposición parlamentaria. Los estudiantes querían impedir que su movimiento terminara convertido en una prolongación de las formaciones políticas tradicionales.

Un movimiento sin líderes y con un programa de 11 puntos

La Lista de Estudiantes no cuenta con un presidente, un portavoz permanente ni una figura que concentre las decisiones. Su funcionamiento se basa en asambleas abiertas en las que los universitarios debaten y votan sus propuestas, una estructura que mantienen desde las primeras movilizaciones y que han trasladado a su organización electoral.

La ausencia de un líder visible es, además, una estrategia deliberada. Según explica a EFE Milorad Ivanovic, redactor jefe del portal de investigación BIRN, los estudiantes son conscientes de que anteriores dirigentes opositores han sido objeto de campañas de desprestigio por parte de medios afines a Vučić. «Por eso se han decidido por una campaña sin líderes», señala. El propio Vučić ha acusado a los universitarios de ser terroristas, traidores y enemigos del pueblo, mientras que el movimiento ha evitado participar en debates directos con él para impedir que la confrontación política se reduzca a un enfrentamiento personal.

Esta forma de organizarse también se refleja en su programa electoral, un documento de apenas 900 palabras y once puntos elaborado y aprobado durante más de un año de reuniones. Su principal objetivo es combatir la corrupción y el crimen organizado, reforzar el Estado de derecho y garantizar la independencia de instituciones como la Justicia, la Policía y los medios de comunicación. Lejos de ser un movimiento antisistema, los estudiantes buscan fortalecer las instituciones existentes y liberarlas del control de los partidos políticos.

A estas reivindicaciones se suman propuestas para mejorar la educación, la sanidad y las condiciones de vida de la población, además de medidas relacionadas con la agricultura, la vivienda y el reparto de la riqueza. Sin embargo, el documento evita entrar en demasiados detalles sobre cómo se aplicarían estas reformas. La falta de concreción es, en buena medida, intencionada. La candidatura reúne a personas de ideologías muy diferentes, desde europeístas y sectores de izquierda hasta nacionalistas y conservadores, por lo que ha optado por centrarse en los objetivos que comparten y dejar en segundo plano las cuestiones que tradicionalmente han dividido a la oposición serbia.

Así ocurre con algunos de los principales asuntos de política exterior. La Lista de Estudiantes rechaza reconocer la independencia de Kosovo y ha manifestado que no impondría sanciones a Rusia, mientras mantiene una postura poco definida sobre el proceso de adhesión de Serbia a la Unión Europea. Su prioridad, según sus representantes, es acometer primero las reformas internas.

Esta estrategia para atraer a votantes de distintas sensibilidades políticas ha recibido críticas de los sectores liberales y europeístas, aunque algunos analistas la consideran como la opción más eficaz para ampliar su respaldo electoral. La diversidad ideológica y la falta de una estructura convencional también plantean dudas sobre cómo funcionaría un eventual Gobierno estudiantil. «Esto es un experimento, y no sabemos lo que pasará si ganan», reconoce Ivanovic a EFE. Frente a estas incógnitas, los universitarios insisten en que su objetivo va más allá de sustituir a un Ejecutivo por otro: «Queremos cambiar las reglas que han permitido a cualquier gobierno ejercer un poder tan inmenso sobre las instituciones y las vidas de los ciudadanos», explican en su programa.

De una tragedia ferroviaria a las puertas del Parlamento

El origen de este movimiento se sitúa en el derrumbe de una marquesina de la estación de tren de Novi Sad el 1 de noviembre de 2024, una tragedia que provocó la muerte de 16 personas y desató una oleada de indignación en Serbia. La estructura se había reformado poco antes del accidente y las sospechas de corrupción y negligencia en las obras llevaron a los universitarios a exigir una investigación transparente y responsabilidades políticas.

Las primeras concentraciones dieron paso a bloqueos de facultades, suspensiones de clases y manifestaciones cada vez más multitudinarias, en las que los estudiantes denunciaban falta de respuestas del gobierno, la corrupción y el control político de las instituciones. Las protestas se extendieron por todo el país y, en marzo de 2025, Belgrado acogió una de las mayores movilizaciones de su historia reciente.

Con el paso de los meses, el movimiento dejó de limitarse a exigir justicia por las víctimas y empezó a pedir un cambio político. En mayo de 2025 pidió la convocatoria de elecciones parlamentarias anticipadas y decidió presentar una candidatura propia, sin integrarse en las formaciones tradicionales de la oposición.

Desde entonces, los estudiantes han recorrido localidades de toda Serbia para dar a conocer sus propuestas y presentar a sus candidatos. Su campaña ha combinado actos públicos, encuentros vecinales y movilizaciones en las calles. Su último gran acto electoral tuvo lugar este jueves en la plaza Slavija de Belgrado, donde 150.000 personas, según el Archivo de Asambleas Públicas, participaron en el cierre de campaña de la Lista de Estudiantes. La concentración terminó con el desfile de sus 250 candidatos, cada uno con un ejemplar de la Constitución serbia en la mano, simbolizando así su compromiso con el Estado de derecho.

Ahora, la candidatura afronta su primera prueba electoral frente al Partido Progresista Serbio, que gobierna el país desde 2012 y cuyo líder, Aleksandar Vučić, aspira a regresar al cargo de primer ministro que ha ocupado durante los últimos catorce años. Los comicios de este domingo renovarán los 250 escaños del Parlamento serbio, donde se necesitan 126 diputados para alcanzar la mayoría absoluta. La Lista de Estudiantes busca convertir casi dos años de protestas en una alternativa de gobierno, aunque todavía quedan incógnitas sobre quién encabezaría el Ejecutivo y cómo trasladaría su modelo asambleario a las instituciones si consigue los apoyos necesarios.

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