Publicado: noviembre 3, 2026, 11:30 am
España es país para mayores y para muy mayores. Por primera vez, la población de 65 y más años ha superado los 10 millones de personas, lo que significa que uno de cada cinco habitantes (20,7%) ya pertenece a este grupo de edad. Una proporción que se ha duplicado en los últimos 50 años y que crece con mayor intensidad en el colectivo de más de 80 años, que se cuadruplica, y en el de más de 90 años, que se multiplica por más de nueve. Los centenarios han pasado de 3.021 en 1981 a 17.038 en 2025, un 80% de los cuales son mujeres. Un proceso de sobreenvejecimiento, especialmente femenino, que alcanzará su máximo histórico a partir de 2030, cuando la generación del baby boom alcance la tercera edad. De seguir esta tendencia, dentro de veinte años, en 2046, España tendrá más de 16 millones de personas mayores (16.146.676), según las proyecciones de población del INE. Esto significa que casi tres de cada diez habitantes (29,6%) estarán en esa etapa de la vida, en un país que superará los 54,6 millones de habitantes. El envejecimiento demográfico se refleja también en el aumento de la edad media de la población que, en España, ha pasado de 33 años en 1975 a 44,55 en 2025, un incremento de más de 11,5 años. Son datos del informe ‘Un perfil de las personas mayores en España 2026’, elaborado por el Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEGD-CSIC). «La vejez no es una plaga. Va a a ser un motor de progreso en las próximas décadas imparable. Llegar a los 65 años actualmente es muy diferente a lo que suponía para las generaciones anteriores. Lo que debería plantearse es cómo sacar partido a todo esto», apunta, en conversación con ABC, el demógrafo Julio Pérez Díaz, investigador del IEGD-CSIC y coordinador del trabajo. La esperanza de vida es uno de los principales indicadores del nivel de bienestar de una sociedad. En España, en 1908 apenas superaba los 40 años en ambos sexos, mientras que en 2024 alcanzó los 81 años en hombres y los 86 en mujeres , lo que supone casi duplicarla en poco más de un siglo. Se viven más años en provincias del interior del centro‑norte como Salamanca, Madrid, Segovia o Valladolid, y menos en el sur, especialmente en las provincias andaluzas de Cádiz o Almería. En conjunto, 2024 consolida la recuperación tras la pandemia y sitúa la esperanza de vida en niveles cercanos a los máximos de toda la serie histórica. Para el demógrafo, la «fórmula» que nos ha permitido llegar hasta aquí es la de «las personas que cuidan de las personas». Y aunque considera que «no estamos preparados» para esta sociedad tan envejecida porque no tiene precedentes, está seguro de que nos adaptaremos como ha sucedido en otros desafíos históricos como el ‘baby boom’ o la revolución industrial. Y para ello, en su opinión, «hay que reforzar los servicios públicos en una sociedad como la que viene». Además de la cantidad de años vividos, importa cómo se viven. Según los datos de Eurostat para el periodo 2004–2023, la esperanza de vida en buena salud a los 65 años alcanzó máximos en 2017 y 2019, cuando superó los 12 años. En 2020 se observó un descenso por el impacto de la pandemia de Covid-19. En 2023, los valores se sitúan en 10,3 años para las mujeres y 10,2 para los hombres, aún por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria En este sentido, los datos de la Encuesta de Salud de España 2023 (ESdE) muestran una elevada prevalencia de enfermedades crónicas en la población mayor de 65 años, que aumenta con la edad. Destacan la hipertensión, la artrosis y el colesterol elevado, con diferencias por sexo y un incremento de problemas como la demencia y las cataratas en las edades más avanzadas. Esta mejora en la esperanza de vida de nuestro país, una de las más altas del mundo, se ha traducido en una mayor población de centenarios, que se ha multiplicado casi por seis en cuatro décadas, de 3.021 en 1981 a 17.038 en 2025 con un ritmo especialmente acelerado a partir del año 2000. Si nos fijamos en el último año recogido, entre 2024 y 2025 el número de personas centenarias aumentó un 7,1%: de 15.911 a 17.038. Vivimos más tiempo, sobre todo las mujeres, que representan aproximadamente el 80% del total, mientras que el número de hombres centenarios también aumenta, aunque de manera más moderada. Cumplir 100 años ya no es ciencia ficción y el demógrafo Julio Pérez Díaz pronostica que para las generaciones nacidas actualmente podría ser lo normal: «Por poco que esas niñas que nacen hoy en España se beneficien de mejoras médicas, farmacológicas, de alimentación, ejercicio, etc, todo eso se va a traducir en que la esperanza de vida media sean los 100 años». Casi una tercera parte de los mayores de 100 (4.746) viven en zonas muy pobladas como Madrid (15,2%) y Barcelona (12,6%). Aunque estas dos grandes ciudades concentran el mayor número absoluto de residentes centenarios, las proporciones más elevadas respecto a la población provincial se observan en zonas del interior y noroeste como Soria, Zamora, Salamanca, Orense, Ávila o Palencia. Las provincias del sur y las islas presentan las proporciones más bajas. Esta distribución refleja diferencias en las estructuras demográficas regionales, con mayor natalidad y menor esperanza de vida en el sur y un éxodo demográfico sostenido en muchas zonas del interior. Pese a que en los primeros años de vida la población masculina es más numerosa, la mayor mortalidad de los hombres a edades más tempranas reduce progresivamente esta diferencia hasta invertir la situación. En concreto, las mujeres comienzan a superar a los hombres entre los 38 y 42 años, aunque la diferencia se consolida a partir de los 53 años y se incrementa en las edades más avanzadas gracias a la mayor supervivencia femenina. A partir de los 70 años, el predominio de mujeres ya es especialmente evidente, lo que contribuye a una mayor proporción de viudas. El informe también refleja diferencias por zonas, con un acusado proceso de envejecimiento y despoblación del medio rural, frente a una mayor concentración y dinamismo demográfico en las ciudades. Cuanto más pequeño es el pueblo, mayor proporción de personas mayores. Se aprecia una clara dualidad territorial: las regiones más jóvenes se concentran en el sur, las islas y las ciudades autónomas, con una proporción de mayores de 65 años por debajo del 18%, mientras que el norte y el interior presentan los valores más elevados, con Asturias, Castilla y León y Galicia por encima del 26%. España no es el único país de Europa que vive este proceso de envejecimiento de su población. En la mayoría de los estados vecinos, el porcentaje de personas mayores se sitúa entre el 15% y el 25%. Italia, Portugal, Bulgaria y Finlandia cuentan con las proporciones más elevadas, mientras que Turquía y Azerbaiyán presentan los valores más bajos. De hecho, en España, el porcentaje de población mayor se sitúa ligeramente por debajo de la media europea (22%). Nuestro país sigue siendo además un destino atractivo para vivir la jubilación. En el último año, aumentó en 39.176 el número de extranjeros de más de 65 años con residencia en España. A 1 de enero de 2025, ya eran 548.023 el número de personas en esta situación, lo que supone el 5,4% del total de la población de esa franja de edad. La mayoría proceden de estados europeos, especialmente de Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y Rumanía. También hay colectivos importantes procedentes de Marruecos, Venezuela o Colombia.
