EE UU cambia de rumbo y otorga una doble victoria a los demócratas en las 'midterms' que maniatará a Trump el resto de legislatura - Venezuela
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


EE UU cambia de rumbo y otorga una doble victoria a los demócratas en las 'midterms' que maniatará a Trump el resto de legislatura

Publicado: noviembre 4, 2026, 2:30 am

El futuro inmediato de Estados Unidos ha dado esta noche un volantazo para Donald Trump, para sus ciudadanos y —por extensión geopolítica— para todos los habitantes del planeta. El partido demócrata ha refrendado en las elecciones de medio mandato lo que las encuestas ya advertían en las últimas semanas: primero, que el trumpismo se ha erosionado en su país por los dos años por el conflicto en Oriente Medio y el aumento del coste de la vida y del precio de los combustibles para su población: y segundo, que los demócratas estaban en disposición de arrebatarle el control del Senado y del Congreso para convertirle en un “pato cojo” los dos años que le restan de legislatura.

Y así ha sido. El partido demócrata ha ganado esta noche las midterms con un triunfo incontestable, más amplio incluso que el estimado por las encuestas electorales de las últimas semanas, y ha arrebatado a los republicanos el control de ambas cámaras, lo que deja a Trump de facto sin un poder legislativo real al perder su capacidad de aprobar normas, como hasta ahora, con el simple apoyo de su partido.

Los demócratas han roto el tablero al amasar una impensable, por holgada, mayoría de escaños en la Cámara de Representantes —más de los 218 que necesitaban— y sumar 51 escaños en el Senado, donde habrían logrado el 53% de los votos; para girar una mayoría a su favor en la Cámara Baja necesitaban mantener sus senadores y arrebatar cuatro a los republicanos. Y así lo hicieron. Mantuvieron sus escaños en los habituales ‘estados azules’ de New Hampshire, Virginia, Massachusetts, New Jersey, Rhode Island, New Mexico, Colorado o Illinois… y asaltaro bastiones ‘rojos’ como Kansas, Texas, las dos Carolinas, Maine, Iowa y Ohio.

Trump presumía horas antes de las midterms de que “el entusiasmo y el amor del país era tremendo”, pero no supo discernir que el entusiasmo ya no lo despertaba él. Así lo apuntaban las encuestas que rebajaban al 38% la aprobación de su gestión, la más baja de un presidente desde que George W. Bush se hundiese al 27% tras ocho años de presidencia. Trump decidió hacer oídos sordos. Y se embarcó en una odisea personalista en la que pedía durante sus mítines ejercer el sufragio “como si estuvieran votándole” a él. «Los resultados serán mejores de lo que piensas», zanjaba a Fox News apenas horas antes de cerrar los colegios.

Se equivocó de plano. En un mensaje en sus redes sociales a mitad de recuento y cuando ya se intuía el naufragio republicano, Trump culpó de los malos resultados que ofrecían las primeras proyecciones a que él no se presentaba a los comicios: “Yo no estaba en las papeletas, si hubiera estado habríamos ganado por una avalancha”, consideró con una total falta de autocrítica a su estrategia electoral y después de una noche dedicada a lanzar improperios contra Fox News, la cadena conservadora que más apoyo le ha brindado en su periplo presidencial. «Tienen parte de responsabilidad en estas derrotas al dar espacio de forma constante y sistemática a la oposición ‘tontócrata'», dijo tras admitir la derrota. “Es tonta como una piedra”, llegó a postear sobre una comentarista que analizaba la jornada electoral.

Y es que las malas noticias se le iban acumulando a lo largo de la noche a un Trump recluido en el ala este de la Casa Blanca con sus colaboradores más acérrimos. El primer varapalo llegó pronto. El demócrata Jon Ossoff (que suena como candidato presidencial para las elecciones de 2028) derrotó en Georgia al republicano Mike Collins y retuvo su puesto de senador. “Esta noche hemos demostrado que no solo es posible la unidad, sino que podemos superar la división sin sacrificar la unidad de propósito”, clamó en su sede de Atlanta ante una masa enfervorecida.

El segundo golpe para el presidente no tardó en llegar: los republicanos perdían su escaño por Carolina del Norte tras la victoria del demócrata Roy Cooper sobre el republicano Michael Whatley. Era la primera vez que un demócrata ganaba su escaño como senador en aquel estado desde 2008. El tercer golpe vino de Carolina del Sur, donde Annie Andrews quitaba a los republicanos el escaño que dejó vacante el fallecido senador Lindsey Graham y por el que luchaba su hermana Darlene Graham.

Pero el bofetón más sonoro procedía del centro del país. En dos de los estados del cinturón ‘rojo’ republicano, Kansas y Texas, dos expastores cristianos como Adam Hamilton y James Talarico derrotaban a sus rivales republicanos contra todo pronóstico. En el estado tejano, además, la candidata demócrata Gina Hinojosa se convirtió en gobernadora tras derrotar a una de las grandes figuras del partido, Greg Abbott, a quien Trump criticó abiertamente en sus redes sociales. «Es el resultado de haberse convertido en un RINO (un republicano sólo de nombre) en los últimos seis meses de su trayectoria política», le reprochó el magnate.

La debacle de los republicanos en ambos estados es histórica: el último senador demócrata en Texas se había elegido hace 38 años y en Kansas el último ganador demócrata se remontaba a 1939. La pérdida del senador en Ohio a manos del demócrata Sherrod Brown (una derrota simbólica porque se trata del escaño del actual vicepresidente, JD Vance, antes de dejar su puesto en 2025) y el de Maine (que ocupaba desde hace 30 años la histórica Susan Collins) fueron el colofón de una noche aciaga.

Trump amenaza con un «veto» presidencial

El batacazo republicano en las midterms es toda una cuenta atrás para la administración Trump. El presidente mantendrá el control de la Casa Blanca los dos próximos años y su amenaza de hacer uso del poder de veto («tengo derecho a vetar cualquier cosa, aunque prefiero no pasar dos años sentado ahí vetándolo todo», explicó) hace poco probable una notable producción legislativa por parte de los demócratas. Pero la pérdida del control del Congreso y del Senado le impedirá acometer reformas en su país y le obligará a mirar hacia el exterior en el próximo bienio, el único terreno en el que esquivaría el control político en suelo estadounidense.

Se espera que los demócratas intenten ahora recuperar en el Congreso su capacidad de decisión sobre los aranceles —que Trump usó habitualmente para presionar a otros países—, forzar a un mayor control del ICE en su polémica labor contra la inmigración ilegal y, sobre todo, acometer una investigación sobre corrupción que afectaría a Trump, a su familia y a colaboradores como Elon Musk que, con casi 500 millones de dólares, ha batido en estas midterms el récord como mayor donante en una campaña.

Tampoco descartan en el partido demócrata un tercer impeachment a Trump, pese a que tendría poca posibilidad de prosperar: los demócratas podrían iniciar ese juicio político por mayoría simple en la Cámara de Representantes, pero la destitución exige dos tercios del Senado, así que requeriría que varios senadores republicanos votasen contra su líder.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseveró poco después de conocerse el triunfo de su partido que la «ayuda para los estadounidenses está en camino» y que no se plegarán a las amenazas de veto de Trump a sus iniciativas legislativas. «La gente ha votado cambio y los demócratas deben cumplir con su palabra. Y vamos a cumplir, con o sin el presidente», dijo el senador neoyorquino. «Hemos comenzado a transformar nuestro partido y hacer que vuelva a pertenecer a la clase trabajadora«, afirmó por su parte el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. «El pueblo estadounidense envió un mensaje claro: quieren una política que una a las personas en lugar de dividirlas», añadió el expresidente Barack Obama.

La gente ha votado cambio y ahora los demócratas deben cumplir con su palabra. Y vamos a cumplir, con o sin el presidente

Más escueto en sus valoraciones ha sido el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, que ha legado en la «tradición» los motivos de la dura derrota de su partido. «En los últimos 90 años, solo en dos ocasiones un presidente en ejercicio ha logrado ganar o retener escaños para su partido», explicó para salvar la cara a un Donald Trump que ha liberado su agenda para este miércoles y no tiene previsto comparecer públicamente y dar la cara para explicar la debacle. El puesto de Johnson lo ocupará desde ahora el demócrata Hakeem Jeffries.

Unos comicios con mucha vigilancia y pocos incidentes

Los comicios se celebraron bajo un dispositivo de vigilancia sin precedentes, que incluyó el despliegue de 1.000 observadores para supervisar que se cumplía la ley electoral y se protegía el derecho al voto, aparte de los dispositivos propios de los republicanos y los demócratas. Un operativo que despertó recelos de las organizaciones civiles, que temían posibles episodios de intimidación a los votantes, pese a que desde el Gobierno se aseguró que no se ha involucrado ni al FBI ni a las agencias migratorias del ICE.

Las votaciones se han desarrollado sin graves incidencias, a excepción de las protagonizadas por las intensas lluvias e inundaciones en el estado de Florida —que ha obligado a trasladar una veintena de centros de votación en ocho condados—, el fallo informático que afectó durante quince minutos a los centros de votación de Broward (Florida) y las incidencias técnicas en Fulton (Georgia) que afectaron a 1.000 votos anticipados, y en Westchester (Nueva York) donde las máquinas de votación no aceptaron 250.000 papeletas y tuvieron que depositarse en bolsas de emergencia para contarlas después.

Related Articles