Publicado: septiembre 28, 2026, 11:30 pm
Hasta hace unos años, irse de casa de los padres era una buena noticia. Era un paso propio de crecer, de madurar y de hacerse mayor. Era explorar el mundo de la soledad. O, mejor dicho, de esa vida sin el amparo y supervisión paterna. Sin embargo, mucho han cambiado las cosas en España en los últimos años. Lo primero porque irse de casa de los padres se ha convertido prácticamente en un milagro. De media, los españoles se marchan de casa pasados los 30 años, mientras que en el resto de países de Europa se suele hacer hasta 4 años antes. Pero además, para aquellos que consiguen marcharse de casa, lo que empieza siendo un milagro termina siendo una pesadilla por el alto precio que tienen los alquileres, por lo que cuestan los pisos, por lo que hay que pagar por suministros como la luz o el agua e incluso por lo disparada que se encuentra la cesta de la compra. Esta fue una situación que, como tantos otros jóvenes, experimentó el economista Andrés González. Sin embargo, su situación era un poco diferente, ya que él tenía más posibilidades de las que suele tener la mayoría de la gente de su edad. Y aunque su situación se lo permitía, decidió apurar la decisión de emanciparse, tal y como cuenta en su paso por el podcast ‘ZZen Talks’ del conocido influencer René ZZ. «Yo tenía 32 años, un buen sueldo y vivía en casa de mis padres». A priori parece una situación poco común y una decisión extraña, ya que la mayoría de los jóvenes esperan a tener un sueldo digno para poder volar en solitario. «Esto cuando lo cuento en redes hay gente que se molesta y me dicen qué hacías. Si te molesta es que a lo mejor te estás dando cuenta de que tú pudiste haberlo hecho mejor porque ya te digo que a mis padres no les molestó». Andrés explica que sus padres no pensaron en ningún momento que se estuviera aprovechando de ellos como le dicen algunos críticos cuando cuenta su historia. «Mis padres me ven hoy y piensan qué suerte tienen de mí y de mis hermanos que también les va muy bien». «Tus padres, si te ven trabajando todos los días no te van a echar de casa. Aunque tengas 32 años». Pero su decisión no era casual. Ni siquiera estaba promovida por la pereza o por un apego exacerbado hacia su entorno. Él tenía muy claro lo que tenía que hacer para poder alcanzar su verdadero objetivo. «Yo tenía un plan y la gente se reía. Y yo decía que a los 40 tenía que dejar de trabajar. Y la gente de verdad se pensaba que le estaba vacilando. Y no, es que si me tengo que ir de casa de mis padres a los 40 para terminar con la vida corporativa lo voy a hacer. Aunque tenga que retrasar otras cosas de la vida». Una elección que genera muchas opiniones al respecto. Aunque lo que no es debatible ni cuestionable es que su plan le ha salido a la perfección. Andrés ahora es conocido en todo el país por ‘La pizarra de Andrés’, el proyecto con el que da consejos económicos e inmobiliarios a decenas de miles de personas en todo el mundo. Y lógicamente, esta nueva vida le ha permitido cumplir con su meta de alejarse de los entornos de trabajo convencionales. «Por suerte fue antes de tiempo. Pero si hubiera tenido que ser a los 39, hubiera seguido en casa de mis padres por no tener que volver a pisar una oficina. El resto de mi vida hubiera sido así.
