Publicado: julio 23, 2026, 8:30 am
Si preguntamos por el asistente más popular para el hogar, creo que la mayoría respondería Alexa. Amazon llegó primero y colonizó el enchufe de la cocina hasta sumar más de 600 millones de dispositivos por todo el mundo. Pero la llegada de la IA generativa ha reordenado el tablero y Alexa empezaba a sentirse obsoleta. Y no era la única: también daba la sensación de que Google había abandonado sus altavoces. Desde hace unos pocos meses, tenemos Alexa+ en España y, casualidades de la vida, ha llegado prácticamente al mismo tiempo que el Gemini de Google. Ambos contrincantes han actualizado sus altavoces con IA generativa. Lo curioso es que la diferencia no está donde uno esperaría. En nuestras pruebas, Gemini gana por poco en razonamiento y conversación, mientras que Alexa+ lo hace en la gestión doméstica. Pero esa pelea de cerebros es casi irrelevante para la mayoría. Lo realmente importante es la estrategia de despliegue de la IA. Google ha hecho que el salto a Gemini for Home sea gratuito para todos y, sobre todo, que llegue a casi cualquier altavoz que ya tengas. El asistente sustituye al viejo Asistente de Google presente en los Nest y Google Home desde 2016 en adelante. Es decir, hasta el altavoz original de hace casi diez años se actualiza. Además, reduce un 40% la latencia de las órdenes de toda la vida. Eso sí, hay que leer la letra pequeña. Gemini es para todo el mundo, pero las funciones conversacionales más avanzadas, las de Gemini Live, exigen suscribirse a Google Home Premium. La experiencia base, la que probablemente utilizará el 90% de la gente, no cuesta nada y no obliga a comprar ningún dispositivo nuevo. Amazon ha hecho justo lo contrario. Alexa+ solo funciona de forma prioritaria en cuatro modelos de 2025 equipados con los nuevos chips AZ3, capaces de ejecutar parte del modelo en el propio dispositivo: Echo Show 8, Echo Show 11, Echo Dot Max y Echo Studio. El resto de los Echo compatibles no se quedan fuera del todo, pero pasan a una lista de espera de menor prioridad. Todo apunta a que Amazon quiere aprovechar Alexa+ para incentivar la renovación de sus altavoces. Hasta el 15 de septiembre será un servicio gratuito. A partir de ahí costará 22,99 euros al mes o estará incluido en Prime. O pagas el asistente, o pagas Prime, o te quedas con la Alexa de siempre. Y aquí está la clave. No es que uno cobre y el otro no; cobran los dos. La diferencia es dónde ponen el peaje. Google te da el nuevo asistente incluso en un altavoz de 2016 y reserva el pago para las funciones extra. Amazon sitúa esa barrera en el propio acceso a Alexa+. Para Google el producto es Gemini; para Amazon, el altavoz. Y no es que Google haya dejado de vender hardware. Nosotros estamos probando el nuevo Google Home Speaker, que llega por 119 euros. Esta generación ha mejorado considerablemente la calidad de sonido. Emite audio en 360 grados, con un sonido uniforme venga de donde venga, así que da bastante igual dónde lo pongas. Google presume de un driver el doble de grande y 2,5 veces más graves comparado con el Nest Mini, su modelo más humilde, no con el Nest Audio, que juega en su misma liga. Aun así, suena francamente bien. Si tienes un Google TV Streamer, además, puedes emparejar dos unidades y montar un sistema de sonido envolvente en el salón. El resto es un clásico: un 37% de materiales reciclados, un tejido fabricado con punto 3D para reducir el desperdicio, un anillo de luz en la base que se ilumina cuando escucha, piensa o responde y un interruptor físico para cortar el micrófono. Nada especialmente novedoso. Quien lo compre antes del 30 de septiembre se lleva además seis meses de Google Home Premium, que es lo que desbloquea Gemini Live. La situación de Amazon es distinta. Si compraste uno de los cuatro modelos de 2025 con chip AZ3 antes del lanzamiento, vas igualmente a la cola de la lista de espera de Alexa+. Solo quienes lo adquirieron a partir de abril deberían tenerlo directamente en su dispositivo. La propia Amazon admite que la activación es progresiva y que no todos lo verán desde el primer día. Lo digo con conocimiento de causa: tengo un Echo Dot Max, uno de los cuatro modelos prioritarios, me apunté en abril y sigo esperando. Uno reparte invitaciones con cuentagotas; el otro abre la puerta y entra quien quiere. Pero esto no parece torpeza, sino herencia. Amazon ha tenido que transformar un asistente de diez años, un intérprete de comandos rígidos, en uno generativo. Google, en cambio, partía de un Asistente tan degradado que tenía mucho más margen para reinventarlo. Además, Gemini ya vive en millones de teléfonos móviles, por lo que no hacía falta un hardware específico. Alexa+ es un soplo de aire fresco. La calidad de las respuestas, la memoria y la conversación continuada son sorprendentes. Pero cuanto más la usas, más entiendes por qué su lanzamiento está siendo escalonado. Todavía falla. No de forma especialmente molesta, pero hay alguna alucinación ocasional; muchas veces pregunta «¿es esto para mí?» cuando haces una consulta, como si decir «Alexa» hubiera sido un accidente; y la latencia sigue siendo alta para un asistente pensado para mantener conversaciones continuas. A veces supera incluso los diez segundos. Nos gusta Alexa, y es muy probable que estos no sean más que problemas propios del lanzamiento. Google parte con ventaja porque Gemini Live lleva mucho más tiempo rodado. Si hablamos únicamente del asistente, hoy por hoy nos tenemos que quedar con Gemini. Pero si, como nosotros, tu ecosistema gira en torno al asistente de Amazon, es razonable pensar que estos problemas se irán puliendo durante los próximos meses.
