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Talarico, Hamilton y el resto de los pastores demócratas apodados como «PINOS» y que pueden sorprender en las 'midterms' de EEUU

Publicado: noviembre 3, 2026, 10:30 pm

Este 3 de noviembre en Estados Unidos tienen lugar las midterms, los comicios de mitad de mandato. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 asientos del Senado. La cosa no pinta bien para Donald Trump. Las encuestas indican que el presidente y los republicanos van a sufrir un serio correctivo.

Históricamente, en las elecciones de mitad de mandato es habitual que el partido del presidente pierda escaños en el Congreso y que, con frecuencia, el partido opositor pase a controlar una o ambas cámaras del Congreso (Cámara de representantes y Senado). Y eso es lo que anuncian los sondeos: que Trump va a perder el control de la primera y que la batalla es reñida para el segundo.

Si los demócratas ganan también el Senado la victoria será un verdadero tsunami y Trump pasará a ser lo que en EEUU llaman un «pato cojo» (seguirá siendo presidente, pero no tendrá capacidad para legislar). La victoria demócrata que anuncian las encuestas tiene sus bases en las políticas de Trump (los americanos viven peor que hace dos años y son más pobres) pero también en otros factores.

Los candidatos demócratas y cristianos

El partido demócrata podría tomar el Senado si ganan en plazas históricamente republicanas como Texas o Kansas. Para conseguirlo han puesto su confianza en candidatos que rompen el molde, como James Talarico o Adam Hamilton. Estos aspirantes están basando su campaña en sus credenciales cristianas. Hasta 12 pastores, seminaristas y exmiembros del clero se han postulado para cargos federales por el Partido Demócrata.

«Esos candidatos han demostrado ser rivales formidables en zonas políticamente indecisas o de tendencia republicana, valiéndose de su trasfondo religioso para defenderse de las acusaciones del Partido Republicano, que sostiene que sus posturas se alejan del sentir mayoritario en sus respectivos estados», escribe Samuel Benson en Politico. Y como la fórmula parece estar funcionamdo (eso dicen los sondeos), el partido republicano está gastando mucha energía y dinero en intentar deslegitimar a esos candidatos cristianos pero demócratas.

Joe Mitchell, un republicano que aspira a un escaño en el Congreso por el segundo distrito de Iowa, ha lanzado una pulla contra su oponente demócrata, la pastora Lindsay James, al señalar que ella «se hace llamar pastora», indicando que no lo es. A estos demócratas cristianos los llama PINOS, que en inglés es el acrónimo de Pastors in Name Only («pastores solo de nombre»). «Porque no son pastores de verdad, ¿no? No profesan el verdadero evangelio de Jesucristo», asegura Mitchell.

James Talarico

Un demócrata no gana un escaño en el Senado por Texas desde 1988 (hace 38 años). James Talarico representa la mejor oportunidad que han tenido los «burros» para romper esa «costumbre». Se trata de un representante estatal y seminarista presbiteriano de 37 años cuya campaña corre bajo el lema «¡Volquemos las mesas!».

Defiende un cristianismo progresista en el que las personas LGTBIQ+ son bienvenidas y donde defiende el derecho al aborto. En su discurso mezcla la moral cristiana de ayudar a los pobres con una agenda económica de izquierdas, en la que reclama una sanidad pública bajo el lema Medicare for all.

Las opciones de Talarico son muchas. Según la media de los últimos sondeos, le saca entre 2 y 7 puntos a su rival republicano, el cristiano evangélico Ken Paxton. Tanto es así, que la administración Trump presionó al programa de Jimmy Kimmel para que no emitiera la entrevista que le habían hecho. Y no sólo eso.

Los republicanos han lanzado anuncios que arremeten contra Talarico por haber declarado que es «un cristiano que odia el cristianismo». En los spots pagados por los republicanos se presenta al demócrata como un «tipo raro y liberal». Para ello utilizan fragmentos de sus declaraciones más polémicas, como cuando dijo «Jesucristo mismo fue un feminista radical» o «Dios es no binario».

Paxton, el rival de Talarico, ha tachado las posturas de éste como «antagónicas a las perspectivas cristianas históricas», detallan en Religion News. Según el republicano, lo del demócrata es «literalmente, lo opuesto al cristianismo». Hasta le acusa de tener argumentos «adoptados de la teología liberal».

Adam Hamilton

Kansas es un estado profundamente republicano. El mérito de Adam Hamilton es que lo ha convertido en un terreno de disputa electoral. Tiene posibilidades; eso es nuevo.

Es un pastor metodista, la mayor iglesia en el estado. En sus mítines, Hamilton afirma que votar es «un acto de fe cristiana», y a continuación es capaz de recitar partes de la Biblia de memoria. El suyo no es un cristianismo nacionalista blanco, sino amplio.

«Estadísticamente hablando, la mayoría de las personas no religiosas y nominalmente religiosas son demócratas y progresistas… Si van a la iglesia y sienten que están escuchando un mitin republicano, no volverán», dijo en una entrevista de 2024 con el presentador de podcasts evangélicos Carey Nieuwhof.

Kansas votó claramente por Trump las pasadas elecciones, pero para la votación de estas midterms, Hamilton ha logrado estrechar el margen con su rival republicano, Roger Marshall. Las últimas encuestas le dan una ventaja de entre 1 y 10 puntos. Las bases rurales del estado están dolidas con las políticas de Trump y viven peor.

Los MAGA critican al pastor, tachándolo de «demasiado woke y demasiado débil». La campaña de Marshall lo califica de «despreciable» y de ser un «millonario director ejecutivo de una megaiglesia». En un anuncio acusan a Hamilton de haber usado la fe «para llenarse los bolsillos». Dicen que «pidió a los feligreses que aportaran dinero para Dios, para luego utilizar los recursos de la iglesia en su propia campaña política».

Lindsay James y Sarah Trone Garriott

En Iowa, para la Cámara de Representantes, los demócratas no presentan un candidato cristiano, sino dos. Y son dos mujeres. Se trata de la pastora presbiteriana, Lindsay James, y la pastora luterana, Sarah Trone Garriott.

La pelea de Garriott es una de las 18 elecciones a la Cámara de Representantes —de un total de 435— en las que el resultado es totalmente incierto. Representantes republicanos se han referido a ella como la «malvada bruja de la ideología woke«.

James y Garriott están librando una lucha muy igualada en dos distritos de Iowa donde Trump resultó ganador en 2024. Los republicanos las atacan asegurando que «no profesan el verdadero evangelio de Jesucristo».

El comité de acción política No Going Back —alineado con Trump— ha lanzado una campaña contra James, cuestionando su autenticidad. «Cuando las cámaras están encendidas, Lindsay James adopta un papel: el de una pastora compasiva que dice exactamente lo que uno quiere oír; pero, cuando no está bajo los reflectores, revela lo radical que puede llegar a ser», aseguran.

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