Publicado: noviembre 3, 2026, 11:00 pm
La demócrata Annie Andrews se perfila la noche de este martes como la ganadora del escaño de Carolina del Sur en el Senado, lo que sería una impresionante victoria sobre Darline Graham, la candidata elegida personalmente por Donald Trump, en un estado en el que el mandatario se impuso por casi 18 puntos porcentuales hace apenas dos años.
La posible victoria de Andrews, junto con el probable triunfo del demócrata Roy Cooper en la carrera por el Senado de Carolina del Norte, proporcionaría al partido dos de los cuatro escaños que necesita obtener para hacerse con el control de esa cámara.
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Los resultados también apuntaban a que la ola demócrata estaría cobrando tal magnitud que podría arrasar incluso en zonas tradicionalmente republicanas.
Aún era demasiado pronto para determinar si los demócratas serían capaces de repetir esos resultados en las otras contiendas decisivas que determinarán la mayoría en el Senado, entre ellas las de Alaska, Iowa, Míchigan, Maine, Ohio y Texas, donde aún quedan millones de votos por contar.
Andrews sería la primera demócrata en ganar un escaño en el Senado por Carolina del Sur en 28 años, tras una contienda que ninguno de los partidos consideraba reñida hasta hace unas semanas.
Tras la muerte del senador Lindsey Graham, su hermana Darline fue nombrada para ocupar su escaño y Trump la animó a presentarse a un mandato completo de seis años. Sin embargo, su inexperiencia política resultó ser un lastre.
Los demócratas también se perfilaban a conservar los escaños en el Senado en Georgia y Nuevo Hampshire, dos contiendas que en su momento se consideraron reñidas, pero que habrían quedado fuera del alcance de los republicanos ante el descenso de la popularidad de Trump.
En Carolina del Norte, el exgobernador Cooper habría derrotado con facilidad al republicano Michael Whatley, respaldado por Trump, para hacerse con un escaño que hasta entonces ocupaba el partido del presidente, según las proyecciones de la prensa.
El senador demócrata Jon Ossoff, considerado por muchos como un posible candidato presidencial para 2028, podría derrotar a Mike Collins en Georgia.
«Con victorias arrolladoras y decisivas, el pueblo estadounidense ha reprendido la depravación, la corrupción y la incompetencia del hombre llamado presidente Donald J. Trump», Ossoff ante sus seguidores en una fiesta de celebración.
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En Florida, la senadora republicana Ashley Moody se habría impuesto a la demócrata Angie Nixon, pero solo le sacaba una ventaja de unos 3 puntos porcentuales en un estado en el que Trump ganó por 13 puntos en 2024, según un recuento de Reuters y USA Today, otra prueba de que incluso los estados tradicionalmente republicanos se estaban decantando hacia los demócratas.
Los demócratas habrían conservado tres distritos de la Cámara de Representantes en Florida, pero el destino de la Cámara en su conjunto sigue siendo incierto, ya que la mayoría de las contiendas aún no se han decidido.
Las elecciones de mitad de mandato suelen considerarse un referéndum sobre el presidente, y eso es especialmente cierto en el caso de Trump, que acapara la atención como ningún otro político. El propio mandatario dijo a sus seguidores que «hicieran como si yo estuviera en la papeleta» y celebró docenas de mítines en las últimas semanas.
Enojo contra Donald Trump
Según las encuestas a pie de urna realizadas por SSRS para un consorcio de medios de comunicación locales —entre los que se incluyen las principales cadenas de televisión y la Associated Press—, la mitad de los votantes de todo el país dijo que veía las elecciones como una oportunidad para reprender al presidente.
Tres cuartas partes se mostraron «enfadados» o «insatisfechos» con el rumbo que está tomando el país.
Además, el 70% de los votantes encuestados dijo que quiere que el Congreso ejerza un mayor control sobre el presidente.
La historia juega en contra de los republicanos: el partido del presidente en el cargo ha perdido terreno en el Congreso en todas las elecciones de mitad de mandato desde la Segunda Guerra Mundial, salvo en dos.
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El índice de aprobación de Trump ronda sus mínimos históricos, con unos votantes frustrados por la guerra con Irán, el aumento de los precios del combustible y una creciente preocupación por la capacidad de compra.
Liderados por Trump, los republicanos han tildado a los candidatos demócratas de radicales, antiamericanos e incluso comunistas, etiquetas que los demócratas rechazan rotundamente.
Las encuestas de opinión muestran que lo que más preocupa a los votantes es la capacidad de compra y que desaprueban la gestión de Trump en este ámbito. Sus aranceles a las importaciones —muchos de los cuales fueron anulados por los tribunales— y su decisión de atacar a Irán en febrero provocaron un aumento de los precios para los consumidores.



