Publicado: junio 15, 2026, 5:00 am
Durante la última década se popularizó la idea de que el orden dominado por Estados Unidos estaba siendo reemplazado por China. Los libros y foros repiten esa narrativa. Sin embargo, los datos muestran algo distinto. El sistema internacional atraviesa una etapa de competencia estratégica, no de sustitución. No hay un nuevo orden económico porque todavía no existe un nuevo hegemón.
1. El dólar sigue sin tener relevo
El dólar representa alrededor de 58% de las reservas internacionales y participa en cerca de 88% de las transacciones cambiarias mundiales. El yuan apenas ronda 2.5% de las reservas globales y menos de 5% de los pagos internacionales. La desdolarización existe, pero avanza lentamente.
2. La energía continúa favoreciendo a Estados Unidos
China importa aproximadamente 73% del petróleo que consume y más de 40% de su gas natural. Estados Unidos, en cambio, se convirtió en exportador neto de petróleo y gas gracias al fracking. Esa ventaja energética sigue otorgando a Estados Unidos un margen geopolítico que China no posee. No obstante, depende de China en tierras raras y paneles solares.
3. La demografía juega en contra de China
La población china comenzó a reducirse y la tasa de fecundidad se ubica cerca de un hijo por mujer. Para 2035, el país podría tener alrededor de 400 millones de personas mayores de 60 años. El desempleo juvenil superó 21% antes de dejar de reportarlo. Estados Unidos mantiene crecimiento poblacional gracias a la migración y conserva una estructura demográfica más favorable. No obstante, enfrenta problemas propios, entre ellos las tensiones migratorias y la crisis del fentanilo.
4. China fabrica más, pero Estados Unidos domina la frontera tecnológica
China avanzó en inteligencia artificial, telecomunicaciones y vehículos eléctricos. Sin embargo, continúa dependiendo de proveedores externos para los semiconductores más sofisticados. Siete de las diez empresas más valiosas del mundo siguen siendo estadounidenses. Al mismo tiempo, China gradúa aproximadamente cinco veces más ingenieros en ciencias y tecnología que Estados Unidos.
5. Las alianzas siguen siendo una ventaja estadounidense
Estados Unidos mantiene más de 60 acuerdos de defensa y una red de 750 bases militares. China ha incrementado su presencia internacional, pero todavía carece de una red de alianzas comparable y mantiene disputas territoriales con varios países de su entorno. Rusia e Irán son socios tácticos, no equivalentes a la OTAN o a las alianzas en Asia.
6. El capital prefiere la certidumbre
La economía china enfrenta una deuda total superior a 300% del PIB y un prolongado ajuste inmobiliario. Durante años, la construcción y las actividades asociadas representaron cerca de 30% de la economía. Hoy, ese modelo muestra señales de agotamiento. La inversión extranjera directa registró fuertes caídas en 2023 y 2024. Estados Unidos también enfrenta desequilibrios: su deuda pública supera 36 billones de dólares y ronda 120% del PIB. A pesar de ello, continúa concentrando alrededor de 40% de la capitalización bursátil mundial.
7. El poder militar no depende sólo del tamaño
China modernizó rápidamente sus fuerzas armadas, pero no participa en una guerra importante desde 1979. Tiene 2 portaaviones convencionales sin experiencia de combate. Estados Unidos conserva experiencia operativa, capacidad logística global y 11 grupos de ataque encabezados por portaaviones nucleares.
8. El poder blando sigue siendo un activo estadounidense
Estados Unidos alberga la mayoría de las principales universidades del mundo, continúa dominando buena parte de la innovación tecnológica y cultural, y es sede de Silicon Valley. China ha ampliado su influencia internacional, pero enfrenta mayores restricciones en materia de libertad de información y proyección cultural.
9. La geografía también importa
Estados Unidos cuenta con dos océanos, vecinos relativamente estables y autosuficiencia alimentaria y energética. China tiene 14 vecinos, 18 disputas y depende en gran medida de rutas marítimas para asegurar sus importaciones de energía y alimentos. La Franja y la Ruta no resuelve su vulnerabilidad marítima.
10. Multipolaridad no significa sustitución
El PIB nominal de China supera los 19 billones de dólares, pero su ingreso per cápita ronda apenas 13 mil dólares, muy por debajo de los más de 85 mil dólares de Estados Unidos, cuyo PIB es de casi 33 billones (USD). Además, su modelo exportador choca con aranceles de 25-100%. El ascenso chino es real, pero no implica que haya desplazado a Washington. El mundo es más competitivo y fragmentado, pero ninguna potencia concentra simultáneamente liderazgo financiero, tecnológico, militar y político.
Conclusión
China es una gran potencia con aspiraciones globales y una economía cuyo tamaño la encamina a ser comparable a la estadounidense. Sin embargo, enfrenta límites demográficos, financieros y geopolíticos que dificultan una sustitución plena. Estados Unidos también muestra signos de desgaste: elevada deuda, polarización política y pérdida relativa de peso industrial. Más que un mundo chino o un mundo postestadounidense, vivimos un entorno fragmentado y competitivo con varios centros de poder. El orden anterior muestra desgaste. El nuevo todavía no ha llegado.
