Publicado: julio 19, 2026, 5:00 pm
Desde que hace más de cuatro años se cumplieran los peores presagios y la Rusia de Vladimir Putin decidiera invadir Ucrania, los países limítrofes con el gigante euroasiático han entrado en estado de máxima alerta.
Uno de los países más amenazados por Rusia es Finlandia. Esta nación nórdica cuenta con la experiencia de haber pasado décadas siendo frontera con la Unión Soviética.
Por eso, cuenta con una espectacular infraestructura subterránea preparada para un posible ataque nuclear ruso. Bajo la capital, Helsinki, hay más de 5.500 refugios, con espacio suficiente para albergar a casi un millón de personas, más de las que viven en la principal ciudad finesa.
Finlandia ha estado construyendo continuamente búnkeres de seguridad desde 1939, cuando la URSS invadió el país en la Segunda Guerra Mundial durante un conflicto prolongado conocido como la Guerra de Invierno.
Pero desde 1954, el gobierno de Finlandia legisló que es obligatorio contar con un refugio antibombas debajo de los edificios que superen los 1.200 metros cuadrados de superficie.
Entre los refugios más grandes se encuentra Merihaka. Con 71.000 metros cúbicos, el refugio tiene aproximadamente el volumen de un edificio de oficinas de siete plantas. Fue construido en 2003 y cuenta con pistas deportivas, un gimnasio y un parque infantil a 25 metros bajo tierra, que se utilizan a diario para que los residentes se familiaricen con la idea de alojarse allí.
En caso de emergencia, puede equiparse con literas, depósitos de agua y baños portátiles en un plazo de 72 horas. La entrada principal consta de dos conjuntos de enormes puertas blindadas azules. La primera está diseñada para detener las ondas expansivas, mientras que la segunda protege a quienes se encuentran dentro de armas químicas, biológicas y nucleares. El búnker tiene capacidad para unas 6.000 personas.
Merihaka es uno de los 48 grandes refugios que hay bajo Helsinki, que además cuenta con 5.500 refugios más pequeños. En todo el país se han construido unos 50.500, legado del intento de invasión soviética durante la Segunda Guerra Mundial.
Otros refugios similares cuentan con comodidades como piscinas olímpicas con toboganes acuáticos, saunas, pistas de karts, parques de patinaje, iglesias y centros de tiro con arco.
